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09 febrero 2011

Canción del Arquero Tehuelche, de Antonio Esteban Agüero.

Con martillo de piedra,
mataremos a Europa,
sobre yunque de piedra americana,
mataremos a Europa.

Con flecha mojada de curare,
Y abrazo de anaconda
Y rápida fauce de piraña,
mataremos a Europa.

Con cuerno de búfalo bicorne,
y zarpa de puma cazadora,
y saliva de sierpe brasileña,
mataremos a Europa.

Sonando maracas
mataremos a Europa
percutiendo monótonos tambores
mataremos a Europa.

Con óxido de cobre,
con sales de bórax,
con trampas de liana misionera
mataremos a Europa.

Con lazo de ocho tientos,
Y golpe de triple boleadora,
Y dagas agudas como un grito
mataremos a Europa.

No se cuando. Mañana.
Acaso mañana con la aurora.
Sudando la piel de los tambores,
mataremos a Europa.

Que Grecia nos perdone.
Que nos perdone Roma´
Y la luz de París que nos perdone.
Mataremos a Europa.

Llorando una lágrima celeste
Por Beethoven y Mozart,
Sollozando memoria de Leonardo
Mataremos a Europa.

Para ser en el mundo una bandera,
Y una llama creadora,
Y de nuevo simiente y nervadura,
Mataremos a Europa.

Antonio Esteban Agüero

27 mayo 2010

¡Ahora todo lo que no quería saber pero que va a tener que aguantar por estar leyendo!

Entrevistador: Sigamos, ¿por qué el nick?
Fender Gebiet: "Fender" por la guitarra, obvio, no porque cada día me parezca más al guardabarros de un camión Bedford, aunque lo parezca. "Gebiet", por un cuento de Cordwainer Smith, "Bajo la Vieja Tierra", uno de sus cuentos más perfectos, que narra la muerte de Sto Odin, Señor de la Instrumentalidad. "Gebiet" en alemán quiere decir "distrito" o "área". Cuando empecé este blog sabía que iba a ser muy personal y lo titulé así porque pensé que sólo yo lo iba a leer. Lejos no anduve. Al principio no sabía cómo cambiar el nick y firmaba así, como quedó en Blogger, pero yo siempre fui Fender, a secas, desde aquellos años de la red FidoNet (incluso antes, en los BBS). De hecho, si ven algún foro de aquella red y encuentran un "Fender", 99% seguro que soy yo, sobre todo en #litoral o #otramusica.
E: ¿Hace cuánto de eso?
FG: Como quince años.
E: Hablando de música, hablemos de música, su música.
FG: ¿De la música que me gusta?
E: No, de la que toca.
FG: Qué lista cortita. Como músico fui autodidacta, jamás tuve alguien que me guiara. Entonces, fui de lo más fácil a lo más... fácil (risas). Siempre dejé para después los escollos que me detenían, o directamente los eliminé de mi pobre repertorio. Toqué mucho rock nacional de los sesenta y setenta, como casi toda mi generación y algunas cosas del internacional, pero siempre les tenía demasiado respeto, quizá porque sabía que aprenderse el solo de Child in Time de Deep Purple iba a ser algo complicado y "hay que evitar la fatiga".
Después, mucho blues. Tengo alguna facilidad para el blues, pero me agotan los que creen que el blues es un capítulo que hay que saberse como si fuera una bolilla. El blues es para tocar, como el punk, no tiene sentido en sí mismo. Por eso tantos genios de la guitarra no saben tocar blues, aunque conozcan cómo. Porque no quieren tocar blues, quieren saber tocar blues. Se aprenden los compings y la escala menor con blue note (aunque es notable que a estos tipos les encanta tocar escalas mayores, que es quizá el principal delito del "blues blanco") y ya, ahora pasame esos cuadernos de finger picking, que también hay que saber tocar.
Ahora estoy con profesor, por fin encontré alguien en quien confiar. Va a ser un largo camino y estoy algo viejo, pero llegó el momento.
E: ¿Qué está escuchando en estos momentos?
FG: Uh, qué dificil. Es como el "qué estás pensando" de Facebook. Creo que la verdadera música, la más interesante, hoy no pasa por los grupos tradicionales. Me encantan ciertas posibilidades que se dan ahora, con tanta tecnología liberada para que una banda o un solista o quien sea se encierre en un living y haga un disco tan bueno o mejor que uno respaldado por una multinacional y sea parte de una franquicia como U2, los Stones o Divididos (porque las grandes bandas son eso: franquicias).
Dentro de ese viaje, estoy haciendo un repaso de Porcupine Tree, con regular resultado. También estoy escuchando el último de Goldfrapp, que es bastante menor que el anterior y muchísimo menor que esa joya que es "Felt Mountain". Pasé rápidamente por el último de Amy MacDonald; es una pena, dos temas o tres y el resto es difícil de aguantar, una pena. También repasé un poco de Cat Power, vieja amiga de este blog, pues la voy a ver, si Eru se copa, el sábado. Pero de Cat Power se puede esperar cualquier cosa, así que decidí ir más fresco y sin expectativas. Estoy esperando el disco triple de Panza, tengo la posta de que sale en junio y va a patear culos. Va a demostrar que un proyecto independiente puede hacer cosas que no se esperan. Perdón por la palabra "proyecto", la detesto. Decía: si la música encontrara el camino correcto entre la industria, las necesidades obvias de los músicos como seres humanos (porque lo son, pagan la luz y tienen que llenar la heladera como todos, salvo Pity Álvarez) y las exigencias absurdas de los simpatizantes, tendría que salir algo interesante. No digo que genial, sólo digo que interesante. Amy MacDonald o Katy Perry son ejemplos de cómo la industria destroza productos muchos más nobles en bruto. Hay que escuchar a la Katy Perry acústica y darse cuenta de cómo funcionan las cosas, sobre todo en el mercado estadounidense. Pero también es una decisión del artista y tiene que hacerse cargo. Después, casi todo está sobrevalorado, porque el éxito artístico se mide con parámetros capitalistas, objetivos, cuando no hay nada objetivo ahí.
E: ¿Quién le parece el ejemplo de músico sobrevalorado?
FG: Calamaro. Es un Palito Ortega ochentoso con demasiado Palermogólico, simplón y cuya carrera se basa en el propio personaje; Palito en el changuito cañero triunfador y Calamaro en, a secas, el cañero triunfador. Pero la persona detrás del personaje es mucho más cínica que el tucumano, que vive desde hace años una doble moral más dependiente del sueño que intentó forjarse. Para triunfar, Palito transó con todos, los milicos, la derecha. Y Calamaro no, Calamaro no miente: es un idiota y le gusta serlo. Prefiere sucumbir a una rima pavota y vivirla posmodernamente, sonriendo y fumándose un cañito. Para mí Pomelo fue siempre Calamaro, no Juanse. Juanse se la cree y es capaz de morirse siendo Juanse. Calamaro siempre será lo que se necesite para ser Calamaro, un calamar. Pero lo vive a plena luz del día, no se filma en secreto haciendo la V de la victoria. Calamaro es la Belén Francese del rock nacional, pero no sólo por sus rimas estúpidas y las canciones facilongas, sino porque le importa un carajo y pretende hacer una carrera con eso. Lo peor, es que la gente es boluda y le llena los bolsillos de guita.
E: ¿Y un artista internacional?
FG: Vos querés que diga The Mars Volta. Bueno, The Mars Volta. Ahí está. Ya tenés. Ahora dejame de joder con esos. Te agrego otro: Muse. Muse me parece una reverenda sobrevaloración. Y si los ves en vivo, un DVD ponele, te parece que estás viendo a Oasis (por el agrande, digo).
E: ¿Qué piensa del revival de la música de los ochenta?
FG: Que es una mierda. Que la música de los ochenta fue una desgracia en general. Algunas bandas hicieron fueras de pista antológicos, como Queen o Yes. Se salva muy poco, y por culpa de las toneladas de excrementos propalados por los amantes de "los clásicos", como se les llama, lo rescatable pasa desapercibido. Incluso, buenas canciones que no se programan en Aspen desmerecen a bandas a las que sólo se conoce por el tema que fue top algo durante esa década infame. Condenar a The Smiths, a Siouxie o a The Cure a una sola canción es de descerebrados. A mí me gusta mucho "Friday I'm in love", pero ¡no es lo único que compuso Smith en los ochenta!
E: ¡Tranquilícese!
FG: Me tranquilizo. Sigamos.
E: Con el Mundial, ¿cómo se lleva con el Mundial?
Mal. Todo lo que aliene a la gente al punto de hacerla parecer pasto para las bestias (las bestias son los comerciantes, los creativos publicitarios, los políticos y un largo etcétera) me desespera. Me saca las ganas de creer en la humanidad, si es que alguna vez creí. Siempre espero estar equivocado con eso, pero cosas como el Mundial me deprimen. Hasta ciertas personas, serias, dicen que no les gusta el fútbol "excepto en el Mundial". Una desgracia. Si no te gusta el fútbol, no te gusta y listo. No te querés quedar afuera, sorete. Y a nadie le interesa que los nuestros sean chiquitos y los grones de Gambia unos bestias, tus comentarios están fuera de lugar; 2413 no es el perfume de Cristiano Ronaldo, tan lindo él lástima esa cosa que se hace en el pelo, ni la cara de preocupado de Maradona tiene nada que ver con el fútbol. Esos comentarios irritantes dejalos para los periodistas deportivos, esos que hablan de cualquier cosa menos de deportes.
Ah, porque encima, para colmo de males, el Mundial pone en la marquesina y bajo las luces a los peores seres que puedan recibir atención: los periodistas deportivos.
E: ¿Por qué esa inquina con los periodistas deportivos?
FG: De todas las especies de larvas trepa que existen, son las peores. Desde que empiezan aprenden que mentir, adular y soslayar es la llave rápida para triunfar en la profesión. Y, peor de todo, tienen una relación amor-odio con los futbolistas que es complicada: cualquier cagatintas que apenas tiene para el colectivo y que se lenvanta a las doce para que la madre le prepare el almuerzo le puede arruinar la carrera a un futbolista hecho y derecho con un par de renglones en el momento justo. La envidia les corroe el alma, cualquier pibe de tercera gana igual o mejor que un movilero de vestuario y pronto alguien les pone los puntos: "gato, con lo que vos ganás yo me compré esta corbata, andá a barrer los pisos que vas a pasarla mejor". Compartir vestuario y notas con nuevos ricos los pervierte, terminan en la misma aunque sólo sea en apariencia o se comen el gaste. Por eso son todos metrosexuales, renegados de su origen, hiper machistas, gregarios. En fin. ¿Hace falta que recuerde que Tinelli era periodista deportivo?, detesto esas posibles falacias, pero esta no tanto.
E: Siga, lo escucho.
Son como eunucos en un burdel, cosa que ya se dijo sobre los críticos pero igual vale porque no son periodistas; por deformación profesional son críticos de fútbol. Opinan y luego someten al entrevistado de turno a esas opiniones, encima con el resultado puesto de domingo a domingo ¿qué les van a decir? Por eso los buenos técnicos no les dan pelota. Porque la noticia para ellos es que dos tipos se agarraron a piñas en el vestuario o tal técnico no sabe si poner a Pancho o darle el retiro, y repetir cien veces lo que "hay que decir". Por último, porque cualquier persona que habla de algo tan complejo y difícil de manejar como un equipo de fútbol con singulares no sabe de qué está hablando. "Boca se despertó en el segundo tiempo...", "Ferro lo tuvo después del empate...", eso es de personas pobres de conocimiento, que jamás entendieron ontología (si es que la recibieron en sus escuelitas de periodismo deportivo) y bien podrían comentar un partido entre deidades y/o superhéroes (no entre filósofos, pues no sabrían quiénes son menottistas y quiénes bilardistas). Peor cuando le endilgan a los jugadores estados de ánimo sin ninguna constancia más que lo aparente: si a Riquelme no le salen dos seguidas, es porque está triste por no ir a Sudáfrica o porque no se qué modelo anda con quien y no le da bola. Ah, no, ese es Rial.
E: ¿Ya está?
FG: Eh, sí. ¿Qué cosa está?
E: La perorata. Porque yo, aparte de hacer reportajes a pedido de desconocidos con mucho tiempo y unas monedas que gastar, trabajo en "La Licuadora Deportiva", en Canal PagameYSalísAlAire, la señal 345 de BurzacoVisión.
FG: Me parecía, esa corbata se la vi a Carlos Cambaceres Arce en un reportaje que le hicieron en España, cuando jugaba en el "Trípode de Algeciras".
E: ¿Qué tiene? Me la regaló acá cuando zafaron de descender a la D con Sudor y Tesón, que lo dio vuelta en el último minuto. No tiene nada de malo estar bien vestido.
FG: ¿Quién dio vuelta qué cosa? No entiendo, ¿no ves que no se entiende? Y no, yo no digo que esté mal. Digo que es una corbata de seda, carísima. Y que a vos no te alcanza el sueldo para comprar una corbata como esa.
E: Váyase a la reconcha de su hermana. Y ojalá el próximo reportaje se lo haga Fioravanti.


28 enero 2010

Shoot down your idol/Reprise

Resulta que la polémica es si Charly estaba mejor antes (junkie) que ahora (post junkie). Claro, "antes" es algún antes y ahora es ahora mismo, recién, ayer, la semana pasada como mucho.
Repasemos algunos de esos "antes" de Charly:
  • Tocaba mal o se perdía.
  • Se olvidaba de las letras o no tenía voz para cantarlas (a veces, ni tararearlas).
  • El sonido era la excusa y lo saboteaba a propósito.
  • Llegaba tarde y había que "aguantarlo".
  • Agreteaba a todo el que no era obsecuente.
  • Lo único que le preocupaba era la guita (algunos vicios son caros).
  • Se había vuelto facho, más que nada por frivoludo.
  • Los discos de la última década son para fanáticos, no digo malos pero sí bastante flojos.
  • Daba lástima verlo sin dientes, enjuto, sucio y babeándose, sobre todo porque era un cheto de Belgrano. Si fuera Luca, vaya y pase.
  • Era incapaz de expresar la música que imaginaban sus sinapsis embebidas en endorfinas y se le notaba la frustración, sobre todo a fines de los noventa, cuando empezó a entender que había un abismo entre su imaginación y los dedos.
  • Nunca tuvo ni un chiquito de respeto por su público sino que asumía lo inverso, que no importaba qué hiciera en el escenario, él era CHARLY GARCÍA y vos un salame que pagaba la entrada cuando él nunca -NUNCA- pagaría una entrada para ver a un sudaca sucio, endrogado y casi mudo. Es más, si fuera así, subiría al escenario y tocaría mejor que él mismo.
  • Desde que se bajó por primera vez los lienzos, pasando por la vez que quiso dedear a Fabiana Cantilo y por la zambullida, Charly vivía en una especie de reality show y la mayoría quería estar ahí para ver cómo, al igual que Maradona, crepaba de una vez.
Ahora, este ahora de Charly, implica:
  • Recuperar cosas que creería perdidas. Hacer música, por ejemplo.
  • Tener la edad que tiene más los años que se fumó, literalmente.
  • No aparentar ser el Charly García que todos añoran (qué fácil sería).
  • El proceso de inventar un nuevo Charly García que le guste a Charly y no signifique morirse (uno que quizá no te guste a vos).
  • Exponerse a tus lloriqueos (considerando, sobre todo, que no sos capaz de hacer lo que le pedís aunque musicalmente seas más nulo que Palega Ortito) y resistirse a romperte el piano en la cabeza. Hay cosas muy difíciles.
  • Que el tipo ya te dio mucho más de lo que pagás por cada entrada y es hora de que lo dejes en paz. Get a life.
En definitiva: encontrar una persona que te dio un montón, que debe reinventarse, no engañarte, que pasó por una de las peores, que tiene casi sesenta años, que se toma la música en serio y que está aprendiendo a decir "a partir de" después de haberse sentido indestructible ¿Qué más querés?. Ah, a Cobain querés.
Andá a llorarle a Sandro.

21 noviembre 2009

Ted, mi héroe.

Cuando me recomendaron ver House, recuerdo haber dicho: "no me gustan los médicos; ergo, no me va a gustar House". Sin embargo usaron argumentos muy persuasorios, como que el tipo odiaba a la humanidad, decía que todos mentían, que estaba ligeramente basado en Sherlock Holmes y terminaron convenciéndome. Hoy espero todos los martes para ver si está listo para comprar en Amazon el capítulo que el día anterior se transmitió en USA. By the way, los últimos dos capítulos recuperaron bastante el espíritu de la serie, aunque se nos hayan roto ciertas expectativas.
Volviendo al tema de las series con médicos, algunas veces en Sony agarraba Scrubs, una serie divertida, cortita y que vista al azar prometía mucho.
Conseguí en Amazon siete temporadas (no sé si está completa, no pienso mirar para spoilearme) y ya voy por la quinta. Capítulos de 22 minutos (Scrubs tiene la presentación más corta que recuerdo, quince segundos) y un humor ácido que se mete con todo (de hecho es la única serie no animada que lo hace).
Ayer los astros y Scrubs se alinearon: mientras operaban a Sandro y cada buen hijo de vecino cruzaba los dedos para que todo saliera bien, veía el capítulo séptimo de la temporada cinco, que tocó el techo de la temporada (y creo que de toda la serie, por lo menos hasta acá) incluyendo la temática de la donación de órganos, mezclada con El Mago de Oz y The Blanks (en la serie "The Worthless Peons"), la banda vocal de uno de los mejores personajes de la serie, el abogado depresivo del hospital que siempre está a punto de suicidarse y suele ser quien pone en perspectiva -por el absurdo- la exageración con que alguna temática es abordada. Es una suerte de Cosmo Kramer, aunque a mí me hace reír más porque está mucho más cerca mío que el delirante vecino de Seinfeld.
También me hace pensar que la hermosa voz de Sam Lloyd (sobrino de Christopher Lloyd) contrastada con su reluctante personaje hace un poco de justicia poética para todos los que no somos Adonis Post Adolescentes Eternos.
Siempre yo, siempre yo.




Desde 2:50 (casi la mitad del vídeo) está toda la participación de The Blanks en el capítulo que comento. Igual, es para verlo todo.
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No se pierdan en Esquizofónico el disco de The Blanks (doble post, estoy hecho una fiera).

26 septiembre 2009

Miss you/V

Es difícil saber cuánto me gustaría Syd Barret sin su leyenda, pero para probarme que podría ser que no influyera tanto pongo la canción que más me gusta, que está también en el top 3 de las que más me gustan de Floyd.

Miss you/IV

Cuando todos iban para allá, él iba para acá. Así nos lo encontramos una madrugada en La Falda, vagando por las carpas buscando monedas para un tetra; un amigo músico me dijo al día siguiente que "era el de la Rubia Tarada". Parecía un busca y estaba bastante poco interesado en nuestras boludeces de hippies wannabe.
Esas noches dicen que se bardeó con los de la puerta de un boliche y terminó rompiendo una vidriera.
La tenía más clara que ninguno, aunque no soportaba a Spinetta.


Miss you/II

Mi más admirado guitarrista, lo amé incluso cuando no sabía quién era y lo escuchaba con Bowie. Un nerd total de su instrumento, con una idea precisa de qué era lo que quería. No me atrevo a pensar qué sería hoy de él si no hubiese subido a ese helicóptero.

Miss you/I

Siempre me pareció una persona triste, incluso arriba del escenario. El humor de sus letras era ése que se dice mirando a los ojos, desafiando a reírse más del autor que del chiste mismo.
Nada de lo que le pasó en la vida (incluso lo bueno) fue sin dolor. Me hubiese gustado ser su amigo y por eso adopté a varios Joeys en mi vida.

20 agosto 2009

Otro post que termina mal.

Desde que inventamos nuestras primeras herramientas -como palancas rudimentarias y cuchillos de sílex- la tecnología pasó a ser más interesante por cómo cambió la relación entre nosotros los seres humanos que por cómo mejoró nuestras vidas (Ver Revolución Industrial). Claro, los antibióticos son importantes, pero no veo a nadie haciéndose collares con tapitas de Bactrim. Así que ya sabe, fatigado lector: la cosa va para el lado de los tomates, como no puede ser de otra manera en este blog.

Recuerdo que Dolina dijo que tal vez lo que asombraría más a un hombre del siglo XVIII no es tanto la transportación de imágenes a distancia cuando se le mostrara cierto tipo de reportaje por televisión sino la simulación intermitente de que nadie más está viendo esa conversación.
El hombre y el objeto-herramienta (y su uso) generan una relación que va más allá de la utilidad del segundo o de la necesidad del primero. Una relación de poder que no está muy lejos del salvaje que se colgaba los dientes del tigre que pretendía cazar (en este caso, me parece más justificable, pero dejémoslo así), los símbolos masones o, yendo al extremo, la inscripción de pertenencia a ciertas universidades estadounidenses (la versión indie) o en los buzos de algunos pusilánimes que no se animan a vestirse sin convertirse en un aviso con patas.
Por ejemplo, tanto Lacanna como Podeti consideran ciertas herramientas como prueba irrefutable del carácter masculino del que parecen adolecer a primera vista, pero eso es porque ellos son gente que piensa y que trabaja detrás de escritorios haciendo montañas de dinero con la masa gris de sus cerebros privilegiados (que tengan las manitas como de princesita no tiene nada que ver, muchachos).
En similar sentido, el hombre moderno (ninguno de los antes mentados son "hombres modernos" en el estricto sentido de la palabra, porque son públicas sus protestas ante la tilinguería geek) no sólo usa su teléfono para comunicar algo importante que no puede esperar a hacer en persona, sino que muchísimo más a menudo usa dicho artefacto para comunicar las pavadas más vacuas e irrelevantes y de la forma más imbécil posible; por no hablar de elegir los momentos más peligrosos e incómodos para hacerlo. Estoy seguro que si Alexander Bell, Thomas Edison, Marconi y Hertz fueran testigos de las idioteces que se hacen y se dicen solamente porque existe un aparato como el celular no dudarían un segundo en enterrar sus descubrimientos bajo una montaña y suicidarse sin dar mayores explicaciones.
Pasa lo mismo con los autos, las carteras, los zapatos, la ropa y todo lo demás. No, si los seres humanos somos unos idiotas sin remedio. Sí, incluso vos que la vas de despojada hippie por el Abasto con tu pollera reciclada, tu saquito retro y la boina del abuelo. Tus objetos intentan comunicar algo que desesperadamente necesitás que los demás sepan y que, obviamente, no sería tan elocuente si te vistieras de trajecito oficinesco. O vos, rebelde adolescente que no salís a verte con tus amigos sin ponerte la remera de los descerebrados de turno u otros descerebrados fuera de línea.

Y ya que llegamos acá -a los objetos, los descerebrados y el uso que éstos les dan a las cosas- aprovecho para darle (a usted, lector) un baño de prepo de realidad y para ganar (todavía más) amigos: sí hay algo que no es lo que parece, eso es el Rock.

Entonces, puestos los precedentes, vuelvo a decir algo que dije hace mucho y que sigo sosteniendo: agarrá a un grupo humano cualquiera de descerebrados (no hace falta que sean muy barderos, sólo que les guste un poquito el descontrol), encerralos en un lugar relativamente seguro del que no puedan salir por un tiempo, y ponele adentro las cosas que les gustan a montones: un equipo de música con los cds de su gusto, alcohol, drogas -todo lo que te pidan- y dales rienda suelta. Andá llamando las ambulancias, que tal vez algo pase y hagan falta.

Ahora, imaginate todo eso con supuestos artistas enfermos de codicia y egocéntricos, jueces sospechosamente injustos, empresarios avaros, funcionarios públicos corruptos por todo y por todos -y descerebrados particularmente enfermitos del bardo.

¿Te extraña lo que pasó en Cromañón? ¿Vos creés que era imposible que este grupo de pendejos, que hacían del fervor incendiario una muestra de fanatismo, necesitaban de un Chabán y de un Ibarra para inmolarse en una pira que si no ardió antes fue por pura suerte? ¿Vos, padre que ayer te indignabas, no sabías que tu hijo disfrutaba del bardo activa o pasivamente? Claro, vos creías que Chabán, experimentado en el rubro, iba a hacerles un pelotero ignífugo o que Ibarra "el Progre" se iba a preocupar porque todo estuviera en orden. Supongamos que estos dos hijos de puta hubiesen hecho su trabajo a conciencia. Supongamos que no se morían 194 pibes, ¿quién quiere ser el padre de una única víctima asfixiada? Nadie habla de eso. Es fácil ponerse en víctima con un micrófono delante. Miralo a Chabán.
¿Te extraña que todos la hayan sacado relativamente barata, excepto unos cuantos chivos expiatorios que de todas maneras se tenían que comer eso y mucho más?
Para los padres que no les fue suficiente el fallo de ayer, una condena dura y pareja para todos los que participaron en la masacre los deja con la idea de que su propia responsabilidad no es tan grande. Y, Dios lo quiera (porque a la hora de esperar castigos uno se pone místico) todos los culpables reciban, en instancias superiores, el merecido castigo. Sin embargo, aún si esto ocurriera, seguiré pensando que algunos padres de las víctimas de Cromañón sabrán que sus propias culpas (ellos sabrán cuáles son, pero no son difíciles de intuir) que no pueden ser llevadas ante un tribunal y tampoco exculpadas, también quedan impunes.

Para terminar y dirigido a los fanáticos de Cashejeros: no fue El Rock lo que convocó ayer a los descerebrados que festejaban el fallo del tribunal que dejaba sin culpa por el "beneficio de la duda" a los Cashejeros, fue otra cosa que tiene que ver con la estupidez que los une a imbéciles como Fontanet como limaduras de hierro a un imán. La misma que tuvieron siempre y que tiene tanto que ver con el reviente careta que existió hasta Cromañón. Que Cashejeros salieran sin culpa los exculpa a ellos también, tanto al forzoso anónimo culpable (porque nadie lo busca y nadie lo va a delatar) que inició el incendio, como a los cretinos de la banda que pasaban la pirotecnia como agradecimiento a la hora de pegar afiches, vender entradas o similares favores, como a los descerebrados que deliraban (y pagaban su entrada) cuando un galpón atestado como Cromañón se volvía una invitación a la asfixia y al incendio. Que Cashejeros tocaran "ritmo de rock" sólo les servía para diferenciarlos de los villeros cabeza que escuchan cumbia y toman tetra. El rock de Cashejeros no es Rock, es el menosprecio a los "negros de mierda" de cierto lumpenaje que mira con el mismo desprecio con el que son mirados. No es rebeldía con los poderosos, es un símbolo de pertenencia.
Porque, gracias a Cashejeros y mientras estén libres para seguir tocando, El Rock es una mierda y ustedes, los que se llaman a si mismos "sobrevivientes de Cromañón" y visten todavía una remera de Cashejeros son la peor mierda de todas. Ojalá les salgan hijos como ustedes.

09 junio 2009

Quién escribe sobre quién.

Cinco y cuarto de la tarde. Dentro de menos de una hora se iniciará la loca carrera hacia el hogar de miles de porteños, el pie gigante de las seis de la tarde que espanta a las ratas en una carrera radial hacia la tibia madriguera.
Subo al 26, casi un transporte público del primer mundo a esta hora: unidad nueva, limpia, colectivero uniformado y aparentemente tranquilo. Como es un viaje corto viajo en el centro, en el lugar para discapacitados que se ha convertido en el verdadero éxito de estas unidades cuando llega la hora de mutarnos en ganado vacuno. Yo voy escuchando el MP3 y absorto en mis inútiles cavilaciones.

Atento a mi entorno lo justo y necesario, paso rápida revista. A mi izquierda, en los asientos que miran hacia la parte de atrás del vehículo (justo arriba de las ruedas delanteras) se encuentran sentadas casi en corro cinco mujeres bastante entradas en años, muy arregladas y cada una de ellas enfundada en un abrigo de piel (que huelen como huelen las pieles: espantoso). Su actitud es expentante, y miran hacia la parte trasera como si algo les hubiese llamado la atención. Un director de orquesta o un tipo mostrando el pito, podría decirse.

Algo del entorno auditivo del colectivo me hizo fruncir el ceño: soy un buzo que emerge de prepo en el medio de un temporal, abandonando la calma de las honduras (por lo tercas y extáticas, no por su peso intelectual, digámoslo ya mismo) para dar de frente contra un mamotreto auditivo que destaca sobre el confortable rumor del oleaje sordo que suele inundar los transportes públicos: una voz en off trepida, alborota, acapara mi atención aunque parece estar totalmente fuera de mi campo visual. Ya me acomodé mirando hacia la puerta del medio y mi sociopatía dice que no debo obsequiar facilmente con una atención demasiado evidente a los desconocidos que la atraen. Sin embargo, visión periférica mediante, capté que la persona que grazna es una mujer levemente madura y bastante rubia (no la miré directamente en ningún momento) que a mi derecha -en la primer línea de asientos que miran hacia adelande después de la puerta del medio- les venía hablando a las veteranas de mi izquierda:

-No, si yo cuando las vi me di cuenta. ¡Qué lindas son! -dijo la graznadora, voz en cuello -Tan arregladas...
-Sí, es que vamos a festejarle los 85 años a ella -comunicó una de las arropadas viejales, señalando con el mentón a una de las ellas, aunque yo no pude descubrir cuál porque ninguna parecía de tan vieja.
-¡Pero qué pitucas, me encantan!
Era como si se dispararan un niño con un revólver de cebitas en una montaña y el Cañón Gustav en otra.
-Gracias -dijo otra abuela.
-No, ¡de verdad! Son hermosas, ojalá yo tenga la voluntad... -dejó inacabada la frase, en el borde mismo del elogio-insulto: "...la voluntad al llegar a esa edad".
-Nos arreglamos porque así debe hacerse -dijo una vejestorio rubia tamaño ultra small, los ojos intentando traspasar al energúmeno con pinta de mal venido que le obstruía la visión, paradigma inverso de lo que trajo a colación la charla.
El energúmeno era yo.
- Ay, sí, querida. Yo lo sé muy bien porque soy "asesora de imagen". Soy Asesora de Imagen -repitió con un cambio en la modulación, como quien presenta una credencial a todos los que estabamos ahí. Por lo menos bajó varios decibeles al hacerlo, dándonos un respiro.

Acá debo decir algo: estamos en el "bright side" de los viajes por el microcentro, debido a la hora y, también, a lo coqueto del ómnibus. Después de las seis, en una línea más tercermundista como la 140, te quiero ver desplegando glamour geronte entre sacudones, apretujadas, frenadas y empujones. Y con boludos que simulan dormir para no cederles el asiento a las viejas pitucas pero que al igual que todas tienen las piernas cansadas.

- ¡Mire usted! -dijo la pequeña anciana coqueta, mientras algunas de sus compañeras sueltan agudas risitas de vanidad.
- ¡Me encantan, me encantan, les juro que me encantan! -nos vuelve a tronar la asesora de imagen, cada vez más vehementemente. Saqué el Mp3 para ver si no tenía algún plus por ahí de volumen que empardara por lo menos a la cacatúa. No hubo suerte, estaba al palo.

A esta altura, la borrosa imagen rubia de mi derech cabeceaba en derredor buscando algunos gestos solidarios a su entusiasmo entre el resto del escaso pasaje. Gracias a Eru, nadie hizo más que mirarse con disimulada desesperación y vergüenza ajena.

Por unos cien metros a toda velocidad por Córdoba (perdón por usar una imagen dinámica para representar otra temporal) la propaladora pareció entrar en un arresto de timidez debido a la falta de corresponsales. Suspiré mientras Human Sexual Response volvía a recuperar mi atención en los auriculares justo cuando se terminaba una canción, así que por desgracia alcancé a escuchar que la veterana small hacía un comentario:

- ¡Seguro que ahora va escribir sobre esto!
-¡Y seguramente! ¿Cómo sabe? -dijo el parlante humano, recuperando la confianza -Tiene razón ¿sabe?. Yo escribo, soy escritora -empezó a hacer un gesto de asentimiento como si fuese un pequeño secreto admitido y temiendo pecar de vanidad. Luego bajó el tono de voz (la octava, más bien) y dijo como quien asume un destino -Soy Escritora. Sí, yo escribo, me declaro culpable. Seguramente voy a escribir sobre esto, es muy probable. ¡Sí, la verdad, quién sabe! ¡Tal vez lo escriba!

La cosa seguía pero por suerte me tocó bajarme. En la calle, me vuelve a ganar Human Sexual Response y Cool Jerk, qué casualidad:

We know a cat who can really do the cool jerk
This cat they're talking about
I wonder who could it be
'Cause I know I'm the heaviest cat
The heaviest cat you ever did see




30 mayo 2009

Pendejo, andá a tomar la sopa!

Ocho años, una Fender requinto con un Marshall, Buddy Guy y la puta que lo pario ¡Ocho años!



Otro freak de ocho años, japonés, que debería estar jugando con sus muñequitos de Dragon Ball o algo así. Camine a dormir, pendejo.



No sé cuántos tiene esta mocosa del infierno, pero si por lo menos fuera más J-Pop me daría menos bronca! ("She's better than me" dice una airada comentarista en la entrada de Youtube, supongo que con la misma indignación que yo ¿Estos pibes no tienen otra cosa en la que desperdiciar sus vidas, como la Wii?)



Y para terminar, ¡uno que ni siquiera dejó los pañales! ¿Qué hacen sus padres? ¿No tienen otro proyecto mejor que enseñar esas cosas a sus hijos? ¡Pónganse una galería de arte, cómprense una Wii, tengan un amante, no sé!

15 marzo 2009

Lazy on a Sunday Afternoon/IV

Una vez hubo un Gene Krupa. Es difícil explicarlo: hay que escucharlo -y si es posible, verlo.






No sólo era bueno, era un showman. Prácticamente inventó la batería moderna y también el ego de los bateristas (para mi desgracia). Cuando consideró que Benny Goodman no le daba el espacio que merecía, se agarraron a las piñas (eso dicen) en un bar de Los Ángeles. El bueno de Gene, a partir de entonces, hizo lo que debía hacer (y lo que deberían hacer todos los bateristas que se creen lo realmente importante de cualquier banda -algo que también hacen cantantes y guitarristas, pero quienes generalmente al ser gentilmente invitados a poner la trucha por su cuenta hacen caso) encabezó su propio proyecto musical, mezcla de música de ascensor con fenómeno de circo. Igual, era interesante.
Después de él hubo pocos que se animaran a tanto. Se me ocurren:

Cozy Powell, Dance with the Devil


Billy Cobham, Spectrum (algún día voy a hablar de este disco):


Andrea Álvarez, nuestra palera egocéntrica local predilecta.



El otro baterista de ego crecidito y que se animó fue Felipe Colina, pero cuando se bajó de la banqueta fue insoportable.



Antes de que me empiecen a pegar palos de todos lados (je), les aviso que tengo un hijo baterista. Sus maldiciones ya fueron escuchadas.

28 febrero 2009

Lazy on the sunday afternoon/III

Varias coincidencias me fueron llevando a este post. Por un lado, la defensa que se hizo en Espíritu Rock del disco The Spaghetti Incident?, de Guns N'Roses. De dicho disco, pocas cosas me gustaron, pero Ain't it fun me encantó, porque juntaba dos grupos que me gustaban mucho, como Dead Boys y Hanoi Rocks. Por el otro, una conversación con un amigo, de esos que siempre te tiran una posta de algo que se te pasó por alto o algo nuevo que vale la pena, en la que me mencionaba a Cheetah Chrome, nombre perdido en mi memoria tan frágil. No era otro que el guitarrista de Dead Boys. Así que ahora deberán aguantarse otro post (des)memorioso del nono rockero.

A las raíces: Dead Boys es otra banda emblemática de fines de los setenta salida del CBGB (semejante porquería, ¿quién lo diría?), un punk más pulido que el de The Ramones y que era capaz de bajar un poco la velocidad, llegando a tocar temas de tres minutos, una vida para Johnny Ramone.

Con sólo dos discos oficiales, su legado punk es más importante por los músicos influenciados posteriormente (al menos, Gunses y Pearl James lo han reconocido públicamente) y las bandas que derivaron de su temprana separación, sobre todo la de Stiv Bators (uno de los primeros darkitos), The Lords of the New Church (Russian Roulette es uno de esos temas que uno escucha en determinados momentos y es como un bálsamo). Cheetah Chrome anda por ahí, colaborando y sacando discos todavía sin demasiada repercusión.

En 1979, cuenta la leyenda, Stiv y Johnny Thunders (de New York Dolls) vivieron juntos, con la ocasional visita de Michael Monroe, futuro cantante de Hanoi Rocks. No quieran saber, no le pregunten a nadie, qué pasaba ahí. Moore es quien canta Ain't it fun en la versión de The Spaghetti Incident?.

Hanoi Rocks es todo lo contrario, en sus orígenes, a Dead Boys. Nacieron en Helsinki, se desarrollaron tempranamente en Estocolmo y salieron a la luz en Londres.

Un punk más refinado -realmente, el punk es "hazlo tu mismo, como salga", por lo que cuando las cosas se refinan mucho en realidad se salen de la definición y del punk, digan lo que digan los que creen que Green Day es punk- por lo que está mucho más cerca del rock que de otra cosa, coquetearon con el glam, con el hard rock, con casi todo lo que andaba dando vueltas entonces.

Michael Monroe, aparte de cantar muy bien, eventualmente toca la armónica y el saxo en algunos temas. Tragedy es el tema que más me gusta de estos post punkers, pero también Taxi Driver. Un tema especial tiene el sonido de las guitarras en Hanoi Rocks, quizá lo que más me impresionó en su momento (lo menos, el saxo de Moore, que a pesar de usarse poco no tiene mucho que ver con algunas atmósferas). La influencia de Johnny Thunders y sus Dolls es sobre todo escénica.

Yo llegué a conocerlos tardíamente, en 1991, cuando Axl Rose bregó personalmente para que se republicase toda la discografía de Hanoi.


Ya que hablamos de bandas favoritas cruzadas, acá tenemos a The Lords of the New Church haciendo You really got me de los amados Kinks:

22 febrero 2009

Lazy on a sunday afternoon II

Existe una especie de falla histórica, más que nada alimentada desde los medios musicales, que ensalza a David Bowie como el máximo exponente del glam rock inglés (o T. Rex o Gary Glitter, según el cronista, su humor o lo último que descubrió después de despertarse de un joint).
Como la autopercepción del mundo (o la documentación de esa percepción) se hace en Estados Unidos, lo que no deja huella dentro de sus fronteras no existe. Bowie, T. Rex o Gary Glitter han sido, de mayor a menor, registrados por el mercado estadounidense (casi todos por razones extramusicales) y tienen su lugar en el panteón. Nadie les niega su importancia dentro del género, pero hubo otros más grandes: Slade.

Como muchas de las mejores bandas inglesas, Slade nació en los arrabales pobres de Birmingham, Inglaterra, en 1966. Su éxito en Inglaterra fue tan arrasador, que hay pocas bandas comparables con ellos. Por supuesto, ninguna dentro del Glam. Y acá quizá haya que darle crédito al esnobismo de los periodistas musicales: Slade era una banda que saltó de los sótanos a la exposición pública sin tanta controversia homosexua ni creativa. Eran más bien un carnaval, pero indudablemente hard rockers.

Tiempo después, bandas como Kiss rompieron el hielo (con bastante dificultad) y sacaron a la luz la influencia de Slade. Y Quiet Riot tomó buena tajada recreando sus gancheros hits, ahora en Estados Unidos y en todo el mundo.



Los snobs le perdieron el miedo hace poco, como lo demuestra que existen decenas de bandas tributo que hacen covers de Slade; como ésta, la banda tributo más famosa de todas:


04 febrero 2009

Pagando deudas que no contraje.

Como no tengo algo mejor que hacer, me voy a poner a contestar este meme que me pasó Cassandra Cross, (me lo anda cobrando siempre que puede). Yo la quiero mucho a Cassandra Cross, sobre todo por estas cosas.
Las reglas:

1. Poné tu reproductor de música en modo aleatorio (toda la música).
2. Para cada pregunta, apretá el botón de siguiente para saber la respuesta.
3. TENÉS QUE CONTESTAR CON EL NOMBRE DE ESA CANCIÓN SIN IMPORTAR CUÁN TONTA SUENE!

(Van a disculpar, mi reproductor es medio monotemático):
  1. SI ALGUIEN DICE “ESTO ESTA BIEN?” VOS DECÍS:
  2. War Pigs. Black Sabbath. (Es como un grito de batalla, supongo)
  3. QUÉ DESCRIBIRÍA MEJOR TU PERSONALIDAD?
  4. Rip it Out. Ace Frehley. (Soy de arrancar mucho, la verdad)
  5. QUÉ TE GUSTA EN UN/A CHICO/A?
  6. Waiting to happen. Marillion. (Odio esperar...)
  7. CÓMO TE SENTÍS HOY?
  8. Winter Trees. Marillion. (Lindo!)
  9. CUÁL ES EL PROPÓSITO DE TU VIDA?
  10. Great Escape, The (Spiral Remake). Marillion. (Uff, dale con las metáforas)
  11. CUÁL ES TU LEMA? Highway Star (Final Truckin'). Deep Purple. (I'm a highway staaaarrrr!!!)
  12. QUE PIENSAN TUS AMIGOS DE VOS?
    An accidental man. Marillion. (uff, hasta Marillion se dio cuenta!)
  13. EN QUÉ PENSÁS MUY SEGUIDO?
    Digital Bitch. Black Sabbath (huh?) (Internet is for porn!)
  14. CUANTO ES 2+2?
    Something Moved. Ace Frehley. (Errrr...)
  15. QUÉ PENSAS DE TU MEJOR AMIGO/A?
    Costa del Slough. Marillion. (Errrr...)
  16. QUÉ PENSÁS DE LA PERSONA QUE TE GUSTA?
    Memory of Water. Marillion. (Mirá si salía el punto 8)
  17. CUÁL ES LA HISTORIA DE TU VIDA?
    Place in the line. Deep Purple. (Qué feo)
  18. QUÉ QUERÉS SER CUANDO SEAS GRANDE?
    The answering machine. Marillion. (Feo, también)
  19. QUÉ PENSÁS CUANDO VES A LA PERSONA QUE TE GUSTA?
    No one can. Marillion. (rogaba que fuera "Cover my eyes", pero salió bastante bien).
  20. QUÉ PIENSAN TUS PAPÁS DE VOS?
    80 days. Marillion. (Es el tiempo que tuvieron que tomarse para decirme cada cosa que yo iba a hacer indefectiblemente. Pobres)
  21. QUÉ VAS A BAILAR EN TU BODA?
    Rat bat blue. Deep Purple (como que lo veo difícil de bailar)
  22. QUÉ CANCIÓN VAN A PONER EN TU FUNERAL?
    Alone again in the lap of luxury. Marillion (sólo será contextualmente apropiada si hacen una orgía en mi honor).
  23. CUÁL ES TU HOBBY/COSA DE INTERÉS?
    You fool no one. Deep Purple (mirá si me salía este en "Qué pensas cuando ves a la persona que te gusta"!)
  24. CUÁL ES TU MAYOR SECRETO?
    Hot line. Black Sabbath (me descubrieron!)
  25. QUÉ PENSÁS DE TUS AMIGOS?
    Words are not enough. Ace Frehley (se me puso mimoso el MP3)
  26. QUÉ ES LO PEOR QUE PODRÍA PASAR?
    Wring that neck. Deep Purple (Ojo, no soy yo cuando me enojo).
  27. CÓMO VAS A MORIR?
    Dry Land. Marillion (de sed o seco, sin un mango?)
  28. DE QUÉ COSA TE ARREPENTÍS?
    A few words for the dead. Marillion (Si, en un funeral estuve medio desubicado. Encima hubo una orgía)
  29. QUÉ TE HACE REÍR?
    A 200. Deep Purple. (¿¿??)
  30. QUÉ TE HACE LLORAR?
    Haunted. Deep Purple. (La canción es hermosa)
  31. TE VAS A CASAR ALGÚN DÍA?
    Born to run. Marillion. (Bueh, así zafo de cualquier cosa...)
  32. ALGUIEN GUSTA DE VOS?
    Zero the Hero. Black Sabbath (Será el número de pretendientes?)
  33. SI PUDIERAS VOLVER EL TIEMPO ATRÁS, QUÉ CAMBIARÍAS?
    Child in time. Deep Purple. (ah, la infancia que no se va)
  34. QUÉ TE DUELE AHORA MISMO?
    Paranoid. Black Sabbath (Le duele a mi otro yo, ponele)
  35. QUÉ NOMBRE LE VAS A PONER A ESTA NOTA?
    Break out. Ace Frehley (No, no es para tanto...)
Bueno, como todos los memes que me mandan hacer, acá muere este. No tengo sangre para pedirles a otros bloggers que pierdan más tiempo del que pierden habitualmente con el porn... wikipedia!

23 enero 2009

So let's do it like they do on the Discovery Channel.



(La música es un intento de amenizar esta cagada que sigue; por favor, si están de bajón, vayan a por Liniers y saltéense lo que sigue)

Sin investigar demasiado, haciendo apenas un poco de memoria sobre cuatro programas vistos en el Canal Encuentro, releyendo un poco el Antiguo Testamento y googleando otro poco en Wikipedia pude sacar miles de conclusiones sobre la estupidez humana, su pobreza de espíritu y llegar a la conclusión de que es posible hacer lo que se quiera, sólo hacen falta excusas, extraordinarias tal vez, pero medianamente convincentes para la pocas explicaciones que se nos pedirán. Acá van:

Dostoievski puso buena parte de su obra de un lado o del otro de la sutil barrera entre lo socialmente (y legalmente) aceptable y la caída en desgracia, por acción, opción o por condena del destino, de sus personajes. Su espíritu cristiano se concentraba en el atormentado ser que, inevitablemente, vivía una merecida condena en vida. Pero en el mundo real, más de un siglo después, no es así. Ahora podemos hacer cualquier bestialidad, enfrentar un juez (a veces ni eso) con el mayor de los cinismos, y pretender -con algo de suerte, dinero y ciencia notarial- zafar. Dos de sus obras hablan de eso: un tipo mata a una vieja y se atormenta; otro convence a un simplón de que "todo está permitido", pues Dios no existe. Resultado: el simplón mata pensando que no va a sentir remordimiento, pero pronto muere de tormento moral. Y el primero, el ateo, se vuelve loco y termina teologizando con el diablo. Encantador, así debiera ser el mundo. Pero no es.

Hablemos de esta mierda encarnada llamada "hombre": desde que se bajó de los árboles en donde lo puso Darwin y dejó de ser un muerto de hambre, miedo y frío, pasó por un etapa de nómade que no abandonó del todo todavía. Sin embargo, en cuanto consiguió perderle el cagazo a algunos animales, consiguió que le dieran de comer y lo abrigaran, y cuando encontró la manera de reproducir una prodigalidad que la naturaleza reproducía bastante bien sin su torpe intervención, se volvió un ser avaro y calculador.

Mientras su linaje fue escaso y la tierra fértil y abundante, cada nuevo grupo familiar movía el culo un poco más al norte, al sur, al este o al oeste e intentaba ser Adán de nuevo. En cuanto la tierra buena se volvió escasa, empezaron los problemas y Adán se convirtió en Caín y Abel. Casi siempre, había más Abeles que Caínes, por lo que la tierra empezó a ser del más fuerte; esto es, del que pudiera mandar más giles a pelear con el vecino y robarle todo lo que tenía sin arriesgar mucho el cogote. Cuando no se podía hacer la guerra con los vecinos, la lucha por la tierra pasaba a la familia, vástagos contra el padre, hermanos entre sí.

Bueno, eso. Todavía hay lugares de este planeta que no se pasó del enfrentamiento tribal, de la lucha por la tierra escasa, de hacer la guerra por dones. Piratas de la tierra. No cambiamos nada: pondremos el tótem, la pureza racial o el "ahogo territorial" como excusa, pero en el fondo no se puede disimular que vivimos, con otra tecnología, la misma pelea por tierras fértiles, de donde mane leche y miel. No importa si en ella viven palestinos, indios pieles rojas o araucanos. No importa si el oeste es de otros. No importa si todos somos iguales, ante Dios, Alá o Darwin.

Al final, el único problema de Hitler fue no encontrar una excusa duradera. Le iba bastante bien con la anexión de Austria o la invasión a Polonia. Era lógico: sus armas más importantes hasta entonces fueron la dialéctica torcida, la propaganda maliciosa y contar con el olvido sistemático de la humanidad por los holocaustos. 
La excusa perfecta es la defensa propia. En el fondo, Hitler hizo sentir a sus compatriotas víctimas: del desarme posterior a la primera guerra, de la judería prestamista, de la humillación de no ser la nación más fuerte de Europa, siendo como eran, los únicos puros y preparados para el dominio. Unos pobres tipos, bah. Y por un rato convencieron al mundo, incluso a Estados Unidos, totalmente filonazi antes del '39.

Hoy, el único holocausto que recordamos es el judío. Y es la excusa perfecta: todo les está permitido. Armenios, serbios, bosnios, indios americanos y aborígenes polinesios, millones de personas han muerto ya por su color de piel, su raza, su religión, por no saber defenderse o no tener una excusa para atacar a tiempo al que pronto los atacará. Pero Israel puede hacer lo que quiera, todo le está permitido.
No, no hablo de que acá haya un pueblo culpable. Así somos, no hace falta tener un poco menos de piel en el pene o turbante o los ojos rasgados. Es la humanidad la que está enferma: la que hace y la que deja hacer, la que se cree las excusas con un encogimiento de hombros.

La propaganda maliciosa no termina, nunca.

Simplemente, cada día, ruego que la guerra se termine. Que le den una oportunidad a la paz.


18 diciembre 2008

Russians love their children too

La música, a lo largo de mi vida, se conectó conmigo -y viceversa- de muy variadas formas. He dejado constancia aquí de que tengo gusto para casi toda la música tocada con cierto esmero, algo de respeto y corazón. Después, algunas cosas me gustan más que otras, a veces por temporadas o por mera identificación. 

Con respecto a la música clásica y sus aledaños tuve muchas etapas. Épocas en las que casi sólo conviví con Mozart, Bach y Vivaldi. Otras con Beethoven, Mendelssohn, Liszt y Berlioz. Y otras con Debussy, Ravel y Dvórak. Como con cierta poesía, la lírica me confunde bastante y la evito siempre que puedo, a veces me dejo impresionar por Verdi. Pero la Ópera no es lo mío.

A pesar de mi veleidad, siempre estuvieron ahí, atemporales, los rusos. No sé que tienen. Tchaikovsky, Mussorgsky, Shostakovich, comparten una textura, pero no un tiempo.
Eternos, modernos y antiguos. Orientales y occidentales. Tan ambiguos como sus mismos escritores.

Los escritores rusos. No me considero un especialista, apenas si he leído a Dostoievski, Gorki, Gógol, Tolstói, Pushkin -por mencionar los decimonónicos más importantes- y no puedo ocultar la fascinación que me provocan. Ellos también tienen otro tiempo, otro ritmo. El alma rusa, debe ser.

Después, cuanta cosa cayó en mis manos que desvele el velo ruso (o la Cortina de Hierro, más bien): desde el libraco sobre Lee Harvey Oswald (otra de mis obsesiones antiguas) de Norman Mailer hasta las recientes páginas de internet que muestran el estado de abandono del que supo ser el país más grande del mundo.

06 noviembre 2008

Lluvia.

Necesito que llueva urgente o que nuestros capitanes de barco nos lleven mil kilómetros más al sur. O algo.
Que el dólar termine a cuatro pesos no es más importante.





Hot sticky scenes you know what I mean
Like a desert sun that burns my skin
Ive been waiting for her so long
Open the sky and let her come down
Here comes the rain
I love the rain

Here she comes again
Here comes the rain
Rain
Here comes the rain
Rain
Here she comes again
Rain
Here comes the rain

Hot sticky scenes, you know what I mean
Like a desert sun that burns my skin
Ive been waiting for her for so long
Open the sky and let her come down

Here comes the rain
Here comes the rain
Here she comes again
Here comes the rain
I love the rain
I love the rain
Here she comes again
Here comes the rain

Oh, rain
Rain
Rain
Oh, here comes the rain

I love the rain
Well, I love the rain
Here she comes again
I love the rain

Rain
Rain

09 octubre 2008

Soy la foca

Un día como hoy nacía John Lennon. Algunas cosas buenas pasan en días como hoy. Parece mentira.

Tengamos esperanzas.


04 octubre 2008

Ablandar la roca.

En estos días el mundo alrededor se puso en movimiento. Era un detrito denso en el inodoro de la vida, pero empezó a manar abundante agua cristalina aclarando un poco las napas freáticas. Es que varios decidieron hacer esa cosa que se hace cuando se está despierto (es decir, consciente) en este valle de lágrimas: vivir. ¡Aleluya!
Me llenan de asombro, pero también de alivio, porque parecía que era más fácil la sorda indolencia por las pulsiones normales que el aceptar que estábamos estirando los plazos, falseando los sueños o siendo burramente incoherentes.
Por supuesto, la excusa de correr una carrera por tener dinero, ser de dinero o aparentarlo nos hace creer que todo va bien y libra un salvoconducto para la molesta policía de la conciencia (encarnadas por las tías preguntonas en Navidad).
Estamos ocupados, perdón. Amar, ser amado o pretenderlo puede esperar, mientras tanto. Nihilismo, aislamiento, apatía y soledad. Como el emo de Capusotto.
Prozac, Rivotril, Clonazepan para los que consiguen recetas. Sustancias más ilegales para los que no.
E Internet, claro.

Alguien nacerá, alguien morirá. Mientras tanto, es al pedo disimular que sabemos que cada latido es uno menos en una cuenta que no nos es posible conocer. Pretendemos que nadie muere nunca, como dice Dolina. Justificar esos golpes en el pecho con unos flashes de conciencia no está mal, aunque sea un par de veces al año.

Esta canción es para una de mis tantas hijas putativas, esas hijas del corazón que por ahí tengo y que me hacen renegar cada tanto, pero que de repente es feliz. Es apenas un caso testigo, una de las tantas personas a mi alrededor que está haciendo que el mundo gire.


Those schoolgirl days, of telling tales and biting nails are gone,
But in my mind,
I know they will still live on and on,
But how do you thank someone, who has taken you from crayons to perfume?
It isn't easy, but I'll try,

If you wanted the sky I would write across the sky in letters,
That would soar a thousand feet high,
To Sir, with Love

The time has come,
For closing books and long last looks must end,
And as I leave,
I know that I am leaving my best friend,
A friend who taught me right from wrong,
And weak from strong,
That's a lot to learn,
What, what can I give you in return?

If you wanted the moon I would try to make a start,
But I, would rather you let me give my heart,
To Sir, with Love