Mostrando las entradas con la etiqueta Ganando Amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ganando Amigos. Mostrar todas las entradas

22 enero 2013

La incapacidad.

Me puedo definir más por mis incapacidades que por sus opuestos, porque las cosas para las que soy hábil no las conozco del todo, ni aún sus límites; pero me es imposible andar por la vida diciendo "no soy esto", "no puedo hacer aquello", "soy un croto en eso".
Menos mal que tengo un blog.
  • No soy bueno para recordar secuencias.
  • Me cuesta recordar nombres.
  • Me es difícil recordar fechas.
  • Tengo memoria selectiva, y

24 marzo 2011

Pequeño (e incompleto) Diccionario Político Argentino del Diablo.

Argentina: Ver Palermo.
Izquierda: Sector sociopolítico que teme a los que tienen todo por perder. Véase Derecha.
Derecha: Sector sociopolítico que teme a los que no tienen nada que perder. Véase Izquierda.
Necesidad: Palabra mágica con un lejano pero equívoco regusto a sensatez que sirve para justificar insensateces.
Urgencia: Palabra mágica con un lejano pero equívoco regusto a proactividad que sirve para postergar necesidades que sin su concurso serían inapelables.
Palermo: Ver Argentina.
Puerto Madero: País dentro de la Argentina que queda en Palermo.
PRO: Sigla política que identifica a un grupo de hijos de empresarios que juegan a la política mientras sus padres hacen dinero más o menos deshonrosamente. Partido político que puso mucho dinero para que en este diccionario la Argentina y Palermo fueran considerado una sola cosa.
FpV: Sigla política que identifica a peronistas que no se asumen como tales porque otros peronistas sí.
Jauretche, Arturo: escritor y politólogo argentino, al que se puede hacer decir cualquier cosa porque casi nadie lo ha leído y los que lo hicieron lo olvidaron hace mucho.
Kirchner, Néstor: político argentino, inspirador de un personaje de ficción llamado Lupín (véase).
Lupin: Personaje de ficción que ganó una elección presidencial con el 31.2% de los votos y que, muerto, vuelve con escafandra y los puños llenos de verdades tardías.
Moyano, Hugo: sindicalista (véase) peronista ortodoxo (eufemismo por facho -véase-) que garantiza el Proyecto Nacional y Popular (véase) desde la derecha más acérrima mientras el Proyecto lo deje vivir y medrar en paz.
Oposición, La: agrupación lineal en la que se encuentra el resto de la política argentina que no es gobierno y que forma una cadena discontinuada por éste último, de manera que unos están a punto de entrar en él y otros ya saliendo. Dícese de un conglomerado de lumbreras políticas que están encabezadas por Julio Cobos (véase) o Ricardo Alfonsín (véase) según cuál esté midiendo mejor en las encuestas.
Carrió, Elisa: señora con una enorme entereza espiritual que encontró una fe inquebrantable en que la carrera presidencial depende de la acumulación de denuncias en las cuales la imaginación desbocada debe ser no sólo el componente más importante, sino que únicamente puede estar diluido en misticismo crístiano. RRPP de Fuerza Bruta.
Perón, Juan Domingo: político, ex Presidente y militar (véase) argentino que creó su propio partido para integrar en él a la clase trabajadora, a la clase media, la clase baja, media alta, media baja, los descamisados devenidos villeros, los piqueteros, los empresarios con conciencia social, los sin conciencia social corruptos y garcas, los políticos conservadores y progresistas (véase Progresismo), la juventud militante, los hijos de los ricachones, a los ricachones, fachos (véase facho) desorientados y/o convencidos, ciudadanos perseguidos por las dictaduras militares (véase militar), militares (véase militar) moderados argentinos, militares (véase militar) torturadores argentinos, militares (véase militar) nazis, financistas judíos comunistas, mujeres rubias, pelirrojas, morochas, hombres negros, negritos, blancos, cogotudos, verdes, azules, colorados, Patti, Hebe de Bonafini, Moyano, Méndez, Grosso, los Rodríguez Saá, toda la familia Saadi (que tiene una coherencia de hierro, son todos peronistas), Madonna, Mick Jagger, Maradona a veces, López Rega y la Triple A, Montoneros, Guardia de Hierro, las Fuerzas Armadas Peronistas, Tacuara, Cafiero, Matera, Duhalde, Cavallieri, Moyano, Camperita Ubaldini, el Grupo de los 8, parte de la Ucedé, parte de la Unión Cívica Radical, parte del Trotkismo (véase trosko) Milagro Sala, Guido Insfrán, José Luis Gioia, José Luis Gioja, y unos abogados llamados Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
sindicalista: dícese del cargo antiguamente electivo del que alguna vez fuera un trabajador común y que actualmente es vitalicio, sobre todo si el susodicho aprendió temprano a vender a los compañeros que dice representar.
Proyecto Nacional y Popular (también conocido como "El Proyecto"): ámbito político en el que todo es posible: los fachos soportan que se hable de los derechos humanos durante los años setentas mientras no se haga nada con los de hoy en día, mientras los zurdos soportan que los ricos sean más ricos con tal de que el Estado cuide que los votantes no se hagan todos piqueteros troskos.
Fernández, Cristina: política y Presidente argentina, notablemente parecida a la periodista Mónica Gutiérrez (la cual cambia periódicamente de peluquero para parecerse menos) y que logró varios récords mundiales: inaugurar 62 veces la misma obra, no estar más de cuarenta horas sin anunciar algo y no preparar ni un discurso en tres años. Gusta de las carteras Vuitton, los atriles y los espectáculos de Fuerza Bruta.
Unión Cívica Radical: antiguo partido político en pujante decadencia que hoy comparte con el peronismo la máxima del manicomio: no se sabe si son todos los que están ni si están todos los que son. Sus dirigentes son especialmente hábiles para administrar la cosa pública, pero es una incógnita cuántos gobiernos deberán pasar en el poder para que lo demuestren.
Cobos, Julio César Cleto: político radical que después fue kirchnerista y después fue radical de nuevo, pero menos. Vicepresidente de la Nación, cargo que ocupa sin vergüenza alguna. Ahora reporta al Multimedios Clarín y aspira a ser Presidente para poder brindar discursos titubeantes usando el doble negativo.
Alfonsín, Ricardo: político radical, hijo del fallecido ex Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, que se parece bastante al cómico Mario Sapag, imitador de Alfonsín padre. Fue protagonista del cómic de Miguel Rep "Los Alfonsín".
Progresismo: corriente política de centro izquierda que desconfía con sentido común del peronismo y busca cualquier excusa para votar por Mauricio Macri (véase) pero nunca por la Unión Cívica Radical (véase). Espacio indefinido donde habita el porteño que no es taxista.
Álvarez, Chacho: Político frepasista (actualmente en el FpV -véase-), altamente reputado como renunciador y que tiene como mérito haber enseñado al ex Presidente Fernando de la Rúa a hacerse humo cuando las papas queman.
Macri, Mauricio: político prosista, famoso por tragarse bigotes, farfullar un poco menos que Marcelo Bonelli (véase) y querer demostrar que no sólo es una cara bonita sino que es perfectamente capaz de ser peor que su padre. Actual embajador plenipotenciario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en las principales capitales de Europa. Casado con una millonaria que da trabajo a numerosas familias de origen extranjero.
trosko: adjetivo que sustantivizado denota al ser 'ezpezial' que no tiene coyunda de carácter sexual (se discute si es por votos o por falta de ellos) y que está en contra de todo, sobre todo otros troskos. Suele usar barba y pelo largo, incluso la mujer. A veces se lo utiliza peyorativamente, al trosko. Otras veces como signo de apertura mental: "Yo tengo un amigo trosko". Los politólogos no logran discernir aún si su oposición a todo es ideológica o sólo falta de sexo.
facho: cualquiera que apoye el derecho de las empresas privadas a ganar lo que quieran a instancias de sus clientes, y que apruebe que el Estado use cualquier método para suministrárselos dóciles y, si no alegres, al menos silenciosos. Gustador de reventar cabezas de opositores, para quien todo aquel no facho es monto (véase). Su frase de cabecera es "hay que matarlos a todos". Taxista de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
monto(nero): llámase así al militante de la lucha armada de los años setenta cuya raíz estaba en un predicamento católicoperonistamarxistasocialista pero no trosko (véase). Por extensión, todos aquellos que en los años posteriores a la dictadura militar (véase), adhieren a los ideales montoneros y/o los reivindican pidiendo cosas tan increíbles como la filiación y/o paradero de aproximadamente treinta mil personas que fueron desaparecidas inexplicablemente e inexplicadamente. También por extensión, el gobierno de los (presidentes) Kirchner.
militar: dícese del cargo antiguamente honorífico y que devino derecho de clase, sobre todo si se aprendió temprano a hacer lo que los fachos (véase "facho") necesiten. Especialista en conmoción interior, exterminar amenazas internas, en técnicas de tortura inflingibles a ciudadanos desarmados, en cambiar la identidad de los hijos de éstos y en desaparecer treinta mil personas sin dar explicaciones ni asumir responsabilidades. Es indispensable para un militar de ley ser león con los corderos y un subordinado con los poderosos. No tienen vinculación alguna ni responsabilidad con la defensa del territorio nacional, para eso están los soldados (también llamados colimbas), que no son militares.
Clarín, Multimedios: multimedios publicitario y pseudo periodístico que posee varios partidos políticos. Sus lectores, espectadores y suscriptores suelen ser señalados como militantes políticos de la oposición (véase). Entre sus esfuerzos principales está el servir de campana de silencio de toda información pública y judicial sobre los datos filiatorios de los hijos adoptivos de su directora como así también la adquisición de la única planta de papel para diarios de la Argentina (véase) y darle trabajo a Marcelo Bonelli (véase), además de indicarle al Gobierno qué debe hacer para no aparecer en su portada.
Kirchnerismo: partido político que integra el Partido Justicialista (creado por Juan Perón -véase-) y el FpV según le convenga y que posee varios medios publicitarios y pseudo periodísticos. Sus adherentes son los principales consumidores de esos medios, por lo que más que militantes políticos suelen ser confundidos con suscriptores. Son los apóstoles del "Proyecto Nacional y Popular" (véase). Sus esfuerzos más importantes son decir que está todo bien, encontrarle facetas izquierdistas a Hugo Moyano (véase), decir  que existe "dispersión de precios" o "sensación de inseguridad" y en evitar darse cuenta que Juan Pablo Feinmann está más loco que un plumero.
Moreno, Guillermo: fiel guardían cuyo celo casi religioso mantiene absolutamente incólumes las estadísticas oficiales sobre la economía, las cuales obedecen rigurosos parámetros de subordinación a las necesidades oficiales. "Si la economía va bien, ¿para qué saber cuánto de bien?", es su frase de cabecera.
Bonelli, Marcelo: pediodista político agentino, conocido por sus incisisívas elucrubaciones acerca de los recuevecos del proder medriático e político. Su tarea en Clarín (véase) es pordigiosa, llegando a estar siempre en algún medio del holdring en cualquier momento de las 26 horas del día y de la noche. Por las mañanas suele utilizar una tarductoda que intenta acercar sus agudas intrevenciones al respectable pucblico.
Bierce, Ambrose Gwinett: escritor estadounidense nacido en 1842, autor del famoso librito "Diccionario del Diablo", cuya muerte no ha sido registrada aún y que si hubiera vivido en la Argentina hubiese escrito sesenta tomos con actualización anual.

25 febrero 2011

¡Mirá mamá, tengo un troll!

Algo que intenté desde el principio de este blog es evitar al anónimo firmador compulsivo en disidencia, típico merodeador de cuanto tema controversial haya en Internet, que no sólo está en franca oposición con lo que se dice (lo cual me parece perfecto) sino que se indigna porque alguien osa emitir su juicio. Dejé de participar en foros o canales de chat o similares por esto mismo.
No me molesta el debate, saben quiénes me conocen que con cuatro botellas de vino te doy la lata hasta que salga el sol (acá mismo tengo unos cuantos que no pueden desmentirme); me encanta conocer otros puntos de vista que no tengo, aunque no los comparta. No se trata de respeto real por la opinión del otro, se trata de curiosidad. Es muy difícil no debatir más que puntos de vista, y por mi natural curioso no puedo evitar tratar de conocer desde dónde ven las cosas los demás. Suelo entrar en debates abstrusos sólo por el placer de ponerme un ratito del lado del otro y ver cómo se ven las cosas. A medida que me hago mayor es una de las pocas herramientas que quedan para ir despegando de los prejuicios de mi juventud o descartando malas experiencias; para aprender o probar mi propio punto de vista.
Del troll lo que no soporto es la impaciencia, los malos modales y el desdén. Podríamos hacer una estadística y demostrar que casi el noventa por ciento del troll de un blog como éste es un snob que rechaza, por definición, toda posibilidad de experimentar por su propios medios los beneficios de forjarse una opinión a fuerza de dilucidarla por sí mismo. El snob es ante todo un wannabe, que asume una postura ajena pero que forma parte de la imagen que tiene de sí y que pretende que vean los demás. Un troll que no es snob es un hoygan, apenas se diferencia del snob en la insistencia y en que no lee mucho pero igual sabe de todo, pero no suele ser el troll que uno espera por acá; esos Hoygans tan pintorescos. Muchos snobs cargan con una dosis importante de desdén, su fina ironía (esa que creen que aprendieron de leer a Dorothy Parker) les hace creer que están por encima de todo y ni se molestan en contestar). Un troll snob sólo reconoce como par a dioses indiscutibles (por lo menos, dentro de su panteón, está claro), que por lo general huirían desaforados de cualquier debate con estos especímenes. El troll snob típico le explicará a Flaubert quién es Madame Bovary.

Hace unos días me apareció un troll justo acá (muy snob, para colmo): se queja de casi todo, se indigna, se da la razón en una firma y se contradice dos posts después. Es notable, hasta intuyo sus suspiros y revoleo de ojos. En el post del Arquero Tehuelche entró en erupción, se brotó y finalmente amenazó con desaparecer, como si existiera realmente para el resto de los escasos lectores de este blog. Es por eso que me permito hablar de él acá, porque sé que ya no me lee y que no volverá. Quiero escribir a sus espaldas (que es algo que venía haciendo incluso cuando no existía Internet) y aprovecharme de su ausencia -y de la paciencia de los que me leen.
Como con todo buen snob, el prejuicio del troll va adelante. Asumirse snob iría en contra de su materia, que es opinar pretendiendo que la suya no es una cosmogonía falible. Por ejemplo, el tipo (asumo mentalmente que es mujer, no sé por qué, pero sigo en masculino porque me es menos ridículo que hacer la salvedad porque no conozco fehacientemente su género) me manda a leer, sin conocerme claro, sobre todo "en mi vida adulta". En fin, no me dice nada que no sepa: tendré que leer más, es algo que siempre me digo.

Dejando claro que él lee (aplausos), no parece entender que su anonimidad me impide saber quién es, verificar si es creíble -tantas cosas-, pero él dice que lee y basta.
Lo hará mucho, pero no se lee propiamente: parece no importarle perorar sobre mis gerundios -en un comentario que escribo entre dos tareas que me dejan un respiro- sin poner un acento y sin comprender cómo se anidan correctamente las oraciones subordinadas, por sólo mencionar rápidamente sus problemas más evidentes. En la lógica no le va mejor (supongo que es parte del snobismo; le impide hacer el esfuerzo -porque no lo valgo- de ordenar su escritura para ordenar su pensamiento).
Con esfuerzo y siendo bastante benévolo, entiendo -algunas veces mejor que otras- qué quiere decir. Como dije, me interesa ver desde su punto de vista, no el mío, Lamentablemente, suele ser una opinión calenturienta de una persona "que lo sabe todo" de oídas (o leídas) y que está llena de lugares comunes y con ninguna opinión formada de propio.
La discusión derivó en que no hay que matar a Europa porque Europa es Chesterton (y otros muy elogiables) y América es Vargas Llosa (y otros menos elogiables, entre otros Pito Fáez, Mercedes Sosa, Charly García, etc.).
¿Chesterton versus Vargas Llosa?. Tomemos el punto de vista de este muchacho, me dije. Resulta que me acusa de que lo tildo de snob por "preferir la ironia y el talento de Chesterton sobre la mediocridad dolorosa de Vargas Llosa". Es por mucho más, poco estimado troll, pero también debo decir que si bien la obra de Vargas Llosa me resulta bastante aburrida, tiene sus puntos altos, como todos. Por otro lado, acepto que no me guste y que a otros sí, hasta el punto de llenarlo de premios. Por lo general, opino que soy bastante particular y que no me guste Vargas Llosa cuando todo el mundo lo premia, habla más de esas peculiaridades mías que del escritor peruano devenido español. A Vargas Llosa no seré yo quien lo defienda, no es santo de mi devoción, como casi ninguno de los que nombra como oposición a sus luces europeas. Lejos de mí.
No tengo que confundirme, me dice, lo comparable entre ambos escritores es ¿la calidad de católico de Chesterton versus lo "laureado" de Vargas Llosa?. Por supuesto, haciendo el esfuerzo de entender su pensamiento, que de tan lateral es oblicuo: imagino que se refiere a que Chesterton fue poco reconocido y que Vargos Llosa es una especie de impostor imperdonable. Ni lo uno ni lo otro, en términos reales.
Sigamos viendo el mundo desde la perspectiva de este tipo: sobre Chesterton en general puedo decir que su calidad de católico en particular (para seguirle la corriente) me irrita: terminó convirtiéndose como una vieja miedosa por oposición a lo malo no ya del mundo real, sino de una creencia patológica en un submundo terrible y como salvoconducto. No se convirtió al cristianismo como a una búsqueda de lo positivo per se. Un cagón, bah.
A otro escritor le pasó algo similar: Anne Rice dejó los vampiros y otros yuyos para volverse acérrima cristiana, por lo que queda demostrado que el talento para escribir no tiene nada que ver con la revelación divina ni la salvación del alma. Sólo se necesita, en estos dos casos, ser un timorato, creer en los demonios como condición previa y escandalizarse porque los demás no creen en eso que para ellos es evidente. Con fino humor inglés, claro, en el caso de Chesterton.
Primera coincidencia, tanto Vargas Llosa como Chesterton son dos apóstatas que, como buenos conversos, se hicieron fanáticos hasta la exasperación. Mi exasperación.

En mi acotada lectura de Chesterton: me resultó algo aburrido su afamado Padre Brown, como así también cierto antirracionalismo, patente en sus obras breves (no puedo hablar de su poesía ni sus ensayos, porque no los leí) que también encontré en algunos latinoamericanistas que -oh, paradoja- menciona en oposición. No le quito mérito a su escritura pero me aburre su misticismo cagón; para eso hubiese escrito como Poe (es americano, perdón) o como Lovecraft (otro americano).
Dicho esto, que le guste Chesterton o no, es cosa suya; yo no lo usaría como el epítome de todo lo bueno europeo. Hasta Conan Doyle me cae mejor. Es más, debe haber más de diez escritores de detectives que son peores que Chesterton cuyas historias me resultan más interesantes.
Fuera de concurso y porque me viene a la mente: por el lado de los místicos: G. K. Chesterton, C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien, aparte de tener iniciales por nombres como marca de fábrica, me caen insoportablemente mal precisamente por esa necesidad de trascenderse de lo real (otra vez, pontificando las más de las veces) y maravillados de la existencia de la Divina Providencia; boludez que no está muy lejos del realismo mágico de Vargas Llosa o García Márquez.
Otro problema del troll: si reconoce un error (en este caso, mencionar a Páez) ¿no debería reconocer que toda la discusión posterior que nace de ahí está viciada de ese mismo error?.
En algún momento malentendí (todo no puedo) su mención a Borges, que es tan de snob que me excuso de analizarla. Sólo agrego que mencionar a Borges en una discusión es casi lo mismo que mencionar a Hitler, algo que hice antes esperando que terminara la estúpida discusión obedeciendo a Godwin, sin caer en la cuenta que Hitler-Borges anulan su efecto. Es una nuevo corolario de Godwin que tengo que desarrollar (y publicar en Wikipedia, que es a lo máximo que puedo aspirar).

Hacemos un trato: yo asumo mi palurdez y los trolls de este blog  se asumen snobs.
¿Dónde firmo?

21 diciembre 2010

El Arca de la Corrección Política.

En mayo de 1896, durante los festejos de la coronación de Nicolás II, cuando la muchedumbre se agolpaba en el campamento de Jodinka, los entablados que cubrían el foso se hundieron con el peso de los asistentes y más de dos mil personas perecieron asfixiadas o aplastadas. Para minimizar el desastre, los allegados al nuevo Emperador le aconsejaron que esa noche asistiera, como estaba anunciado, al baile de la Embajada francesa. Pero muchos de los asistentes interpretaron esta decisión como una muestra de insensibilidad para con las víctimas de Jodinka. "El Zar y su esposa -se decía- han bailado sobre los cadáveres". 
Henry Troyat
Rasputín, Rusia entre Dios y el Diablo

Se viven tiempos de corrección política. Es una corrección fruto del miedo -del miedo escénico- y de relojear todo el tiempo si algo mide/no mide, de disimular la bosta mezclándola con concentrados dulzones y avainillados para que no la descubran. Se convierte el discurso en una serie de lugares comunes, bien avenidos, digeribles para el delicado estómago (por resfriado, será) del amplio centro del espectro y se elije ofender poco a alguno de los dos extremos.

Por supuesto, la sociedad es tilinga desde siempre y juzga lo que sucede con parámetros volubles e incoherentes, dignos del pudor de maestras pueblerinas o de marineros eslavos que no vieron tierra en meses, según sople el viento. Adivinar sus veleidades es más difícil que encontrar un empresario con conciencia social. 
Hay que ser correcto políticamente pero ocultarlo, parecer insultado, aplomado, o sereno; decir grandes obviedades con ironía, vehemencia, oratoria o simples palabras llanas, según corresponda o sea el personaje que haya que jugar. Nuestros asesores nos dirán, como al Zar Nicolás, si es conveniente ir a bailar a la Embajada y fingir que nunca existió una tarima mal puesta. Los asesores intentarán camuflarnos, si la manada está asustada, nos dirán: "Gritá '¡Lobo, Lobo!'". Si sos el lobo, ponete la piel de alguna oveja que te hayas comido, pero no muestres las orejas ni -mucho menos- los dientes.
La fauna de usurpadores de la corrección política que juegan a furiosos de a ratos, se mueren en la orilla o muerden sus propias lenguas es diversa:
  • La abeja que zumba pero perdió el aguijón hace años: Por más que Carrió denuncie el delito más flagrante, su penetrante buzz es más molesto por su propia inconsecuencia posterior (algo que a ella parece no molestarle en absoluto) que por los latrocinios que en el erario pueda producir un funcionario u otro; banaliza todo lo que menciona y lo vuelve parte de un corpus cuyo basamento es una angustia por votos y peso político patológicos. Termina convirtiendo cosas realmente serias e importantes para cualquier Nación en una serie de advocaciones metafísicas que se olvidan tan rápido como se diluye el incienso en una ventolera. 
  • El perro que ladra, ladra y ladra: en el partido gobernante -y quizá el caso más obvio-, Aníbal Fernández es incapaz de relacionar sus dichos (las "anibaladas") con el hecho de que es parte del partido en el poder, y como tal obligado a operar sobre las dificultades y no a ladrarles como si viera pasar la vida a través de una cerca.
  • El gusano que te pudre todo: subirse a una plataforma, al calor de los reflectores (figurados o literales) y decir lo que se tiene realmente ganas de decir -sin eufemismos, alusiones, rodeos y fintas semánticas- después de tanto gallito berreta, parece cosa de valientes, pero no siempre es así. El valor es algo que se tiene íntegramente: ser un jetón insolidario, xenófobo, racista y cruel, por más que seas el portavoz de tus compañeros de clase, es de cobardes y miedosos. Ya sabemos por quién digo esto. No hace falta que lo nombre, porque hay cosas que prefiero no nombrar "por decoro y para que se sepa".
  • Los cobayos bienpensantes: las últimas grandes víctimas de la corrección política; los que apoyaron el reciente Matrimonio Universal y son pseudoprogres. Cuando pasean por la calle con sus hijos y ven a una pareja gay demostrándose afecto con un beso, de la mano o abrazados, prefieren dar media vuelta y evitarse el contagiar a sus retoños de libertad sexual manifiesta.
  • Las estúpidas zarigüeyas: de los tontos en lugares inconvenientes podemos hablar horas, la corrección política se llevó a varios a la tumba ídem -pensemos en toda la Alianza- pero sobre todo pensemos en Cobos, diplomado en Incómodo Insufrible, preso de su propia pusilanimidad, diciendo: "mi voto no es positivo" (y tratando de convertir un resultado binario en un tercer estado lógico inexistente).
  • Los caranchos que siempre están: El periodismo argentino, esa profesión que prefirió dejar su controvertido oficio para devenir en una especie de Academia de la Corrección Política, canonizando a los mártires de La Operación de Prensa y a los santos de la Desinformación. Si Perfil, La Nación y Clarín hubiesen existido en la Rusia del Zar Nicolás -y de hacer lo que hacen en estos tiempos- no hubiera sufrido una Revolución. La autocracia hubiera existido mil años más: tanto bombardearían al pueblo ruso con noticias apocalípticas, actualizaciones contradictorias y repetitivas, sin chequeo de fuentes (o ignorándolas) que los pobres mujiks ya no sabrían si fueron 20, 2.000 o 20.000 los muertos de Jodinka. Perfil hablaría de las carteras de Alexandra, La Nación de la urgencia de abrir las fronteras al dinero occidental y Clarín informaría que las revueltas se suceden en todo el Imperio, desde hace cincuenta años, sin cesar, sin cesar.
Nuestros representantes hoy bailan sobre miles de cadáveres, pero nosotros miramos Tinelli (ahora Gran Hermano, por amor de Dios), votamos a Pino Solanas y participamos del prende y apaga de esta noche, en Caballito. 
Nuestros nobles pueden ir tranquilos a la Embajada (de Estados Unidos, últimamente) sin problemas.
Aquí no habrá revolución ni en cien mil años.

29 junio 2010

Perdón

Hoy estoy enfermo. Enfermo. No voy a enumerar minuciosamente las cosas que me enfermaron, sólo voy a decir que me enfermaron ustedes. El mundo, el mundo entero me enfermó: sus chiquilinaditas, sus agachaditas, sus chicanitas, que juntas todas y cada una de ellas se convirtieron en una mierda grande, sólida y generosamente tumefacta, del tamaño del planeta. El mundo es una mierda, sí, y en días como hoy no puedo disimularlo y lamento no ser más neurótico.
Quisiera que todo fuera más fácil, que mi burbuja alcanzara, que no sintiera desasosiego por cada persona individual y un profundo desprecio por todos los colectivos humanos, los mayoritarios por ejercer un poder más allá de toda lógica humanista y los pequeños por aspirar a la revancha, por esperar su momento para dar el golpe. Días como hoy desearía que los seres humanos sólo fueran individuos. 
Únicos, irrepetibles. 
¿Irrepetibles?.
No, lamentablemente no. Si prescindiéramos de todos los grupos humanos, partidos políticos, clubes de fútbol, sociedades de fomento, organizaciones no gubernamentales, facciones, y hasta colectivos despectivos adjudicados con malignidad. Así y todo, con la mejor de las predisposiciones ante todos y cada uno de los individuos, haciendo un sacerdocio ¡un martirismo! del antigrupismo (si existe tal concepto) es indiscutible que hay un colectivo imposible de soslayar ¡peor aún que las diferencias de género o de raza! y es el colectivo enorme, inconmesurable, de los estúpidos. Si pensó, estúpido lector, que iba a separar entre malos y buenos, se equivocó: ¡hasta hay estúpidos en esos dos grupos y podemos deshacerlos juntando a los buenos y malos estúpidos y los buenos y malos que no lo son!. Sí, hay "malos" que no son estúpidos, créame. ¿No hay inteligentes estúpidos?.
Estúpidos, estúpidos. Lleno de estúpidos: el que no se corre en la vereda cuando sabe que debe, el que te atropella cuando intentás salir del subte, el que ni hace lo que debe ni hace lo que no debe, el que se mete en temas en los que no sabe ni intenta saber nada, el que opina por las dudas, el que hace cincuenta cagadas a sabiendas y después se pregunta ¿por qué?, y seis mil millones de razones para ser estúpidos. Ni siquiera hace falta ser importante para ser un estúpido.
Y el mundo, hoy, me demostró que en realidad es un conglomerado de estúpidos entre los que sobrenadan ciertas personas, como boyas, como islotes en la inmensidad de la estupidez. Gente que está muy sola, que a veces, de tan acostumbrados de estar rodeados de estúpidos, creen que hasta los que no son estúpidos son estúpidos.
Yo, al contrario, suelo buscar las flores en el barro. A aquellos que quizá tienen la madera pero no la oportunidad, los estúpidos razonables, los que -quizá por timidez- no se animan a sacarse la estupidez de encima, los gregarios que ven la soledad de los que no son estúpidos y se asustan y se hunden en la molicie.
Por ellos, normalmente, es por quienes tengo un poco de esperanza. Esperanza que hace que actúe como un abuelo provecto que, paciente, escucha los despotriques del adolescente, y que a veces se enrosca en discusiones con ellos nada más que para que tengan un poquito de resistencia, para que se esfuercen, como una madre primorosa que pone una presa fácil adelante pero que obliga a la cría a pegar el mordisco (demasiado Lost World, tal vez).
Pero hoy no. No tengo resto. Hoy me pudieron. El hatajo de estúpidos hoy me ganó. 

20 junio 2010

Menos pusilánimes es mejor.

Idiota: Miembro de una tribu grande y poderosa cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre preponderante y dominante. La actividad del idiota no se limita a ningún campo del pensamiento o acción especial sino que “lo controla y regula todo”. Siempre tiene la última palabra y sus decisiones son inapelables. Él impone las modas de opinión y gusto, dicta los límites de la expresión oral y circunscribe las conductas poniéndoles una fecha límite.
Ambrose Bierce, Diccionario del Diablo.

No, no quise leer el artículo editorial de LN sobre el mal llamado matrimonio homosexual. Quizá, lector, piense que haría bien haciéndolo y que lo que diga acerca de él sería mucho más profundo o sólido, pero no. Desde hace un tiempo intento seguir las enseñanzas de L. Sprague de Camp en todo lo referente a libelos pergeñados especialmente para fastidiar (él lo hacía con las críticas sobre sus obras, por ejemplo; las cuales leía hasta la primera palabra en la que descubría la intención deliberada del crítico de humillarlo) y éste lo es en grado sumo.
LN intenta establecer una posición canónica para que sus lectores fieles acudan como un Talmud cuando duden y se les enternezca el corazón. No soy lector de LN, no corro el riesgo de enternecer mi corazón, ni creo necesitar un canon sobre qué pensar ni qué decir sobre temas delicados y mucho menos si es rubricado con su silencio cómplice por pobres de espíritu como los que escriben en LN.
Lector, si leíste la diatriba, no te molestes. No te irrites. No tiene sentido. En este país, que alguien diga lo que piensa de manera directa y sin ocultamientos es bueno. Está todo tan contaminado de lo "políticamente correcto", de eso de que "hay que resistir el archivo", que los que tienen poder cuando hacen lo que hacen (y que nos lleva a estar como estamos) generalmente lo hacen una madrugada cualquiera y sin cámaras que los apunten.
Por otro lado, después de las experiencias sufridas es preferible saber quiénes son los que apoyan y quiénes los pusilánimes. Porque, señor lector, estamos hasta acá de los pusilánimes; personas que no tienen más remedio que seguir apoyando al corpus de normas que han convertido sus propias vidas en un contenedor vacío, que debe llenarse con indignaciones extrañas, como peleas de figurantes televisivos, novelas vespertinas pedorras y editoriales de diarios como LN.

12 febrero 2010

¡Los snobs atacan de nuevo!

Cuando repaso las cosas escritas y dichas a raíz del éxito temprano de público y de la posterior nominación al Oscar de "El secreto de sus ojos" recuerdo por qué me cuido mucho de volverme un snob sin remedio. Quienes frecuentamos algunos arrabales corremos el riesgo de perdernos en calles que no conocemos pero que podemos fingir conocer. En algunos círculos, el carnet de iconoclasta de la boca de ganso parece requisito infranqueable y uno entra pagando o mira de afuera, como el chiquilín.
Separemos un poco las críticas y veamos dónde le pegan fuerte los críticos:


Ataques ad hominem:
A los hijos de El Amante les molestan los directores como Campanella. A medio camino de todos lados, el director no es ciento por ciento algo. No les gusta que dirija series en Estados Unidos, no les gusta que elija historias que la gente quiera ver, no les gusta que no sufra para hacer películas, no les gusta que lo apoyen ciertos sectores (como Telefé) de la pequeñita industria local. No les gusta él, en definitiva.
La película, como todas, tiene momentos buenos, excelentes y malos. Es algo universal a las artes dramáticas: por ejemplo, soy un fanático incansable de Casablanca, pero cada vez que llegan a la parte "bonita" de la historia, adelanto o hago zapping. No me la puedo fumar, me resulta chocante el cambio del Rick sombrío al pavote al que plantan en la Ciudad Luz. Me molesta esa parte de la película, el cambio en el tono de los actores (porque no tenían ni pálida idea de cómo terminaba la película, cosa muy festejada por los snobs) y pienso que si alguna vez hacen una remake, sólo deberían rehacer esa parte (Ah, si ciertas personas me leyeran qué quilombo se armaría acá, pero estoy a salvo). Pero Casablanca sigue siendo la mejor película para ver un día cualquiera.
El balance de "El secreto...", entonces: pésima la parte del tren, algunos planos demasiado largos, cierto exceso a lo Hollywood (lo filmo porque puedo filmarlo, algo que los de El Amante le festejan a Avatar, que costó cientos de veces más). Sin embargo, todos ripios culpa del director o quien fuera que se salvan con

La Historia
Según un concienzudo relevamiento que obra en mi poder -hecho por mis especialistas- un 75% de las críticas jamás hablaron de la verdadera historia contada ahí; no, no de la historia que Chaparro (Darín en el papel de Espósito en el filme) quiere contar al principio para expiar su alma de décadas de ser un gris; sino de la historia que tentó a Eduardo Sacheri a escribirla.
-¿Sacheri? ¿Quién es ése? Es una película de Campanella, man.
-Psé, pero fue una novela antes, "La pregunta de sus ojos" muy bien escrita y excelentemente contada por Sacheri.
-¿Vos decís el libro?
-Sí, el libro. Es de un escritor no muy difundido, más conocido por unos cuentos futboleros que leía Apo en la radio.
-¿Apo? ¿Futboleros? ¡Puaj! No, no lo leí, jaja. Si fuera Arlt o Cortázar quizá le daría una oportunidad. Pero no hace falta, ya vi la película y, encima, vos decís que escribía cuentos de fútbol. Vamos.
-Yo pensaba que para comprender una película era bueno leer el libro, cuando era previo, como documentación y sobre todo para ver qué es obra del director, qué de la historia original y, sobre todo, qué valores se ganan o se pierden en la reconstrucción fílmica.
-En la facu son muy claros con eso. Nosotros juzgamos la obra fílmica, su relevancia como hecho único...
-¿No leían los libros?
-Claro que sí, ¡pero libros con cierto renombre y de películas indiscutibles! Al final, tanto te mencionan a "Las Babas del Diablo" de Cortázar como inspirador de Blow Up que lo terminás leyendo sólo para no quedar como un idiota, porque todos lo leyeron. Pero Cortázar es otra cosa. Y era un cuento, no una novela.
-¿Pero no te interesa leer el libro de Sacheri? Quizá la historia...
-¿Para qué? Te digo que ya vi ese bodrio sobrevalorado de Campanella...
-¿Quién lo sobrevalora?
-La Academia, que la nominó. Y los giles, que llenaron los cines.
-A mi me parece que la Academia la apreció justamente. Es una película hecha para ese mercado y para que se llenen los cines... 
-¡Pero por favor! ¡Esa película es apenas una más de los cientos de películas que la industria yanqui estrena al año sobre esos temas, encima mejor hechas!
-Sí, es cierto, la película tiene algunas cosas de dudoso criterio, pero en el libro...
-¿Qué libro?
Y así, con variantes, en un loop infinito y multiplicado.

Parece que la historia de la película no existe, sólo existen Campanella y en menor medida Darín y Villamil por el temita del romance y Francella por la novedad de verlo hacer de Francella con cuatro cambios menos. Casi nadie se acuerda de Pablo Rago que está impecable* y quien es el protagonista de la historia de Sacheri y de Chaparro/Espósito a pesar de que no parezca.
La historia, volvemos a ella, trata de la redención. También, trata de la Justicia. En un país que se debate por la pena de muerte, la justicia por mano propia, por la inseguridad, no debieran ser temas que pasaren desapercibidos. Sin embargo, es así, por lo menos para estos críticos. Morales (Pablo Rago, en la película) es la encarnación de la paciencia, el sumiso hombre gris que un día pierde el paraíso al que su mediocridad no lo hubiera podido llevar jamás. Morales pierde no sólo a su mujer, pierde un mundo que ya no podrá recrear de ninguna manera. Hombre gris, se encontrará con otros hombrecitos grises (Darín, Francella, Gioia) quienes obedeciendo al mandato del policial negro, se esfuerzan por seguir siendo buenos tipos en la propia mierda a la que están condenados. Uno de ellos, Darín, descubre dos berretines: que se puede aspirar a un amor que le ponga colores a las tristes cosas y que, perdida la oportunidad, el contar la historia quizá lo redima.
Todo lo demás que pasa en la película, pasa más o menos bien contado. Incluso las subtramas -que no están en el libro (la historia de Francella, el romance Darín/Villamil, Racing)- son tan poco importantes que enredarse ahí, como hicieron la gran mayoría de los que le bajaron el pulgar, es una muestra de que muchas veces el crítico no es mejor en su profesión que aquél a quien critica.
Lean un poco más, putos.

-------------------------------------------------------------------------
* José Luis Gioia, uno de los pocos tipos que no son cordobeses que me hacen reír, fue también una revelación como el Inspector Báez. Merece una serie de televisión con ese personaje, ambientada en esos años. Tiembla Rodolfo Ranni.

16 noviembre 2009

Permiso para odiar/II

Un gobierno valiente, con convicciones serias y firmes acerca de cómo se alcanzan los objetivos gobierna con las leyes, dando el ejemplo. No importa de qué lado del arco político está: el primer legalista debe ser el gobierno. Una muestra de que los últimos gobiernos nunca lo fueron son las dispensas a la Ley de Presupuesto y las leyes de superpoderes.
La Ley de Presupuesto debería ser el hecho político más importante de un gobierno serio, de allí parte la factibilidad de sus actos de Gobierno. No se puede ser más progresista o liberal que desde el mismo Presupuesto Nacional. Atarse a él es el máximo exponente de la credibilidad, de la fuerza de ideales y convicciones. No, por supuesto, salir en cadena con el flequillo o el bigote trémulos por la indignación que les provoca que un tilingo les diga qué no están haciendo.
El "clima destituyente" del que tanto se habla ahora no es más que un espacio dado por baldío por un gobierno que, como hiciera Méndez con otros roles del Estado en su momento y abogando por el liberalismo, deja al libre albedrío cuestiones fundamentales invocando en este caso un progresismo que se detiene rápidamente cuando se trata de cuestiones realmente de fondo. El barniz, la declaración oportuna, el maradonismo, la escasez de reflexión previa y meditada no son precisamente muestras de convicciones, sean éstas de derecha o izquierda.
En este país hay una perversa fábrica de pobres y desesperados desde hace muchas décadas: dóciles que se contenten con tener un trabajo mal pago y aunque deban bancarse cuatro horas diarias de viaje, o como le gustan a D'Elía, que produzca ovejas ideológicamente vacías pero prosaicamente hambrientas y listas para que el "pastor de masas" llegue con ayuda del Ministerio y un colectivo color naranja para partir al próximo copamiento de espacios.

Sí, si. Estoy insoportable.

15 noviembre 2009

Permiso para odiar/I

Tinelli habla porque es un "empresario exitoso": para la idiocia argentina la misma existencia de sus bolsillos llenos es prueba suficiente que no es un estúpido. Habla desde su éxito, que se mide en billetes. Lo mismo las otras dos viejas detestables. Y desde el miedo, claro. Y porque sabe, vaya si lo sabe, que buena parte de quienes lo siguen son casi los mismos que opinan en las radios que "hay que matarlos a todos", que "acá hace falta mano dura", y todos los etcéteras en ese sentido. Sabe que no siembra en campo estéril, como en los años de De la Ruina. Hace la peor política de todas, la política que no quiere hacer. La que manda a otros a hacer. Hace la política como se hace en la Argentina, una lucha de poder que no tiene detrás más que el solaz personal.
Por otro lado, para descalificar es fácil caer en la dicotomía "mano dura" (militares/derechistas) vs. "garantismo" (revolucionarios/izquierdistas), pero el enfrentamiento es totalmente falso. Ambos supuestos extremos ideológicos están demasiado anudados en el medio como para realmente diferenciarse. Veamos:
Hasta los guevaristas más recalcitrantes van a estar de acuerdo conmigo en que andar por las calles de Cuba totalmente despreocupados por un arrebato es fruto tanto de la justicia social fruto de la Revolución Socialista como también de su sistema policial férreo que tiene como consigna que el que se apropia de lo que no le corresponde está cometiendo una ofensa grave (a fuer de que cualquier revolución política, incluso una de Poetas, al día siguiente de triunfar necesitará de una Policía de Poetas que mantenga el orden -sí, también de contrarrevolucionarios Prosistas, pero esa es otra historia).
Por supuesto, los supuestos "procesistas" tienen que concordar también que en un país como este, en el que la exclusión social y la inmovilidad ídem son cada vez mayores se incentiva a que quienes no son tocados por la diosa Fortuna -los más valientes o los más descerebrados- rompan el brete que los contiene violentamente e intenten apoderarse de lo que de ninguna manera obtendrán viviendo en una villa miseria o limpiando vidrios. Gracias, otra vez, a la desideologización y la exacerbación del individualismo liberal del Proceso de Reorganización Nacional y del Menemato, la solución no es colectiva, autoconvocada y munida de altos principios sino hija de la misma tilinguería de Tinelli, los dos ruidosos cascajos insufribles, la verba encendida pero hueca del Super Ministro o los bombazos mediáticos de "El (que hace el papel de pero que desde ahí dice lo que otros no pueden) Indefendible" Luis D'Elía.
Ambos, "progresistas" y "procesitas" (PRO-PRO, les digo yo) están en la misma, quieren un apartheid, policías en las calles manejando la seguridad como mejor les parezca (mano dura o mano blanda) y que los dejen a ellos hacer lo que normalmente hacen: vivir en una burbuja en la que unos y otros se echan las culpas e ignoran todo sobre los que están debajo de la línea de flotación. Unos tapian la impudicia de las villas, los otros tapian la impudicia de los barrios ricos.
Estamos, Tinelli, D'Elía, la Presidente y yo mismo, tratando de manipular a los moderados, bien pensados y mequetrefes que no se atreven a ser otra cosa que "políticamente correctos". Los que no se animan a ser consecuentes con darle vitaminas al derrotado espíritu de vivir mejor con el esfuerzo honrado con mucha Justicia social y Justicia criminal, en primer orden. Y, por supuesto, tener una política inclusiva en todos los aspectos, cultural, educativo, económico y penal, sobre todo.
Ya dijimos, la mala hierba siempre crece, pero no es cuestión de dejar que el campo se haga orégano: poner la seguridad de los habitantes a discreción de la corrupta e inepta Policia actual es como dejar -otra vez, Méndez- a las gallinas al cuidado del zorro; bajar la imputabilidad con un sistema carcelario que diploma delincuentes es algo perverso y tener fe en una Justicia que de tan lenta y pavota es, realmente, Injusticia, es de pesadilla. Es un acto calculado, continuado por gobiernos represores, demoprogresistas, liberales y progresistas.
Desde que yo era chiquito, cuando mi padre me aleccionaba con el Sagrario Peronista del que tan pronto como pude apostaté, hacer política era hacer cosas. Y nadie hace nada. Hablan, mientras los días pasan.

Lo más importante: la culpa no es del chancho, los que siguen a Tinelli -la "mayoría (no tan) silenciosa"- es buena parte de los que votan a ganador y a malo conocido en las elecciones, son los que "hacen la política" que después no hace muchas cosas. En democracia, la culpa es de los votantes. No se lo escuché decir a nadie, estos días.
Así que dejen de hablar. Siempre tienen oportunidad para hacer los que tienen el poder. Primero el gobierno, obvio, pero también Tinelli y su sintonía, tan propensos a olvidarse de por quién votaron y a comprender que pueden reparar el error en la próxima oportunidad.

Y, repito, dejar de hablar.

--------------

Gracias a Juanro, podentarista, por el link sobre la vida carcelaria.

14 noviembre 2009

No es una nota deportiva, eh.

Ésta es la época de oro de Maradona. Ni siquiera durante la década del ochenta, en donde el Diez brillaba en las canchas y en las fiestas napolitanas, se vive un clima maradoniano como el de estos días.
No, no hablo de las declaraciones del DT de Argentina de hace poco, hablo de otra cosa. Hablo del "maradonismo", la seguridad que los responsables de cierta cuestión tienen de que no importa que cagada se manden, ahí está el Diego para salvarlos.
Empezó, claro, con Bilardo, que se daba el lujo de creerse el mejor DT del mundo pretendiendo ignorar que era Maradona y no él quien ganaba los partidos, a pesar de sus desaguisados. Siete defensores contando al arquero, y algunos más que la devolvieran redonda alcanzaba. Gracias a eso, terminamos creyendo que Brown, Cucciuffo y Batista eran buenos y Passarella caca nene. Y obvio, ganando para Bilardo el privilegio de otra de tantas falsas dicotomías: Bilardo vs. Menotti.
Ahora, en el crepúsculo de su reinado, Grondona hace lo mismo. No importa nada de lo que pasó hasta ahora, que hayan cambiado doscientas veces de sistema de técnicos de la selección: bajo perfil (Pekerman), científico loco (Bielsa), alto perfil (Passarella), laissez faire (Basile), etc., el Viejo siempre supo que al final, cuando nadie se hiciera cargo, Maradona iba a estar ahí, listo para ponerse el buzo y sacarlo del desastre de no poder culpar a ningún otro de lo mal que le va al fútbol argentino.
El maradonismo existe, por supuesto, en otros ámbitos, pero ya no es el propio Maradona el salvador, sino alguna circunstancia extraordinaria que funciona como red de salvataje: los commodities, el cambio alto -o bajo- y/o algún ministro de ojos azules y calva cabeza.

Acá iban largos ejemplos de actualidad política, pero eran tan malos que los dejo para usted, esforzado lector.

Maradonee un poco.

30 septiembre 2009

Mentís.

La escalada patronal en Terrabusi era la oportunidad. Yo me decía que en cualquier momento:
  • Aparece la Cámpora y levanta una carpa frente a la embajada de Estados Unidos.
  • Hebe de Bonafini se trenza con todos: con Kraft, con los ex dueños de Terrabusi por cagones (por venderla), con Moyano y la UIA por fachos y con los delegados por no ser más jugados todavía.
  • D'Elía corta todas las calles, toma todas las comisarías mientras pelea con el fantasma de Fernando Peña al grito de "Odio tu galletita" (también pide algunos batallones de soldados "desplegados" por Chávez e Irán, pero igual es rápidamente desmentido por él mismo en conferencia de prensa después de embocar a un industrial que lo increpa por copar una vacía Plaza de Mayo).
  • Verbitsky sale en todos los medios que maneja a defender las justas luchas de los trabajadores y descubre la trama secreta de la operación "Manón"; un intento por desencadenar una nueva tanda de despidos en todo el país.
  • Felipe Pigna, hagiógrafo oficial (oficialista, más bien) se despacha con una comparación con Tosco y los muertos del campo popular en la masacre de Avellaneda de los líderes de la revuelta sindical de Pacheco. Compara a Scioli con Falcón.
  • Los dos millones cuatrocientos mil blogueros K. (más o menos pagos -no hay que olvidar que hay gente boluda ad honorem también- y que se dedican desde la crisis del campo para acá a pegarle a Clarín y a Cleto) inundan la blogósfera con mordaces libelos contra los "que le hacen el juego a la derecha" y les piden que renuncien a todos los implicados que no supieron, no quisieron o les importó tres carajos solucionar el problema imponiendo a Kraft la reincorporación lisa y llana, mucha guita de multa y la advertencia de la misma nacionalización que merecieron AA, el fóbal y las AFJP.
  • También pensé que nuestro supino par de revolucionarios de opereta iban a aprovechar la oportunidad de mostrarse de una buena vez por todas con los gobelinos donde hay que tenerlos y también con quién hay que tenerlos (sin un negocio grosso de por medio o meramente por hacer leña del árbol caído y llevarla a su puerto). Hasta C.F.K. estaba en EE.UU., lista para darle un mentís al capitalismo salvaje en los foros internacionales, denunciando la maniobra.
Pero no, para nada. Es una muestra más de que somos un país de mierda, servil al poder real, que este gobierno sigue siendo tremendamente injusto con los pobres que están fuera del plato (de ése también) y que como pueblo somos soberanos de un catzo. No descubrí nada. Hace rato que nos quieren vender otra, pero somos lo que somos.

Ya sabemos que hay garcas, gente que siempre hizo lo mismo. Que los habituales sicarios en los medios se cojan a los que habían sido injustamente despedidos mientras evitan cualquier análisis sobre la responsabilidad patronal en el conflicto; que, los más tímidos de éstos, dijeran "qué barbaridad" por los cortes; que los vendidos que tenían que defenderlos revolearan el "algo habrán hecho" en total sintonía con el titular de la UIA (en teoría, el "enemigo" de sus mansos sindicalizados) y que -después de cagar bien a palos a los rebeldes- el principal responsable político de todo este quilombo se raje a Miami a gastarse unos dólares para no ser menos que Cristina, no me extraña. Pero que los que podían demostrar que les quedaba algo de dignidad y que no eran una caterva de militantes a control remoto rentados al tres por cuarto, le hicieran el famoso "juego a la derecha" y se hicieran también olímpicamente los pelotudos no tiene perdón (tampoco los otros, por las dudas dejémoslo claro).

Qué iluso, Fen.

18 septiembre 2009

La Agenda de Macri

Acabo de contestar una encuesta del gobierno de la ciudad de Buenos Aires (aka Capital Federal) sobre ciertos temas que, según Macri y sus colaboradores, son importantísimos para enfocar la gestión de gobierno. Psé, esto parece Suecia, Canadá o Bélgica.
No, no me preguntaron si me parecía que hacía falta más educación, si había que fomentar el cooperativismo con créditos blandos, si me parecía bien que subsidiaran a estudiantes de primera, segunda y tercera enseñanza de familias con problemas económicos, si veía con beneplácito que la política de vivienda (1) de Macri tuviera como prioridad las familias con chicos y en situación de calle, y tantas otras medidas que a mí se me pueden ocurrir en dos minutos mientras me siento y escribo esto pero que a las lumbreras bien pagas que asesoran a estos tipos les llevaría -por lo complicado, vamos- quizá un par de meses de los dos años que ya llevan medrando en el supuestamente escaso presupuesto del gobierno de la ciudad (2).
No, repito, no me preguntaron sobre esas cosas o equivalentes. Me preguntaron qué me parecía la "zona roja" en Palermo y si había que mudarla, los cartoneros y la suciedad, los homeless (3), los baches, "la extensión de las líneas de subtes que realizó este gobierno" (4) y muchas cosas como ésas, en una armado de preguntas totalmente capcioso del tipo "¿desea usted que el gobierno de la ciudad siga con su excelente (5) política de Educación (presione 1), que priorice la seguridad con la creación de la nueva policía (presione 2), resuelva la usurpación de los espacios públicos (presione 3)...", y así con todo. También las respuestas estaban puestas de manera que si había ocho opciones, la séptima fuera la más progre y la última "No sabe" (6).
Después, claro: el contexto. Si le digo que "resuelva la usurpación de los espacios públicos" o "el problema de la mendicidad de niños y ancianos" a un gobierno más o menos progresista y/o humanista, puedo confiar más o menos (7) en que la solución no va a venir con palos, gases, balas de goma, razzias y cárceles por doquier. Macri jamás supondría que lo que pasa con la pobreza indigente que nos rodea es consecuencia de todas las políticas aplicadas a la fecha, de las que él es el extremo de una línea nefasta y criminal que comienza por Lavalle, pasa por Sarmiento, Roca, Uriburu (y también por Yrigoyen, peludo hijo de puta asesino de campesinos) , la Revolución Fusiladora, el Onganiato, el Proceso criminal, y todos los que les hicieron de comparsa desde entonces: Prebisches, Alsogaraíses, Cavallos, Mendeces, y Neustadtes infaltables para la masa crítica necesaria.

A los pocos que lean esto y los llamen: no la contesten. Me la tuve que comer para saber qué era. Ahora lo sé.

Uff. Andá a preguntarle a Magoya, la próxima vez, Macri.

Todos putos.


-------------------------------------------------------------------------

(1) Creo que eso no existe en Capital Federal. Alguien que me confirme.

(2) Con minúscula, la capitulación no es necesaria. Tampoco la capitalización de Buenos Aires, pero bueh (cuak).

(3) Últimamente son los mismos porque desde que no hay tren blanco no se pueden venir para acá, pagar fletes, volver y encima darse el lujo de vivir. Macri dice en la encuesta que ahora están mucho mejor porque tienen uniforme y tienen cooperativas. Sin embargo yo veo a los que andan temprano sin nada. Como siempre, bah. Cuando llegan los uniformados, no quedó nada. Me preguntaron si estaba contento con eso. Les dije que no.

(4) Obvio que sólo los inauguró, sucio tramposillo.

(5) Realmente hicieron algo así como una enumeración de logros que no me constan, pero más o menos era ése el espíritu y queda mejor para el sarcasmo.

(6) La única respuesta que me atreví a dar fue la de los puestos de diarios y revistas, obvia fuente de caja de algunos funcionarios de éste y todos los gobiernos hasta ahora.

(7) Perdón por tantos más o menos, pero desde que Solanas terminó votando la ley de Medios de N. K., confirmando lo que dijera el gobierno nacional cuando recontó los votos después de las elecciones (¡y el protestó públicamente por eso!), cada día estoy menos seguro de nadie. Fuiste Pino, lo siento.

20 agosto 2009

Otro post que termina mal.

Desde que inventamos nuestras primeras herramientas -como palancas rudimentarias y cuchillos de sílex- la tecnología pasó a ser más interesante por cómo cambió la relación entre nosotros los seres humanos que por cómo mejoró nuestras vidas (Ver Revolución Industrial). Claro, los antibióticos son importantes, pero no veo a nadie haciéndose collares con tapitas de Bactrim. Así que ya sabe, fatigado lector: la cosa va para el lado de los tomates, como no puede ser de otra manera en este blog.

Recuerdo que Dolina dijo que tal vez lo que asombraría más a un hombre del siglo XVIII no es tanto la transportación de imágenes a distancia cuando se le mostrara cierto tipo de reportaje por televisión sino la simulación intermitente de que nadie más está viendo esa conversación.
El hombre y el objeto-herramienta (y su uso) generan una relación que va más allá de la utilidad del segundo o de la necesidad del primero. Una relación de poder que no está muy lejos del salvaje que se colgaba los dientes del tigre que pretendía cazar (en este caso, me parece más justificable, pero dejémoslo así), los símbolos masones o, yendo al extremo, la inscripción de pertenencia a ciertas universidades estadounidenses (la versión indie) o en los buzos de algunos pusilánimes que no se animan a vestirse sin convertirse en un aviso con patas.
Por ejemplo, tanto Lacanna como Podeti consideran ciertas herramientas como prueba irrefutable del carácter masculino del que parecen adolecer a primera vista, pero eso es porque ellos son gente que piensa y que trabaja detrás de escritorios haciendo montañas de dinero con la masa gris de sus cerebros privilegiados (que tengan las manitas como de princesita no tiene nada que ver, muchachos).
En similar sentido, el hombre moderno (ninguno de los antes mentados son "hombres modernos" en el estricto sentido de la palabra, porque son públicas sus protestas ante la tilinguería geek) no sólo usa su teléfono para comunicar algo importante que no puede esperar a hacer en persona, sino que muchísimo más a menudo usa dicho artefacto para comunicar las pavadas más vacuas e irrelevantes y de la forma más imbécil posible; por no hablar de elegir los momentos más peligrosos e incómodos para hacerlo. Estoy seguro que si Alexander Bell, Thomas Edison, Marconi y Hertz fueran testigos de las idioteces que se hacen y se dicen solamente porque existe un aparato como el celular no dudarían un segundo en enterrar sus descubrimientos bajo una montaña y suicidarse sin dar mayores explicaciones.
Pasa lo mismo con los autos, las carteras, los zapatos, la ropa y todo lo demás. No, si los seres humanos somos unos idiotas sin remedio. Sí, incluso vos que la vas de despojada hippie por el Abasto con tu pollera reciclada, tu saquito retro y la boina del abuelo. Tus objetos intentan comunicar algo que desesperadamente necesitás que los demás sepan y que, obviamente, no sería tan elocuente si te vistieras de trajecito oficinesco. O vos, rebelde adolescente que no salís a verte con tus amigos sin ponerte la remera de los descerebrados de turno u otros descerebrados fuera de línea.

Y ya que llegamos acá -a los objetos, los descerebrados y el uso que éstos les dan a las cosas- aprovecho para darle (a usted, lector) un baño de prepo de realidad y para ganar (todavía más) amigos: sí hay algo que no es lo que parece, eso es el Rock.

Entonces, puestos los precedentes, vuelvo a decir algo que dije hace mucho y que sigo sosteniendo: agarrá a un grupo humano cualquiera de descerebrados (no hace falta que sean muy barderos, sólo que les guste un poquito el descontrol), encerralos en un lugar relativamente seguro del que no puedan salir por un tiempo, y ponele adentro las cosas que les gustan a montones: un equipo de música con los cds de su gusto, alcohol, drogas -todo lo que te pidan- y dales rienda suelta. Andá llamando las ambulancias, que tal vez algo pase y hagan falta.

Ahora, imaginate todo eso con supuestos artistas enfermos de codicia y egocéntricos, jueces sospechosamente injustos, empresarios avaros, funcionarios públicos corruptos por todo y por todos -y descerebrados particularmente enfermitos del bardo.

¿Te extraña lo que pasó en Cromañón? ¿Vos creés que era imposible que este grupo de pendejos, que hacían del fervor incendiario una muestra de fanatismo, necesitaban de un Chabán y de un Ibarra para inmolarse en una pira que si no ardió antes fue por pura suerte? ¿Vos, padre que ayer te indignabas, no sabías que tu hijo disfrutaba del bardo activa o pasivamente? Claro, vos creías que Chabán, experimentado en el rubro, iba a hacerles un pelotero ignífugo o que Ibarra "el Progre" se iba a preocupar porque todo estuviera en orden. Supongamos que estos dos hijos de puta hubiesen hecho su trabajo a conciencia. Supongamos que no se morían 194 pibes, ¿quién quiere ser el padre de una única víctima asfixiada? Nadie habla de eso. Es fácil ponerse en víctima con un micrófono delante. Miralo a Chabán.
¿Te extraña que todos la hayan sacado relativamente barata, excepto unos cuantos chivos expiatorios que de todas maneras se tenían que comer eso y mucho más?
Para los padres que no les fue suficiente el fallo de ayer, una condena dura y pareja para todos los que participaron en la masacre los deja con la idea de que su propia responsabilidad no es tan grande. Y, Dios lo quiera (porque a la hora de esperar castigos uno se pone místico) todos los culpables reciban, en instancias superiores, el merecido castigo. Sin embargo, aún si esto ocurriera, seguiré pensando que algunos padres de las víctimas de Cromañón sabrán que sus propias culpas (ellos sabrán cuáles son, pero no son difíciles de intuir) que no pueden ser llevadas ante un tribunal y tampoco exculpadas, también quedan impunes.

Para terminar y dirigido a los fanáticos de Cashejeros: no fue El Rock lo que convocó ayer a los descerebrados que festejaban el fallo del tribunal que dejaba sin culpa por el "beneficio de la duda" a los Cashejeros, fue otra cosa que tiene que ver con la estupidez que los une a imbéciles como Fontanet como limaduras de hierro a un imán. La misma que tuvieron siempre y que tiene tanto que ver con el reviente careta que existió hasta Cromañón. Que Cashejeros salieran sin culpa los exculpa a ellos también, tanto al forzoso anónimo culpable (porque nadie lo busca y nadie lo va a delatar) que inició el incendio, como a los cretinos de la banda que pasaban la pirotecnia como agradecimiento a la hora de pegar afiches, vender entradas o similares favores, como a los descerebrados que deliraban (y pagaban su entrada) cuando un galpón atestado como Cromañón se volvía una invitación a la asfixia y al incendio. Que Cashejeros tocaran "ritmo de rock" sólo les servía para diferenciarlos de los villeros cabeza que escuchan cumbia y toman tetra. El rock de Cashejeros no es Rock, es el menosprecio a los "negros de mierda" de cierto lumpenaje que mira con el mismo desprecio con el que son mirados. No es rebeldía con los poderosos, es un símbolo de pertenencia.
Porque, gracias a Cashejeros y mientras estén libres para seguir tocando, El Rock es una mierda y ustedes, los que se llaman a si mismos "sobrevivientes de Cromañón" y visten todavía una remera de Cashejeros son la peor mierda de todas. Ojalá les salgan hijos como ustedes.