Me parece bien. Imagino que la alusión a Isaac Asimov en el artículo es casi obligada para redactores berretas, aunque se pueda salvar la inclusión:
El escritor ruso norteamericano formuló, allá por 1942 (en el relato "Runaround") por primera vez las tres leyes de la robótica.
Aunque el Buen Doctor se las atribuye a John W. Campbell (el editor que creó realmente el género de la ciencia ficción, descubriendo al propio Asimov, a Phillip K. Dick, Phillip José Farmer, Brian Aldiss, Harlan Ellison, Theodore Sturgeon, Robert Heinlein, Robert Silveberg, Alfred Bester, y al que -creo- sólo se le escaparon un tardío Cordwainer Smith y Ray Bradbury, por menos técnicos y más "poéticos", tal vez), éste devuelve el cumplido diciendo que sólo ayudo a formalizar las ideas que Asimov ya tenía.
Sin embargo, lo realmente revolucionario no son las leyes en sí. Lo increíble (y totalmente mérito de Asimov) fue hacer sociología y psicología a futuro, definiendo el "complejo de Frankenstein" como el principal problema para la aplicación de la robótica. El ser humano desplazado por la máquina, o dependiente de ella, desarrollaría este complejo, y para contrarrestarlo, creó las tres leyes. A saber:
Sin embargo, Isaac Asimov fue un humanista acérrimo. Si alguien tiene la fortuna de leer sus tres autobiografías (sí, Asimov era el ego más grande del planeta), sabrá de qué hablo. Para quien no, vale decirles que fue pacifista militante y famoso por su aversión a la tecnología en su vida privada.
Grafópata indomable, escribió más de 500 libros, y un diario durante más de sesenta años (en los que basó sus autobiografías).
Lo poco que sé del proceso de escribir, de la fábrica misma de escribir, lo sé por él. Y eso es sólo un poco de lo que Asimov me enseñó.
Para los prejuiciosos de la ciencia ficción les aconsejo, para que entiendan que no sólo se trata de naves espaciales o conquistar imperios, lean "El niño feo", y los desafío a no llorar.
Al Buen Doctor, GRACIAS.
El escritor ruso norteamericano formuló, allá por 1942 (en el relato "Runaround") por primera vez las tres leyes de la robótica.
Aunque el Buen Doctor se las atribuye a John W. Campbell (el editor que creó realmente el género de la ciencia ficción, descubriendo al propio Asimov, a Phillip K. Dick, Phillip José Farmer, Brian Aldiss, Harlan Ellison, Theodore Sturgeon, Robert Heinlein, Robert Silveberg, Alfred Bester, y al que -creo- sólo se le escaparon un tardío Cordwainer Smith y Ray Bradbury, por menos técnicos y más "poéticos", tal vez), éste devuelve el cumplido diciendo que sólo ayudo a formalizar las ideas que Asimov ya tenía.
Sin embargo, lo realmente revolucionario no son las leyes en sí. Lo increíble (y totalmente mérito de Asimov) fue hacer sociología y psicología a futuro, definiendo el "complejo de Frankenstein" como el principal problema para la aplicación de la robótica. El ser humano desplazado por la máquina, o dependiente de ella, desarrollaría este complejo, y para contrarrestarlo, creó las tres leyes. A saber:
1.- Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que éste sea dañado.
2.- Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
3.- Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Leyes.
Sin embargo, Isaac Asimov fue un humanista acérrimo. Si alguien tiene la fortuna de leer sus tres autobiografías (sí, Asimov era el ego más grande del planeta), sabrá de qué hablo. Para quien no, vale decirles que fue pacifista militante y famoso por su aversión a la tecnología en su vida privada.
Grafópata indomable, escribió más de 500 libros, y un diario durante más de sesenta años (en los que basó sus autobiografías).
Lo poco que sé del proceso de escribir, de la fábrica misma de escribir, lo sé por él. Y eso es sólo un poco de lo que Asimov me enseñó.
Para los prejuiciosos de la ciencia ficción les aconsejo, para que entiendan que no sólo se trata de naves espaciales o conquistar imperios, lean "El niño feo", y los desafío a no llorar.
Al Buen Doctor, GRACIAS.
me acuerdo que descubrí asimov leyendo los cuentos de 'el hombre bicentenario'.
ResponderBorrarSi bien no soy para nada aficionada a la Ciencia Ficción (de hecho, el 98% de las veces la encuentro bastante pelotuda), Asimov fue otra cosa diferente.
Para redoblar tu apuesta, podrían también leer Lenny y ver como se les arruga el alma.
En otro ángulo, y referido a lo mismo, la película El hombre bicentenario, fue una manera perfecta de destruir una historia hermosa.
besitos!
qué lindo... pero me quedó dando vueltas una curiositud.. quién habrá inventado el término ciencia ficción? quiero decir, quién fue el que hizo la traducción incorrecta y por qué habrá prendido tanto al punto de terminar quedando como el término más usual, por encima del correcto, "ficción científica".
ResponderBorrareh?
eh?
eh?
Según la leyenda Hugo Gernsback usó el término pero con un guión entre los dos términos.
ResponderBorrarLa traducción correcta es ficción científica, pero ya se usa así, así que "a pelarse"...
Por otro lado, en realidad ya no define al género sino vagamente.
Eleanor: Y ni hablar de "Yo, robot", destruida, a pesar que los robots están muy fieles a los dibujos originales.
ResponderBorrarNo tiene nada que ver con nada, ya sé, pero qué lindo es eso de "grafópata indomable". Así quiero ser llamado, ¡sí señor!
ResponderBorrarEmpecé a leer Azimovov en el secundario, para cuando terminé la universidad, ya había leído todos sus libros. Confieso, me encanta la CF bien escrita. Me gusta que el tema científico sea el escenario del género, pero que, como toda buena novela, el núcleo de la história sea la naturaleza humana. Por mi formación científica me gusta además que esté bien basada (que sea factible, aunque sea poco probable). Azimov es de los pocos que reúnen estos requisitos.
ResponderBorrar¡Aguante Isaac!
Fodor: Se leyó los 500 libros? Paaaaaaaa...
ResponderBorrarCuenta él mismo que ante la pregunta recurrente: "Dr. ¿Cuántos libros escribió?", como no recordaba realmente porque tenía varios a publicar de los que no tenía noticias, decía: "Tropecientos".
Cuando le preguntaron cuál era la mejor manera de morir, dijo: "Con la nariz clavada entre la 'g' y la 'h'".
Este bestia nunca tuvo secretaria, uso una computadora recién en los últimos diez años de su carrera (y fue siempre la misma RadioShack prehistórica que ni siquiera era "IBM compatible").
Contaba que en ese tiempo, escribía a mano, en maquina de escribir eléctrica, dictaba artículos por teléfono (sin escribirlos) y con la RadioShack escribía las novelas, al mismo tiempo.
Escribía nunca menos de tres textos a la vez: alguno de CF, algunos de divulgación, y otros de los que él gustaba particularmente -sus "sobornos" (los relatos de los viudos negros, sus libros comentardos sobre la Biblia, Gilbert and Sullivan, Shakespeare, o simples versos picarescos).
Su primera mujer no toleraba esa vida, pero la segunda, Janet Eppson Asimov (psicóloga y también escritora), fue su fan numero uno, y supo ser la perfecta compañía para este genio. Escribieron mucho juntos (las novelas para niños de Roby, sobre todo).
Para saber qué persona fue Isaac Asimov, baste decir que murió infectado de SIDA por una transfusión de sangre, y que para no culpar a su médico y amigo, ordenó que no se revelara esto hasta que el médico muriera.
Era el tipo al que todos los escritores de ciencia ficción llamaban para preguntarle cosas como "cual es la frecuencia del sonido que emite el murciélago" o "cómo se llamaba tal hijo bastardo de tal rey de inglaterra".
También, era una especie de "banco viviente" de los escritores que pasaban por etapas "en blanco", como Sturgeon, Dick, Heinlein, y otros, prestándoles dinero ("bah, sumas pequeñas. Para qué las quiero en el banco", decía él. Les recuerdo que era judío). Escrupuloso como nadie, era el único escritor que devolvía adelantos a Doubleday (su principal editora) si un libro no cubría los gastos por pocas ventas.
Tenía un IQ de 170, nunca pudo jugar al ajedrez, era agorafóbico (miedo morboso a los espacios abiertos Y a las alturas).
Sólo voló una vez en avión y era famoso por su buen humor.
Escribía sencillo sobre temas tan complejos como la mecánica cuántica, el origen de la vida o porqué existieron las mal llamadas "brujas".
Su libro "Guia de la Ciencia" está en mi biblioteca, y lo consulto seguido. Mi hermana, estudiante de biología, me lo afana cada tanto.
Algunos "genios" lo ninguneaban por sencillo -literariamente hablando- (Tolkien, C. Smith, Bradbury) o por sus ensayos de divulgación (los académicos en general). El siempre se mofó de esto.
Sus mejores amigos fueron L. Sprague de Camp, Arthur Clarke, Harlan Ellison y Boris Vian.
Usted es como un libro gordo de Petete asimoviano.
ResponderBorrarEn algo nos toca ser profanos a todos! :)
Yo llegué a Asimov en la secundaria de la mano de una profesora de Psicología Empresarial (Si, aunque usted no lo crea) ...
ResponderBorrarFui uno de los pocos en el curso que festejó el acercamiento con este escritor.
Leí con mucho placer acerca de robots, leyes y sueños de metal. De humanidades congestionadas y de miserias intergalácticas. Del comienzo, del fin y de la luz renacida por la computadora omnisciente.
...
Un placer leerlo a usted también.
Saludos
Me gusta mucho Asimov. El tipo tenía una imaginación increíble, realmente.
ResponderBorrarJustamente, ahora utilizo para dormir el volumen I de sus Cuentos Completos: comienzo a releer cualquier cuento al azar, y me sumerjo en uno de esos mundos fantásticos, y sin darme cuenta palmo plácidamente.
Saludos.
PD: Ud. cambia la plantilla semana por medio, no?