01 febrero 2013

Diez años.

  • Ponele que tomás un tren y si no choca contra la estación, no se lleva puestos colectivos, no descarrila, no te caés de arriba del vagón del que te tuviste que trepar para que no te descuenten el día porque vienen hasta las pelotas o que no te pungueen, igual tenés que pasar por todo eso cada vez que viajes. Todos los días.
  • Ponele que podés tomar subte en vez del tren: están en iguales o peores condiciones, salvo que ahí es culpa de Macri, claro. Que el subte no pueda chocar colectivos es un logro K, no confundirse, por eso soterrarán algún día el Sarmiento.
  • Ponele que tenés celular. Sos el boludo ideal: te facturan cualquier cosa, lo que se les ocurra, nadie controla. Te cargan servicios, te facturan SMS que te mandan a vos por servicios que te suscribe Montoto (que es socio de la prestadora telefónica), mientras el servicio anda cada vez peor, si es que anda. Un día, cansado, decidís darte de baja. JajahahajahAJajAJAhakjajhajaAJJAjajaja. Qué boludo sos.
  • Ponele que tenés la suerte, como tuve yo, de ajustarte el cinturón y poder salir de vacaciones (en auto, porque los pasajes de ómnibus y aviones -como no hay trenes, el medio más barato y popular- están tan caros que te obligan a usarlo), y entonces vas a una provincia petrolera como Chubut, re promocionada turísticamente y te encontrás con que no hay combustible. O vas al Norte, a Salta ponele, provincia petrolera también, y tampoco. O Córdoba, que no es petrolera pero es la segunda provincia turística, y tampoco. Pero está lleno de opas festejando no sabés qué con YPF. Eso sí: hay que agradecer que cuando tengan nafta, tengan la que tu auto use, también. La ecología no es importante, así que la nafta con plomo es lo que vas a encontrar si tenés suerte.
  • Ponele que te quedás en casa pero ni hablar de aire acondicionado, sólo ventilador y patas en el fuentón: no hay luz. Alguien bajó la palanca. Ni agua ni luz. Ni siquiera tenés que quejarte de no tener ascensor si vivís en un piso 10 con el techo dando a la terraza con 39º de térmica. Quejate si estás en un hospital sin energía, en las manos de Dios, que no existirá pero seguro se preocupa más.
  • Ponele que no sos un privilegiado que vive en Capital, uno nacido en cuna de oro. Naciste en Lanús o en Berazategui. Cada vez que salís a la calle rezás catorce padrenuestros aunque seas ateo o musulmán. Relojeás a todo el mundo, tenés hasta que preocuparte de llevar algo de dinero que sea convincente porque no vaya a ser cosa que el chorro tenga el tiempo suficiente para apretarte por sólo tener encima veinte mugrientos pesos. Y no te digo nada si el que sale es tu hijo, a la escuela.
  • Ponele que sos un empresario re serio: pagás incluso más que los convenios, tenés productos competitivos, le ponés el hombro al país pagando todos los impuestos, hacés inversiones arriesgadas y te va más o menos, pero te va. Sos austero, vivís en la misma casa hace años, tu auto tiene unos cinco años. Por supuesto, no sos financieramente una maravilla: si tonguearas, negrearas y apretaras, serías rico, muy rico. Ahorraste para por fin conocer Italia, la tierra de tus abuelos: vas a la AFIP para sacar unas divisas para irte de vacaciones, como ciudadano del mundo, y no. No. NO, te dijeron, basta de insistir. En cambio, si sos de La Cámpora, todo joya, nunca taxi, liso liso: cobrás quince lucas (si sos un pinche, no todos son CEOs de Aerolíneas) y no tenés que demostrar gastos, con tal de que pagues Ganancias. Un duque.
  • Ponele que tenés un familiar (o vos estás) con una enfermedad rara, terminal y poco conocida y Moreno te cierra la importación de monodrogas o insumos básicos que no están contemplados en sus soberbias disposiciones.
  • Ponele que sos un asalariado al que el sueldo le sube por la escalera mientras los precios le suben en cohete.
  • Ponele que, encima de todo eso, te dicen que la culpa de todo es de Macri o de Clarín.
  • Ponele que un día no aguantás más.
  • Ponele que no hay nadie más.
  • ¿Qué hacés?