22 agosto 2012

Ponele que no sos tan pelotudo.

  • Ponele que se dispone todo para que no choque ni descarrile, ni colapse o se suspenda ningún tren o subte o cualquier otro servicio público más administrado por el Estado o concesionado por él. 
  • Ponele que no se cae más ningún edificio ni ningún balcón, marquesina o cornisa por falta de control.
  • Ponele que no se inunda más nada de manera crónica.
  • Ponele que los organismos de control de servicios públicos funcionan a pleno.
  • Ponele que no hay habitantes en todo el territorio argentino a los que se les vulneren sus derechos de parte del mismo Estado.
  • Ponele que el Estado le obliga a hacer lo mismo a los privados.
  • Ponele que cada vecino puede -con datos objetivos de organismos imparciales- decidir democráticamente si un emprendimiento fabril, minero, del que sea, puede instalarse de por vida (su vida) en su localidad o región.
  • Ponele que Atucha no explota. 
  • Ponele que hay libertad sindical y que se acaba la trama patronal-gremio-Estado en el que el único que pierde es el trabajador. 
  • Ponele que la policía, en vez de coordinar ataques a manifestantes con parapoliciales, controla las protestas con la Constitución, la ley en la mano y de la mano de la Justicia.
  • Ponele que el Estado denuncia a los jueces y fiscales que se desentiendan de sus deberes como funcionarios, en vez de coleccionar sus agachadas para apretarlos.
  • Ponele que el Estado deja de hacer inteligencia interior.
  • Ponele que el Estado retoma su potestad de acusador de oficio y empieza a denunciar todo lo que huele decididamente a podrido en Argentina y de lo que si tirás del piolín sale todo junto: trata de personas, prostitución, tráfico de drogas, lavado de dinero, robo de automóviles, corrupción policial, etc.. 
  • Ponele que se verifican las conexiones entre grupos policiales, parapoliciales, organizaciones políticas, barras bravas y sus clubes. 
  • Ponele que el Estado hace del bienestar general su política más importante y pone toda su inteligencia en resolver los conflictos de intereses que surgieren por la vía del diálogo y no por la extorsión, pública o privada, la amenaza, la prebenda y/o la compra de conciencias.
  • Ponele que en las comisarías se les da prioridad a las víctimas, con castigos severísimos para los que obstaculicen esas diligencias ante la Justicia.
  • Ponele que el Estado también decide atender como prioridad todo aquello por lo que el ciudadano paga impuestos: educación, hospitales, infraestructura, seguridad social, etc.. 
  • Ponele que hay negociados y patrocinadores de obras y coimeros y recaudadores para la corona y vaselina como ahora, pero con la condición de que no sea evidente y que no se nos pida creer las disparatadas excusas que se nos ponen. 
  • Ponele que entonces los funcionarios responden por sus actos (y se jode el que llama la atención) y que son denunciados, cuando así lo entendiere, por el propio Gobierno y dejado el proceso a la tutela del Poder Judicial. 
  • Ponele que el Gobierno evita ser un obstáculo en cualquier proceso judicial que tenga a un funcionario suyo como acusado.
  • Ponele que el límite para hacerse el estúpido con una acusación sea el procesamiento dictado por un Juez.
  • Ponele que se articulan las normas para que las prebendas de pertenencia a determinado grupo político, social o económico sean perseguidas como delitos lisos y llanos.
  • Ponele que los servicios públicos son los mejores posibles y no al límite del caos social.
  • Ponele que las cárceles son el castigo necesario y no el posible.
  • Ponele que el Gobierno que maneja el Estado pelea con todos los monstruos (reales o imaginarios) que quiera, pero básicamente habla a través de sus actos de gobierno. 
  • Ponele que "todos los habitantes" son "todos los habitantes" y no "los que nos votaron", con especial cuidado de no dejar afuera a las minorías.
  • Ponele que la única condición para recibir una ayuda estatal preestablecida es necesitarla de manera fehaciente.
  • Ponele que "la agenda" es todo aquello que le concierne al bienestar del pueblo y por lo que el político en campaña postuló su representación y no las necesidades electorales, de construcción de poder político o económico, actuales o futuras, del partido o alianza que lo propuso a administrar los bienes públicos.
  • Ponele que se tomen como actos de gobierno los anuncios y/o promesas desde el comienzo mismo de la campaña electoral y hasta la finalización del mandato correspondiente y que los mismos pueden ser interpelados en cualquier momento por las Cámaras correspondientes y/o tribunales específicos, dictándose la "inhabilidad electoral" por ejemplo de los mentirosos con carisma (o con Duranes Barbas) que incumplen de manera continua y a sabiendas todos sus compromisos con el electorado.
Ponele que, después de eso, vienen y te dicen: "¿Querés que hagamos más? Votanos de vuelta". ¿No los votarías con los ojos cerrados? ¿Y por qué los votás sin pedirles nada? ¿Sos pelotudo o qué?