15 agosto 2011

Carta Abierta a Carlos Saúl Menem

Compañero Carlos Saúl Menem: los derroteros de la vida política nos reúnen de nuevo. Aún me duelen los indultos, la destrucción de la industria nacional, la liquidación del Estado, su alianza con B&B y luego con la UCD, la voladura de Río Tercero, la venta de armas, el cierre de La Urraca; tantas cosas, tantas me duelen de sus presidencias. Pero, al final, la culpa no era suya, ni del pueblo que lo votó. Fueron las circunstancias. Las mismas que hoy lo animan a formar parte de nuestro proyecto, aparentemente tan contradictorio con sus gobiernos. Lo nuestro es una nueva relación bañada en la luz cálida y convocante del kirchnerismo nacional y popular, porque para un kirchnerista no hay nada mejor que otro kirchnerista, ya lo demostró nuestra líder con Amado Boudou. Lo digo con esta sinceridad neokirchnerista que recientemente me caracteriza y que durará lo mismo que dure el kirchnerismo en el poder, que ojalá sea mucho ahora que tardíamente -y culposamente- me doy cuenta de sus logros (del kirchnerismo, eh, no me haga caer en una trampa dialéctica). Tengo la certeza de que no estoy llegando tarde al andén, sino que estoy sumándome a empujar la locomotora del triunfo elocuente de la cordura nacional y popular. Ahora hay que sumar al Cabezón, a los Rodríguez Saá, a Moyano, a Daniel Scioli y estamos todos. Si puedo tolerar que usted haya perdonado a Videla y el resto de los asesinos más sanguinarios, ¿cómo me voy a enojar por Kosteki y Santillán con Duhalde? ¿Acaso no tuvimos nosotros un Ferreyra y un López, entre tantos otros? Un error lo tiene cualquiera. O varios, si vamos al caso. La historia -y las urnas- dicen que podemos ser amigos, Carlos. Nuestros beneméritos líderes subsanaron aquel error suyo, tan explicado con Alfonsín cuando la obediencia debida y el punto final, y tan insidiosamente vilipendiado con usted, mi querido ex enemigo. A usted le sirvieron los indultos, habiendo sido preso político de la Dictadura, a Néstor Kirchner los des-indultos sin ser mil... siendo militante comprometido con la lucha, en primera fila. Montonero a morir.
Quizá yo no sea aún bienvenido en su casa ni me sienta del todo cómodo con usted en la mía. Nos pesan nuestros pasados, pero nos une el futuro. Un futuro soñado.¿Ya le propuso a Cristina un nuevo Pacto de Olvidos? Perdón, Olivos. La re re re re que tanto soñó podría ser posible: bajo el amparo del glorioso poder kirchnerista, sin el relevo natural del Furia, que San Martín, Belgrano y Cousteau lo tengan en la gloria, ahora la necesitamos, a Ella, más que nunca.