30 julio 2010

¡Corran, corran!

Sí, ir al cine en vacaciones de invierno puede ser una experiencia inolvidable: colas interminables, gente correteando por todos lados volcando baldes de pochoclo a rebosar, padres a los gritos, niños a los gritos, abuelos a los gritos, tíos a los gritos, y todo el mundo a los gritos, pero aquí vengo yo a decirles que no importa, que se arriesguen a ello sólo por una cosa: Inception (El Orígen, como la llamaron acá).
No les voy a decir nada sobre ella, sólo voy a dejarles mi impresión como fan de la ciencia ficción y el cine en general: no tiene desperdicio.
Nolan, su director, tiene una mano cada vez más notable y no me asusta decir que hizo una película que estará entre las mejores que vi en mi vida. De a ratos parece Hitchcock, de a ratos no -y se le agradece.
Mucho boludo snob que no sabe nada de nada anda descalificándola (¡encima diciendo que The Dark Knight es mejor!): no le hagan caso. El Amante no sabe nada de cine en sí, sino de lo que hablan los que dicen saber de cine, y sus "amantes" viven en un mundo cerrado, pobre en referencias (porque leen poco, créanme) y extremadamente trendy.
O sea, salvo que tengan como Biblia a los snobs de costumbre (y ustedes también lo sean), vayan a ver Inception. Es larga, complicada, no es 3D (¡no lo necesita!) y no la hizo Lynch, pero es una joya.