07 junio 2010

Chandler y Soriano

"Pero no te preocupes, querida, porque yo solo me siento mal, no tú, duerme, serena y hermosa y no recuerdes y no te mancharé con mi suciedad ni nada se acercará a ti que sea hosco y gris y feo.
Eres una mugre, Wade. Un escritor mugriento que mete tres adjetivos seguidos. Carajo, ni siquiera puedes dar rienda suelta a tu inconsciente sin meter tres adjetivos seguidos."
Este fragmento corresponde a la carta de un escritor alcohólico, afamado especialista en novelitas populares que desahoga su alma durante una borrachera épica en "El largo adiós", una de las novelas más aclamadas de Raymond Chandler.
Bastante más tarde en la misma novela, Marlowe se despide del elusivo Terry Lennox:
“No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”
Hoy, cierto diario* se hace eco de la reedición de la obra de este autor (que recomiendo sin dudar) y tiene un pequeño aparte para la diferencia en las traducciones de la frase de la que se hizo eco Osvaldo Soriano con su "Triste, solitario y final".
Tiene un poco de razón el autor de la nota; que un traductor de Chandler, a esta altura, no tenga noticias de la obra de Soriano habla bastante mal de su profundidad en la cultura alrededor de P. Marlowe. Y que esa traducción -esto lo digo yo- diga "canas" en vez de "polis" -esos términos a los que nos tenía acostumbrado Bruguera- pretendiendo dar un color argentino a la misma, habla todavía peor del traductor, porque no puede ignorar a Soriano salvo que sea un iconoclasta amigo de Beatriz Sarlo.
Sin embargo, puede pasar que se vea la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio al hablar de esta cita sin adivinar que está especialmente elegida por Soriano porque es una autocrítica de Chandler a su propia escritura, que comete el mismo "error" que Wade doscientas páginas después y con la que el argentino se solidariza.
No soy especialista en Chandler, apenas un aficionado a las novelas policiales bastante reciente pero no pude dejar de emocionarme con este libro, precisamente porque la intertextualidad de Soriano es tal que comienza con la elección del título y un significado mucho más profundo que un "homenaje" a tres adjetivos que no faltarán en cualquier otro libro del maestro.

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* Ya no linkeo a cierto diario que no linkea a nadie, incluso cuando afana abiertamente. Sabrán ustedes disculpar.