18 mayo 2010

¡Todo lo que quería saber del dueño de este blog y no se atrevió a preguntar porque es un pusilánime que no hace reportajes!

Entrevistador: Buenas, soy el Entrevistador ¿puedo hacerle unas preguntas?
Fender Gebiet: Buenas, soy Fender Gebiet y tengo problemas con las preguntas cuando son muchas, me siento invadido.
E: No son muchas...
FG: ¿No?
E: Bueno, sí. Pero tampoco son tantas.
FG: Uh, dale, apurate que tengo que escribir algo para el Paris Review.
E: ¿Hace crítica en el Paris Review?
FG: ¡No! Pero como me dan mucha bronca algunas cosas que leo, les agrego hojas al Paris Review y después la leo y me doy la razón.
E: ...
FG: Psé, dale.
E: Primera pregunta, seguro se la hicieron muchas veces: ¿Por qué tiene un blog?
FG: No sé, supongo que porque no tengo otro lugar donde escribir que no muera en una carpeta de mi PC. Muere en Internet, en todo caso.
E: Usted se considera un ensayista, un cuentista, un novelista...
FG: Todo eso, hijo, todo eso. En el blog hay de todo, no una novela porque no da la extensión, pero mucho de lo que escribí ahí terminará en alguna novela, eventualmente. Al paso que voy, seguro terminará en la novela de otro.
E: Pero el blog no parece muy literario...
FG: ¿Y qué es la literatura? Ya lo dijo Miller, hay que dejar de pensar en qué es literatura, y escribir.
E: Usted siempre cita a Miller, pero, notablemente, no escribe como él.
FG: ¿Vos decís porquerías?
E: Entre otras cosas.
FG: Es que no sé cómo escribo. Soy un desvariador, y ahí tenemos un punto en común. Creo que es el único, pues yo me siento bastante lejos de su optimismo con algunas cosas. ¡Qué buen reportaje, estoy hablando de Miller!
E: Psé. Pero quería preguntarle otras cosas, como por ejemplo: ¿usted no era de Boca?
FG: Fútbol. Carajo. Bueno, sí, era. Desde los veinte años me vengo desilusionando más y más del fútbol. Un tío mío que la sabe lunga y que vive casi enfrente de la cancha de Boca me lo anticipó cuando le pregunté por qué no iba a la cancha: "porque estoy harto, es una cueva de ladrones y la gente es estúpida, ¿no los ves, todos cantando como si algo de eso fuera verdad? Y te va a tocar", y así fue. Yo lo tomé como una enseñanza para la vida, pero igual no pude con mi genio y para no parecer esos seres tristes que no toman partido por nada, me hice de Tigre, con suerte dispar y mucha más displicencia de mi parte. Igual, siempre fui un hincha extraño: prefería ver los partidos solo, nunca me compré una remera o una bandera, y durante años mi único talismán fue una piedra que mi tía me consiguió de la Bombonera, cuando tiraron la platea vieja. Creo que hasta olía a meo, la piedra. Nunca festejé los triunfos y era bastante módico para gastar a los rivales, más como un permiso para ser despreciable. Del fútbol, lo único que me gustan ahora son los técnicos. Es lo único que me parece auténtico, se la están jugando todo el tiempo y muchos mueren con la de ellos, de pie. En cambio, los jugadores y los dirigentes están en otras cosas, sus errores son dispensables.
E: ¿Verá el Mundial?
FG: No sé. Qué se yo. Veré algún partido si no tengo algo más importante que hacer. Pero es casi seguro que leer el Patoruzú sea enormemente más importante. Y tengo una pila así de libros para leer, entre ellos varios así de gordos.
E: ¿Es cierto que tiene predilección por los libros gordos?
FG: Tal cual. Es una época extraña, los mejores escriben poco y soy algo rata con mi dinero a la hora de comprar libros; me molesta que un tipo que dice ser -o que dicen que es- un buen escritor escriba una nouvelle de cien paginitas y me las quiera cobrar como si fueran seiscientas, sólo porque ahora tiene nombre.
E: Pero lo bueno si...
FG: Si es mucho dos veces bueno. Yo entiendo que un tipo como Noé Jitrik, con su estilo tan particular, tenga que redondear en doscientas páginas una novela. O Elfriede Jelinek. Que Saccomano cierre El Oficinista en una cantidad similar me parece lo más acertado, pero que, sospechosamente, un tipo como Roth saque libros como chorizos que no son más que cuentos largos, es una estafa. Que editen los tres últimos libros en una antología de cuentos largos y les voy a creer.
E: ¿Lo dice en serio?
FG: Es una pelea continua que tengo. Si Tolkien hubiese hecho lo mismo, hubiese escrito más libros que Asimov y, seguro, por algún libro hubiera ligado un Nobel. Pero como escribía bodoques y no eran el Ulysses, entonces no pasó naranja.
E: Pero Tolkien no es Joyce...
FG: Tampoco Roth.
E: Ya que estamos ¿Le gusta Tolkien?
FG: No.
E: ¡!
FG: ¿Por qué me tiene que gustar? Es un "describidor", o sea, hace trampa. Se la pasa describiendo. Cuando no lo hace, está muy bien. De hecho, lo mejor que le leí eran unos bocetos desprovistos de esos detalles farragosos que su inteligente -para los negocios- hijo publicó con el nombre de "Silmarillion".
E: ¿Qué escritores que haya leído recientemente le han parecido dignos de mencionar?
FG: Pocos, Saccomano y Jitrik, de acá. Les encuentro algo que al resto le falta: a Saccomano una persistencia que termina en coherencia. Sus mentiras son coherentes a fuerza de no contradecirse nunca. Ojalá lo entendieran los modernos. Jitrik, porque cuando lo leo, leo el proceso en el que funciona mi cabeza. Quizá para los demás es una porquería, pero Jitrik me voló la peluca precisamente por eso. No escribe, piensa. También estoy teniendo una etapa bastante policial, últimamente, y Paco Taibo me llenó verdaderamente en ese aspecto. Me dio mucha pena la muerte de Stieg Larsson, su trilogía de casi dos mil quinientas páginas fue un soplo de aire fresco, aire del norte. Esperemos que haya una escuela detrás de esa narrativa, tan pop, tan naif, tan plana. El policial sin misterio, lleno de personajes. En cierta forma, hay mucho Ballard detrás de Larsson, pero ni él se habrá dado cuenta.
E: Volviendo al blog, ¿no cree que le quita el tiempo para escribir otra cosa?
FG: No, porque escribo cada vez menos en este blog. Antes escribía mucho más, con la obligación de un par de posts semanales. Ahora si no tengo nada para decir, nada digo.
E: ¿Considera que el blog es un éxito o un fracaso de público?
FG: En términos generales, para lo que se considera un blog exitoso, éste debe ser el peor blog de todos. Tengo tan pocos lectores que ni trolls tengo. Pero los pocos que me prestan su atención, de vez en cuando, siempre me han llenado de orgullo. No nací para ser popular, no sabría qué hacer con una fama. Pero para mis estándares, lo mejor que me pasó en la vida es este blog, por eso no creo que lo cierre nunca. Mientras Blogger, Internet y Eru me lo permitan, seguiré acá.
E: ¿Eru?
FG: Soy agnóstico militante, es decir, no tengo idea de qué hay dónde no veo o dónde mis sentidos no alcanzan. Tengo ciertas certezas, muchas de ellas totalmente fuera de mi alcance, pero que están basadas en la ciencia, con espíritu crítico. Soy un optimista de la ciencia, aún siendo capaz de mandarnos al garete. Si no fuera por ella, hace cientos de años nos hubiésemos muerto en una guerra final entre animistas, panteístas, monoteístas y la mar en coche. Lo mejor de Tolkien fue su concepción de la religión y la ciencia; poner a todos en un solo panteón. Eru vendría a ser cualquier cosa mágica a la que le puedo deber algo. Pero no creo en Eru, de hecho ¡me cago en Eru! ¡Eru PUTO! ¡JAJAJAJAJA!
E: No se altere, por favor.
FG: Estoy bien, sólo que me gusta putear.
E: Sigamos con el blog, de ser posible: ¿por qué no hace lo que el resto de los bloggers, como escribir artículos específicamente para que Google los encuentre y les traiga lectores?
FG: Entre mis tareas ordinarias, en la vida real, está hacer eso y lo sé hacer bastante bien. Pero no quiero hacerlo acá. Al contrario, suelo evitar específicamente hacer alusiones directas para que no me encuentren, sobre todo porque la mayoría de la gente es estúpida y cree que todo es a favor o en contra de algo, y yo suelo estar tan en el medio que todos me consideran un enemigo, por poner un ejemplo, oficialistas y opositores.
E: Ya que estamos, hablemos de política... ¿Es ud. peronista o lo fue?
FG: Psé, mi familia siempre fue peronista. Mi viejo era un cuadro de la resistencia sindical en los setentas, y mi vieja la típica "rama femenina" en los años posteriores al ostracismo en la Dictadura, cuando volvió la democracia. Sin embargo, ellos y yo, después del menemato, nos alejamos entre todos. Yo me hice Demócrata Cristiano, por la admiración que sentí siempre porque fueron los únicos que se animaron, desde un partido político, a enfrentar el silencio por las desapariciones. Hoy se habla de Madres o Abuelas, lo que está muy bien, pero yo nunca me olvidaré de ellos.
E: ¿Dijo "Democracia Cristiana"?
FG: Sí, ¿qué tiene?
E: Es que dijo que era agnóstico.
FG: Y lo soy, pero siempre creí que la política iba a terminar donde está ahora, en una melange. Me pregunté cuál era el partido que nunca iba a bajar las banderas aún después de la muerte de las ideologías y todo eso. Acepté que vivo en una sociedad impregnada en judeocristianismo, pero que es perfectible. Que cada uno crea en lo que quiera, sin joder al otro, dentro de un humanismo superador, incluso, del agnosticismo y del ateísmo. Tenemos que ser capaces de vivir todos juntos. Yo no entiendo a la mayoría de las personas, no puedo suscribir los motivos para nada de lo que hacen, pero bien seguro estoy de que ellos tampoco suscriben los míos. Pongámonos de acuerdo en unas cuantas reglas básicas y que cada uno haga con su vida lo que quiera, y si hay caídos, juntémonos para ayudarlos. Basta de decidir por los demás, con el dedito levantado. Pero no pude, fue como remar corriente arriba en una cascada de hierro fundido con un botecito de madera. Me quemé hasta los flecos y desistí. No hay caridad cristiana, ni de ningún tipo. Es un milagro que todavía estemos vivos y no nos hayamos comido los unos a los otros: lo que pasa en la izquierda es un ejemplo cabal, nunca dos zurdos van a estar a la misma distancia de Stalin. Y, mientras pelean contra el colonialismo yanqui, piensan qué cargos levantarán contra el otro cuando llegue la Revolución. ¿Falta mucho para terminar?
E: No, podemos terminar acá, o podemos seguir otro día.
FG: Sí, dale, seguimos otro día porque me tengo que ir a escribir unas líneas para el Bicentenario.
E: ¿Le pidieron un cuento, como a Asimov?
FG: Ehhh.... Sí, sí, claro, un cuento, jaja, como a Asimov.