27 mayo 2010

¡Ahora todo lo que no quería saber pero que va a tener que aguantar por estar leyendo!

Entrevistador: Sigamos, ¿por qué el nick?
Fender Gebiet: "Fender" por la guitarra, obvio, no porque cada día me parezca más al guardabarros de un camión Bedford, aunque lo parezca. "Gebiet", por un cuento de Cordwainer Smith, "Bajo la Vieja Tierra", uno de sus cuentos más perfectos, que narra la muerte de Sto Odin, Señor de la Instrumentalidad. "Gebiet" en alemán quiere decir "distrito" o "área". Cuando empecé este blog sabía que iba a ser muy personal y lo titulé así porque pensé que sólo yo lo iba a leer. Lejos no anduve. Al principio no sabía cómo cambiar el nick y firmaba así, como quedó en Blogger, pero yo siempre fui Fender, a secas, desde aquellos años de la red FidoNet (incluso antes, en los BBS). De hecho, si ven algún foro de aquella red y encuentran un "Fender", 99% seguro que soy yo, sobre todo en #litoral o #otramusica.
E: ¿Hace cuánto de eso?
FG: Como quince años.
E: Hablando de música, hablemos de música, su música.
FG: ¿De la música que me gusta?
E: No, de la que toca.
FG: Qué lista cortita. Como músico fui autodidacta, jamás tuve alguien que me guiara. Entonces, fui de lo más fácil a lo más... fácil (risas). Siempre dejé para después los escollos que me detenían, o directamente los eliminé de mi pobre repertorio. Toqué mucho rock nacional de los sesenta y setenta, como casi toda mi generación y algunas cosas del internacional, pero siempre les tenía demasiado respeto, quizá porque sabía que aprenderse el solo de Child in Time de Deep Purple iba a ser algo complicado y "hay que evitar la fatiga".
Después, mucho blues. Tengo alguna facilidad para el blues, pero me agotan los que creen que el blues es un capítulo que hay que saberse como si fuera una bolilla. El blues es para tocar, como el punk, no tiene sentido en sí mismo. Por eso tantos genios de la guitarra no saben tocar blues, aunque conozcan cómo. Porque no quieren tocar blues, quieren saber tocar blues. Se aprenden los compings y la escala menor con blue note (aunque es notable que a estos tipos les encanta tocar escalas mayores, que es quizá el principal delito del "blues blanco") y ya, ahora pasame esos cuadernos de finger picking, que también hay que saber tocar.
Ahora estoy con profesor, por fin encontré alguien en quien confiar. Va a ser un largo camino y estoy algo viejo, pero llegó el momento.
E: ¿Qué está escuchando en estos momentos?
FG: Uh, qué dificil. Es como el "qué estás pensando" de Facebook. Creo que la verdadera música, la más interesante, hoy no pasa por los grupos tradicionales. Me encantan ciertas posibilidades que se dan ahora, con tanta tecnología liberada para que una banda o un solista o quien sea se encierre en un living y haga un disco tan bueno o mejor que uno respaldado por una multinacional y sea parte de una franquicia como U2, los Stones o Divididos (porque las grandes bandas son eso: franquicias).
Dentro de ese viaje, estoy haciendo un repaso de Porcupine Tree, con regular resultado. También estoy escuchando el último de Goldfrapp, que es bastante menor que el anterior y muchísimo menor que esa joya que es "Felt Mountain". Pasé rápidamente por el último de Amy MacDonald; es una pena, dos temas o tres y el resto es difícil de aguantar, una pena. También repasé un poco de Cat Power, vieja amiga de este blog, pues la voy a ver, si Eru se copa, el sábado. Pero de Cat Power se puede esperar cualquier cosa, así que decidí ir más fresco y sin expectativas. Estoy esperando el disco triple de Panza, tengo la posta de que sale en junio y va a patear culos. Va a demostrar que un proyecto independiente puede hacer cosas que no se esperan. Perdón por la palabra "proyecto", la detesto. Decía: si la música encontrara el camino correcto entre la industria, las necesidades obvias de los músicos como seres humanos (porque lo son, pagan la luz y tienen que llenar la heladera como todos, salvo Pity Álvarez) y las exigencias absurdas de los simpatizantes, tendría que salir algo interesante. No digo que genial, sólo digo que interesante. Amy MacDonald o Katy Perry son ejemplos de cómo la industria destroza productos muchos más nobles en bruto. Hay que escuchar a la Katy Perry acústica y darse cuenta de cómo funcionan las cosas, sobre todo en el mercado estadounidense. Pero también es una decisión del artista y tiene que hacerse cargo. Después, casi todo está sobrevalorado, porque el éxito artístico se mide con parámetros capitalistas, objetivos, cuando no hay nada objetivo ahí.
E: ¿Quién le parece el ejemplo de músico sobrevalorado?
FG: Calamaro. Es un Palito Ortega ochentoso con demasiado Palermogólico, simplón y cuya carrera se basa en el propio personaje; Palito en el changuito cañero triunfador y Calamaro en, a secas, el cañero triunfador. Pero la persona detrás del personaje es mucho más cínica que el tucumano, que vive desde hace años una doble moral más dependiente del sueño que intentó forjarse. Para triunfar, Palito transó con todos, los milicos, la derecha. Y Calamaro no, Calamaro no miente: es un idiota y le gusta serlo. Prefiere sucumbir a una rima pavota y vivirla posmodernamente, sonriendo y fumándose un cañito. Para mí Pomelo fue siempre Calamaro, no Juanse. Juanse se la cree y es capaz de morirse siendo Juanse. Calamaro siempre será lo que se necesite para ser Calamaro, un calamar. Pero lo vive a plena luz del día, no se filma en secreto haciendo la V de la victoria. Calamaro es la Belén Francese del rock nacional, pero no sólo por sus rimas estúpidas y las canciones facilongas, sino porque le importa un carajo y pretende hacer una carrera con eso. Lo peor, es que la gente es boluda y le llena los bolsillos de guita.
E: ¿Y un artista internacional?
FG: Vos querés que diga The Mars Volta. Bueno, The Mars Volta. Ahí está. Ya tenés. Ahora dejame de joder con esos. Te agrego otro: Muse. Muse me parece una reverenda sobrevaloración. Y si los ves en vivo, un DVD ponele, te parece que estás viendo a Oasis (por el agrande, digo).
E: ¿Qué piensa del revival de la música de los ochenta?
FG: Que es una mierda. Que la música de los ochenta fue una desgracia en general. Algunas bandas hicieron fueras de pista antológicos, como Queen o Yes. Se salva muy poco, y por culpa de las toneladas de excrementos propalados por los amantes de "los clásicos", como se les llama, lo rescatable pasa desapercibido. Incluso, buenas canciones que no se programan en Aspen desmerecen a bandas a las que sólo se conoce por el tema que fue top algo durante esa década infame. Condenar a The Smiths, a Siouxie o a The Cure a una sola canción es de descerebrados. A mí me gusta mucho "Friday I'm in love", pero ¡no es lo único que compuso Smith en los ochenta!
E: ¡Tranquilícese!
FG: Me tranquilizo. Sigamos.
E: Con el Mundial, ¿cómo se lleva con el Mundial?
Mal. Todo lo que aliene a la gente al punto de hacerla parecer pasto para las bestias (las bestias son los comerciantes, los creativos publicitarios, los políticos y un largo etcétera) me desespera. Me saca las ganas de creer en la humanidad, si es que alguna vez creí. Siempre espero estar equivocado con eso, pero cosas como el Mundial me deprimen. Hasta ciertas personas, serias, dicen que no les gusta el fútbol "excepto en el Mundial". Una desgracia. Si no te gusta el fútbol, no te gusta y listo. No te querés quedar afuera, sorete. Y a nadie le interesa que los nuestros sean chiquitos y los grones de Gambia unos bestias, tus comentarios están fuera de lugar; 2413 no es el perfume de Cristiano Ronaldo, tan lindo él lástima esa cosa que se hace en el pelo, ni la cara de preocupado de Maradona tiene nada que ver con el fútbol. Esos comentarios irritantes dejalos para los periodistas deportivos, esos que hablan de cualquier cosa menos de deportes.
Ah, porque encima, para colmo de males, el Mundial pone en la marquesina y bajo las luces a los peores seres que puedan recibir atención: los periodistas deportivos.
E: ¿Por qué esa inquina con los periodistas deportivos?
FG: De todas las especies de larvas trepa que existen, son las peores. Desde que empiezan aprenden que mentir, adular y soslayar es la llave rápida para triunfar en la profesión. Y, peor de todo, tienen una relación amor-odio con los futbolistas que es complicada: cualquier cagatintas que apenas tiene para el colectivo y que se lenvanta a las doce para que la madre le prepare el almuerzo le puede arruinar la carrera a un futbolista hecho y derecho con un par de renglones en el momento justo. La envidia les corroe el alma, cualquier pibe de tercera gana igual o mejor que un movilero de vestuario y pronto alguien les pone los puntos: "gato, con lo que vos ganás yo me compré esta corbata, andá a barrer los pisos que vas a pasarla mejor". Compartir vestuario y notas con nuevos ricos los pervierte, terminan en la misma aunque sólo sea en apariencia o se comen el gaste. Por eso son todos metrosexuales, renegados de su origen, hiper machistas, gregarios. En fin. ¿Hace falta que recuerde que Tinelli era periodista deportivo?, detesto esas posibles falacias, pero esta no tanto.
E: Siga, lo escucho.
Son como eunucos en un burdel, cosa que ya se dijo sobre los críticos pero igual vale porque no son periodistas; por deformación profesional son críticos de fútbol. Opinan y luego someten al entrevistado de turno a esas opiniones, encima con el resultado puesto de domingo a domingo ¿qué les van a decir? Por eso los buenos técnicos no les dan pelota. Porque la noticia para ellos es que dos tipos se agarraron a piñas en el vestuario o tal técnico no sabe si poner a Pancho o darle el retiro, y repetir cien veces lo que "hay que decir". Por último, porque cualquier persona que habla de algo tan complejo y difícil de manejar como un equipo de fútbol con singulares no sabe de qué está hablando. "Boca se despertó en el segundo tiempo...", "Ferro lo tuvo después del empate...", eso es de personas pobres de conocimiento, que jamás entendieron ontología (si es que la recibieron en sus escuelitas de periodismo deportivo) y bien podrían comentar un partido entre deidades y/o superhéroes (no entre filósofos, pues no sabrían quiénes son menottistas y quiénes bilardistas). Peor cuando le endilgan a los jugadores estados de ánimo sin ninguna constancia más que lo aparente: si a Riquelme no le salen dos seguidas, es porque está triste por no ir a Sudáfrica o porque no se qué modelo anda con quien y no le da bola. Ah, no, ese es Rial.
E: ¿Ya está?
FG: Eh, sí. ¿Qué cosa está?
E: La perorata. Porque yo, aparte de hacer reportajes a pedido de desconocidos con mucho tiempo y unas monedas que gastar, trabajo en "La Licuadora Deportiva", en Canal PagameYSalísAlAire, la señal 345 de BurzacoVisión.
FG: Me parecía, esa corbata se la vi a Carlos Cambaceres Arce en un reportaje que le hicieron en España, cuando jugaba en el "Trípode de Algeciras".
E: ¿Qué tiene? Me la regaló acá cuando zafaron de descender a la D con Sudor y Tesón, que lo dio vuelta en el último minuto. No tiene nada de malo estar bien vestido.
FG: ¿Quién dio vuelta qué cosa? No entiendo, ¿no ves que no se entiende? Y no, yo no digo que esté mal. Digo que es una corbata de seda, carísima. Y que a vos no te alcanza el sueldo para comprar una corbata como esa.
E: Váyase a la reconcha de su hermana. Y ojalá el próximo reportaje se lo haga Fioravanti.