31 diciembre 2009

KAOS en la ciudad*

Al macrismo el fin del 2009 lo agarra con su tanque de eminentes intelectuales trabajando a full: primero al intentar imponer al panegirista del totalitarismo Abel Posse** y ahora con el secretario de Relaciones Exteriores del PRO, el ex montonero Diego Guelar, pidiendo "amnistía para saldar el pasado trágico".
No, señor Guelar, nada de eso. Mientras la Dictadura siga activa, mientras no aparezca Julio López, mientras el pacto mafioso de hacer silencio siga vigente, mientras haya jueces entongados, mientras los núcleos de poder sigan usando las mismas herramientas cuando les tocan las generales de la ley, nada de amnistía.
Le explico por qué, Sr. Guelar: los sucesivos gobiernos totalitarios fueron sentando las bases de su inimputabilidad gracias a que sus alternancias con gobiernos democráticos no tenían consecuencias importantes. Algo que nunca ocurrió al revés: todos los gobiernos golpistas fueron revisionistas en grado sumo, empezando por prohibir al partido político más importante de la argentina por casi treinta años hasta terminar con la vida de decenas de miles de personas (casualmente, por las que no quieren rendir cuentas). O sea, a mayores perdones, mayores crímenes. Como los chicos que se envalentonan cuando no tienen límite, con perdón del ejemplo.
No sólo es peligrosa la amnistía porque suspende las consecuencias legales, sino porque daría un resquicio para que estos descastados acariciaran la posibilidad del restablecimiento del honor perdido en las salas de tortura, en las nurseries clandestinas, en los grupos de tareas, en el diseño de una política planificada hasta el último detalle para esquivar el juicio de los hombres, de la historia y hasta el de Dios***.
No, Guelar, no. Ni olvido ni perdón****.


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* (A cuento del tema de las escuchas y los espías que mueven la ligustrina).
** (Amigo y ex embajador de Eduardo Duhalde)
*** (Gracias a los curas que los comulgan desde siempre parece que lo están logrando: Videla es como un Flanders católico y psicópata al que absolvieron de todos sus pecadirijillos, toda vez que comulga cuando se le antoja).
**** (Guelar sabe bastante de esto: todavía anda por la vida olvidándose de los 100 millones que bicicleteó su hermano, el voluntariamente "desaparecido" Guido Guelar, con el Banco del Oeste y que pagamos "socialistamente" entre todos. La derecha desmemoriada, que le dicen).