02 octubre 2009

La victoria de Orwell.

Hoy Orwell está más en boga que nunca, pero a no confundirse: no es Gran Hermano el tema, es cómo llegamos a que Gran Hermano nos diga qué decir y cómo pensar.
Hace algunos días estrenaron Die Welle y Subjuntivo se mandó un post sobre el tema que hace que ahorre mi tiempo de escritura citándolo por lo que lo invito a leerlo, esforzado y amable lector.
Ahora, si volvió, seguimos: Orwell en su día fue tratado de traidor por todos (y hoy también) y, basándose en sus contradicciones personales (se lo acusa, entre otras cosas, de homofóbico, machista, WASP, quintacolumna, antisajón, anticatólico, ateo -los invito a leer el libro de Christopher Hitchens cuyo título robé para este post y que se consigue por diez pesos en las mesas de saldos) se lo ha intentado descalificar ad hominem, pero lo que se ataca no es a Orwell, sino lo doloroso que Orwell ha dicho sobre nosotros.
Quizá fuera la porquería que dicen que era (como lo son tantos), pero lo que dijo sobrevive y lo vemos día a día: si viene la escalada fascista, vendrá porque querremos que venga.
A no hacerse los estúpidos cuando voten a Macri o similares.