18 septiembre 2009

La Agenda de Macri

Acabo de contestar una encuesta del gobierno de la ciudad de Buenos Aires (aka Capital Federal) sobre ciertos temas que, según Macri y sus colaboradores, son importantísimos para enfocar la gestión de gobierno. Psé, esto parece Suecia, Canadá o Bélgica.
No, no me preguntaron si me parecía que hacía falta más educación, si había que fomentar el cooperativismo con créditos blandos, si me parecía bien que subsidiaran a estudiantes de primera, segunda y tercera enseñanza de familias con problemas económicos, si veía con beneplácito que la política de vivienda (1) de Macri tuviera como prioridad las familias con chicos y en situación de calle, y tantas otras medidas que a mí se me pueden ocurrir en dos minutos mientras me siento y escribo esto pero que a las lumbreras bien pagas que asesoran a estos tipos les llevaría -por lo complicado, vamos- quizá un par de meses de los dos años que ya llevan medrando en el supuestamente escaso presupuesto del gobierno de la ciudad (2).
No, repito, no me preguntaron sobre esas cosas o equivalentes. Me preguntaron qué me parecía la "zona roja" en Palermo y si había que mudarla, los cartoneros y la suciedad, los homeless (3), los baches, "la extensión de las líneas de subtes que realizó este gobierno" (4) y muchas cosas como ésas, en una armado de preguntas totalmente capcioso del tipo "¿desea usted que el gobierno de la ciudad siga con su excelente (5) política de Educación (presione 1), que priorice la seguridad con la creación de la nueva policía (presione 2), resuelva la usurpación de los espacios públicos (presione 3)...", y así con todo. También las respuestas estaban puestas de manera que si había ocho opciones, la séptima fuera la más progre y la última "No sabe" (6).
Después, claro: el contexto. Si le digo que "resuelva la usurpación de los espacios públicos" o "el problema de la mendicidad de niños y ancianos" a un gobierno más o menos progresista y/o humanista, puedo confiar más o menos (7) en que la solución no va a venir con palos, gases, balas de goma, razzias y cárceles por doquier. Macri jamás supondría que lo que pasa con la pobreza indigente que nos rodea es consecuencia de todas las políticas aplicadas a la fecha, de las que él es el extremo de una línea nefasta y criminal que comienza por Lavalle, pasa por Sarmiento, Roca, Uriburu (y también por Yrigoyen, peludo hijo de puta asesino de campesinos) , la Revolución Fusiladora, el Onganiato, el Proceso criminal, y todos los que les hicieron de comparsa desde entonces: Prebisches, Alsogaraíses, Cavallos, Mendeces, y Neustadtes infaltables para la masa crítica necesaria.

A los pocos que lean esto y los llamen: no la contesten. Me la tuve que comer para saber qué era. Ahora lo sé.

Uff. Andá a preguntarle a Magoya, la próxima vez, Macri.

Todos putos.


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(1) Creo que eso no existe en Capital Federal. Alguien que me confirme.

(2) Con minúscula, la capitulación no es necesaria. Tampoco la capitalización de Buenos Aires, pero bueh (cuak).

(3) Últimamente son los mismos porque desde que no hay tren blanco no se pueden venir para acá, pagar fletes, volver y encima darse el lujo de vivir. Macri dice en la encuesta que ahora están mucho mejor porque tienen uniforme y tienen cooperativas. Sin embargo yo veo a los que andan temprano sin nada. Como siempre, bah. Cuando llegan los uniformados, no quedó nada. Me preguntaron si estaba contento con eso. Les dije que no.

(4) Obvio que sólo los inauguró, sucio tramposillo.

(5) Realmente hicieron algo así como una enumeración de logros que no me constan, pero más o menos era ése el espíritu y queda mejor para el sarcasmo.

(6) La única respuesta que me atreví a dar fue la de los puestos de diarios y revistas, obvia fuente de caja de algunos funcionarios de éste y todos los gobiernos hasta ahora.

(7) Perdón por tantos más o menos, pero desde que Solanas terminó votando la ley de Medios de N. K., confirmando lo que dijera el gobierno nacional cuando recontó los votos después de las elecciones (¡y el protestó públicamente por eso!), cada día estoy menos seguro de nadie. Fuiste Pino, lo siento.