09 mayo 2009

Informe de vistos y leídos.

A ver, qué estuve haciendo estos días aparte de laburar para otros:

Leído:
  1. Los Hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson: me costó entrarle porque al principio es algo morosa, casi que no arranca, pero en cuanto la familia Vanger entra a escena, todo se pone bastante entretenido. Aunque después va palo y palo, nunca quise terminar tan rápido un libro para conocer por fin el desenlace -encima es larguito. Muy buen uso del suspenso. Muy recomendable.
  2. Realidad, de Sergio Bizzio: Hmmmmnnnn... hasta ahora no sé. Últimamente hay un problema con los personajes de la literatura argentina. Demasiado estereotipo, supongo que con la intención de hacer más creíbles las historias. Encima, algunos clisés son importados, pero terminan siendo sospechosamente criollos a la hora de reaccionar. Como si un agente secreto fuera igual a Bond, pero tomara mate, anduviera de alpargatas y fuera hincha de Nueva Chicago. Pepe Sánchez hay uno solo, y precisamente el incongruente era parte de la gracia. Tan mal como Fena Della Maggiora en el esperpento de Pito Fáez.
    La irrealidad convertida en un paquete pretendidamente real por los reality shows se vuelve de repente hiperrealista al chocar contra un grupo islámico y su MacGuffin (que es otro fallo del estereotipo, realmente). Nada más. Igual, está bien escrita, es sumamente corta (es un cuento largo) y se lee fácil.
  3. Santería, de Leo Oyola. Casi que cae en los tópicos de la previa, pero tiene más salero. Cortita, sin embargo por ahí divaga un poco de más Oyola, tratando de hacernos saber que conoce muy bien el submundo villero de los noventa. Si la anterior hacía hincapié en la realidad de cartón pintado que se hace real, acá es al revés: la dura realidad villera se evapora en nubes de metafísica criolla y matones mágicamente inmortales, con After Chabón y La Ventanita de fondo. Buena, sobre todo las primeras dos terceras partes.
  4. La condición poshumana, de Santiago Koval: un paseo por los robots del cine, intentando dibujar alguna tesis sobre la imaginería y lo que representa como atisbo de la condición poshumana. Estaría bien si Hollywood fuera la única fuente de imaginación sobre robots, pero como pasa con la televisión, es la peor fuente posible. Soslaya todos los "poshumanos" que existen desde el Golem para acá en la literatura y otras fuentes tales como religiones, mitos y tradiciones, (sin olvidarnos del cómic). Para quienes creen que el cine es todo puede resultar entretenida. Para el resto, es totalmente incompleta (y aburrida).
  5. Amores, pasiones y vicios de la Gran Catalina, de Denzil Romero, controvertida crónica sobre la gran puta austriaca que termino de zarina rusa, y que creara las bases de la cultura que hizo posibles, por un lado, a los grandes escritores rusos del siglo IXX pero que por el otro redujo a la servidumbre más abyecta a los campesinos (y que fue el fermento de la Revolución Rusa del siglo XX). Cansa un poco tanto eufemismo en francés, pero es entretenida como la vida de Catalina.
  6. Dejé de lado varios libros que no consignaré, porque no me convencieron, me aburrieron, eran demasiado estúpidos o todas las anteriores.
Visto:
  1. The Reader: Excelente Winslet, Oscar merecido. La historia es lo más políticamente correcta que puede ser una historia (más) sobre el holocausto. Merece mención especial Bruno Ganz, que siempre sobresale. Recomendada, sobre todo porque está Winslet (mucho en bolas) y Ganz (gracias a Eru, vestido).
  2. Freaks: nos la regaló Gé, entre otras buenas películas en VHS. Tod Browning, el genial realizador del Drácula de Lugosi. Ya la había visto, hace mucho, pero creo que fue como si la hubiera visto por primera vez. Qué puedo decir que no se haya dicho, una obra maestra.
  3. Porco Rosso: me la debía. Aunque me dijeron que era una de las "menos mejores" de Miyazaki me encantó. Es otra de las películas donde el realizador muestra que su filmografía no refiere a absolutos, sino a la percepción que sus personajes tienen del bien y el mal, grados de gris entre el negro y blanco absolutos, tonos plenos que sólo son representados por fuerzas que trascienden las fuerzas del individuo. En este caso, el fascismo vs. "el cielo de los pilotos". La maldición que aqueja a Porco jamás es revelada, y como pasa con Sofi en Howl, la percepción que se tiene de él cambia sin dar tampoco demasiadas explicaciones. Porco Rosso es tan profunda como quiera uno sumergirse.
  4. Paris: intenta ser una película coral sobre la vida cotidiana de una grupo de personas más o menos conectadas entre sí que viven en la capital francesa. A veces cae en el folletismo turístico, otras veces es demasiado playita. Un intento a la francesa de Love Actually, pero con menos ñoñez. Se deja ver.
  5. Wolverine: buenos efectos, bien conectada como precuela, pero pésima trama. Falla porque es evidente y pretenden que no, pero en cuanto ves cierta escena casi al principio te imaginás todo lo que va a pasar. El problema es que el director supone que no nos dimos cuenta y en vez de hacernos participes de la trama (como hubiera hecho Hitchcock, mostrándonos el engaño) nos cree perdidos en la misma bruma que el protagonista. Si hubieran salvado ese problema, ligaba unos puntos más. La están matando , ojo, y no es para tanto.
  6. Star Trek: impresionante espectáculo cinematográfico. Por fin, Hollywood deja contentos a todos, fans antiguos, modernos, no fanáticos, pochocleros, cinéfilos, comiqueros, y toda la runfla que tengan a bien mencionar. Excelente giro en la trama para una precuela (dudo pueda seguir totalmente conectada a la línea temporal de la primitiva serie Star Trek) y entretenida a más no poder. Terminados los títulos -a las 0:45 del viernes- uno gritó "ponela de vuelta". No me equivoco si digo que estábamos todos de acuerdo.
  7. House, temporada 5: quizá la mejor temporada desde la primera, sobre todo por el final: no quiero contar nada, porque sé que muchos no están viéndola al mismo tiempo que yo. Falta el último capítulo, no emitido en USA aún. Lo único que puedo decirles del E23 es ¡POR FIN LA PUTA QUE LOS PARIÓ!
Prometemos más cuando lo haya.