20 mayo 2009

El pez por la boca.

Hace unos días, en un rejuntado televisivo de los sábados, tuve el privilegio de ver a ese pensador incansable que es J. P. Feinmann ¿Lo tiene? Haciendo gala del mismo tono coloquial que otrora usara cierto gordito mediático con ínfulas de pensador (y quien fuera encontrado con las masas en las manos, alimentando su prosa ávida con suculentos contenidos ajenos), el filósofo del pelo batido graficó con un chiste qué significa Marcelo Tinelli para él.

Mientras lo decía, parecía que las palabras me iban sonando más y más conocidas. "Vaya", me dije, "este chiste lo conozco". Hice un esfuerzo por recordar pero la memoria a pedido no es algo que se me dé instantáneamente (eufemismo por decir que es pésima).

Sin embargo, después de olvidarme por completo del asunto, caí: el Señor Filósofo que dice que "no hay pelotudo que no tenga un bloc" (lo pongo en negrita porque así lo pide) usó un chiste que inventó un Señor Pelotudo que tiene un blog (bueno, más o menos, porque está desaparecido oficialmente dicho Señor Pelotudo).
La verdad, después de pensarlo un poco y sin ser filósofo, no sé quién es el pelotudo ahora.

Tinelli, Feinmann y tantos otros. No hay pelotudo que no esté en la televisión.