30 enero 2009

El blog y la estupidez.

"Cuando tenía veinticinco años, todavía era tan infantil que me divertía insultando a un estúpido sin más razón que el hecho de que fuese estúpido. Puesto que la estupidez no era culpa suya, yo resulté mucho más estúpido por hacerlo."
Ben Denison, en la novela Los propios dioses, por Isaac Asimov

Cada día que pasa estoy más de acuerdo con esta cita de Asimov. Nos la pasamos burlándonos de los que nos parecen estúpidos -sobre todo en la blogósfera- sin darnos cuenta que nos volvemos estúpidos sólo por hacerlo. Bueno, los estúpidos a veces son sólo distintos. Pero igual nos volvemos estúpidos cuando hacemos mofa.

Hace rato vengo preguntándome qué es mejor: hablar de los demás o de uno mismo. Este blog empezó siendo una catarsis sobre mí, un tema que en lo personal me resulta fascinante, sobre todo porque soy la única persona a la que tengo acceso desde adentro. Como dice Dr. House, todos mienten, pero al menos yo sé que me miento.

Muchas veces me he descubierto muy estúpido, lleno de ingenuidad o simple idiocia. Para alguien que tiene como lema "conócete a ti mismo" (mucho antes de The Matrix y su "temet nosce") el juego siempre es revelador y, obviando las casualties, divertido. También es útil, porque no hay nada peor que alguien te sirvan tu propia estupidez de desayuno.
Mejor no ir en ayunas.

Sin embargo, este blog en algunas oportunidades derivó hacia los demás, o en cómo veo a los demás. Casi siempre la nota fue algo denostativa, lo que me vuelve el segundo estúpido que define Asimov, el que lo es por elección estúpida. No voy a pedir perdón: si alguno de ustedes se descubrió estúpido gracias a mí, debiera pagarme por ello. Y si no, si sólo se ofendió (recuerdo el post sobre la revolución femenina) el estúpido terminé siendo yo, así que téngase por recompensado.

¿A qué viene esto? A que me estoy hartando de que los blogs terminen siendo sólo una caja de resonancia de la estupidez ajena, con nula autocrítica. Hay gente que está haciendo carrera con esto, que se para desde algún lugar y señala al Otro. Quizá, si hubiesen descubierto la cura contra el SIDA, se jugaran el culo en alguna causa humanitaria o política jodida o sirvieran para algo más que para hacer la Gran Nelson, entrarían dentro de una honrosa excepción.
Pero no, son generalmente snobs, gente muy común, autocomplaciente y temerosa de mostrar su propia estupidez, de asumirse ser humano. Encontrar uno más estúpido que ellos les sirve como excusa, como acto justiciero a veces. Ellos, como yo, están dentro de sí mismos. Saben quién miente, pero nunca van a aceptarse como mentirosos (y estúpidos).

No, no voy a hacer lo mismo que ellos. No los voy a señalar con el dedo. Voy a señalar qué blogs admiro, qué gente me resulta interesante, quién es capaz de mirar para adentro antes de ver si hay otros más pelotudos que ellos. Son sólo ejemplos, pero sirvan como tales. No es una lista definitiva, la cual sería imposible:

Este señor (su calidad es inversamente proporcional a su cantidad -postea poco el vago-), esta señora, esta señora y esta señora. También este tipo.
Ah, y éste. Obvio, que ésta no puede faltar.
Es gente que hace que leer en Internet valga la pena. Que crea, que aporta, que está viva. Hay más, repito, muchos de los cuales ya han sido recomendados o indicados desde estas arrogantes páginas.

Hecho el mea culpa, volvemos a la programación habitual.