13 diciembre 2008

¡Planean asustarnos a todos!

Sentado frente al televisor (sí, qué mala manera de empezar un post) en pleno noticiero, me agarra una angustia mafaldesca que ni te cuento. Bueno, mejor te cuento, oh lector:

Sentado frente al televisor -repito- en pleno noticiero, me doy cuenta que está todo de cabeza. El periodismo argentino está manejado por empresarios que tienen a sus cínicos aliados en la profesión y que se limitan a apretar a cuatro o catorce pasantes (los galeotes de los medios y aspirantes a usar ellos también el látigo) para armar parrilla y dar las opciones necesarias a la línea editorial, para que elijan. La diferencia entre un periodista parrillero y uno con firma es que el que pone su rúbrica ya entiende solito cuál es el culo que tiene que cuidar: el suyo.

Hagamos un análisis de lo que abunda, dejemos las excepciones. Y lo que abunda es el tema de la inseguridad. Estimulados por el experimento de Bush y sus medios sobre el pueblo estadounidense con el terrorismo, las empresas periodísticas vernáculas hacen sus pinitos. No van a hablar -igual de largo y tendido- de que el kilo de pan cueste ya diez pesos (aunque Moreno diga que $2.50) ni van a hacer una estadística seria sobre la cantidad de despidos con la excusa de la crisis. Hablar de economía es complicado, pero hay que -en carácter de chicana al gobierno de turno- pero apenas hablando de generalidades (Bonelli es un maestro en eso, entre que no se le entiende nada y que es el amo de la obviedad). No olvidar que el periodismo es primero el medio y después las personas. Y el medio es una empresa que seguro también despidió gente.

Existe en el inconsciente colectivo argentino la idea de que el verdadero estadista, el político hábil, es aquél que saca conejos de la galera ante los problemas. Eso es municipalismo puro, debo decir. Apenas si es lo mismo que ir a pedirle al intendente que tape un bache, ponga un semáforo o recoja la basura. Entonces no es ilógico que el periodismo también busque actuar sobre esa característica -los efectos- y no sobre las causas. La gente lo pide.
Apretar al gobierno para que baje (o no baje, depende la agenda) la edad de imputabilidad de delitos está en esa línea. Los K. son los campeones del golpe de timón, gobiernan más preocupados por las encuestas (el ráting de los políticos) que por ser, realmente, verdaderos estadistas. Pero eso no es más que una faceta de cualquier gobierno medianamente eficiente. La incapacidad para el cortoplacismo fue uno de los agujeros de De la Rúa, pero la incapacidad para el mediano (no ya el largo, una entelequia) es el agujero debajo de la línea de flotación de este país, en general.

Si de algo aprendieron los implicados con lo que pasa en USA es que informar sin adjetivar y sin hacer segundas lecturas no sirve. Entonces se adjetiva y se hacen segundas lecturas (no tengo nada en contra de éstas, siempre que sean parte de múltiples lecturas) pero de hechos que son totalmente lógicos y comprensibles usando la navaja de Occam: la marginalidad, la pobreza y el "no hay futuro" explican mejor cualquier violencia que aventurar complicadas conspiranoias.

Los medios viven de la publicidad, casi mayoritariamente, y los que hacen publicidad quieren que sus productos sean comprados. Quienes compran son los que más miedo tienen. Por cada ingeniero, comerciante o "tipoquelaburayesdesufamilia" mueren cientos por pobreza, causas evitables o el gatillo fácil que propugnan los mismo que consumen esos noticieros. No, no en Bangla Desh. Acá en Argentina. Pero esos no compran, claro. Mientras no sean parte de esas estadísticas, son el relleno de esta fábrica de votantes pobres que algunos llaman capitalismo.
Unos pocos, cómo no, salen de fierros para tratar de escaparle a la miseria. ¿Es tan difícil entenderlo?. Asombra que las cosas no estén peor.
Claro, los pibes están, después de tanto boludeo frívolo, más preocupados por las llantas que por asegurarse un futuro y por lo que terminan quemando a un tipo al pedo, por unos pesos, un celular o por una mochila. Transferirle a los pibes chorros las ambiciones del burgués es ridículo. Y todo eso sin hablar de la falopa. Poné el paco en el medio y ya está, todo explicado.

Los adjetivos: un pibe que sale a buscar pasar a valores a un ingeniero no es un inadaptado, estúpido. El pibe está sobreadaptado, imbécil. Si vas a adjetivar, adjetivá bien, sorete. Tu trabajo. como periodista, cada vez que usás un eufemismo o tergiversás con una generalidad de manual de estilo, crea más condiciones para que lo que describís vuelva a ocurrir.

Cada vez que sale a la calle un maestro a luchar por su salario los medios muestran a un político, analista político, un periodista indignado o un padre lleno de enojos y le dan más la razón al asesino de ingenieros. ¡El inadaptado es el maestro, que cree que su trabajo vale lo que pide, aunque siga siendo una miseria!. Así, el primer contacto del pibe con el afuera de su familia (esa que lo expulsa a la misma escuela, en el mejor de los casos o a la puta calle, en el peor) es con un tipo frustrado, vilipendiado por la opinión pública y tratado públicamente peor que a un criminal.

Entonces, que el Gobierno, la Justicia y los legisladores no hagan nada sobre las causas y confundan que su función sea pelearse con el periodismo (o la ¿oposición?) por los baches, la inimputabilidad o el índice Moreno es estúpido. ¿Qué importa que digan Clarín o Lanata? ¿Si no lo dicen estaríamos mejor? Estarían mejor las encuestas, claro.
Adolecemos de un Estado que no construye futuro. Por eso muchos extrañan a Perón, experto en vender futuros venturosos. Y es donde mejor se nota que este gobierno no es peronista.
Que los medios hayan aprendido del modelo Bush del Terror para capturar a la población que pueda ser potencial víctima al mismo tiempo que negocian la agenda me tiene realmente sin cuidado porque tengo el filtro puesto, pero me preocupan las consecuencias. Macri no apareció de abajo de una baldosa. Y no me gusta mucho un futuro con un Berlusconi en la Casa de Gobierno.

Ah, pero ¿qué futuro?

(Nota: el uso de negritas es totalmente a propósito, sepan disculpar. El título, un homenaje a Podeti)