01 diciembre 2008

Con los pibes sí.

La gente de Los Chicos del Pueblo está siendo intimidada de manera abierta, cruel y cobarde. Cuatro personas han sido secuestradas, drogadas, golpeadas y abandonadas en una clara acción intimidatoria que recuerda días nefastos.
A pesar de la protección que han prometido Aníbal Fernández y Daniel Scioli, la organización y sus allegadas (Pelota de Trapo, por ejemplo) están siendo objetos de los aprietes de... ¿de quién?. Impunidad y desidia es lo único que ocultan esas promesas.
Indefectiblemente, los intereses que están tocando son o muy poderosos o están muy irritados. Lo demuestra la constancia y el riesgo que corren al propiciar que todo el tema salga a la luz.
Sin embargo, el silencio es el de siempre: los medios (salvo Crítica) evitan hacerse eco de estos atentados. Que un grupo de tareas esté ejecutando un plan sistemático de apriete a una organización que brega por los derechos básicos de los niños no es noticia. No le importa a nadie. Mejor hablemos de la inseguridad.

Cualquier cosa que esté pasando me hiela la sangre.