08 octubre 2008

La bolsa rota.

Leo en esta nota que algunas acciones han caído tanto que las gráficas empiezan a sufrir de falta de escala. Rusia, para evitar la desprolijidad estética de tener que rayar la pared, cerró la bolsa (Trotsky sonríe en la tumba). La deuda de USA es tan grande que no cabe en el reloj que la anunciaba. Dicen que Cristina se escandalizó cuando lo supo.
Islandia acabó su sueño de paraíso financiero. Ya hay bancos que acorralaron a sus depositantes. La entropía es una regla universal que en Argentina se sufre antes gracias a adelantados preclaros como Domingo Cavallo. Son unos pichis.

Lo importante de todo esto no es por qué pasa lo que pasa. Lo realmente importante es "la nota de color", lo que a la mayoría de la prensa seria y especializada se le va a escapar, porque a la prensa especializada siempre se le escapa lo más interesante, por ejemplo que Grondona sea el jefazo de la AFA durante cuatro décadas, y que es lo que explica todo lo demás. Prefieren explicar caídas de cotizaciones por "la temperatura de los mercados", si el Secretario del Tesoro dijo esto o aquello. El clima apocalíptico sólo es para los titulares, pero la sensación de "La caída de los Dioses" está rezumando por los cuatro costados del orbe. (Update: listado de sueldos de los CEO de los principales grupos financieros afectados por el crack)

Si usted escucha a Bonelli, el ininteligible especialista en economía política del Grupo Clarín, y si sortea su prosa tarzanezca, verá que jamás dirá que la crisis se explica mejor porque el CEO de Lehman Brothers acumuló ganancias durante los últimos ocho años por casi 400 millones (*). Aunque la noticia salga en su propio multimedios.
Las declaraciones de este ejecutivo de primer nivel son una mezcla de tópicos publicitarios con hacerse grandemente el pelotudo. La misma cháchara del garca vernáculo que te niega el aumento con un bronceado del nordeste de Brasil:
"Nadie, ni siquiera yo, anticipó cómo los problemas que empezaron en el mercado hipotecario iban a extenderse al mercado de crédito y al sistema bancario y amenazar ahora a todo el sistema financiero y al país. Como muchas otras instituciones financieras, Lehman Brothers cayó presa de este tsunami financiero", se atajó. Y siguió: "Basado en la información que tenía entonces, creo que estas decisiones y acciones fueron tanto prudentes como apropiadas." Pero admitió que si hubiera sabido lo que sabe ahora, "habría hecho las cosas de otra manera".
Dijo, mientras contaba billetes. Je. Me gustaría ver cómo queda un spot publicitario de cualquier gigante financiero con un speech similar. No, no lo despidieron todavía. A alguna gente importante le debe haber hecho ganar mucho dinero.
Aparte de la sonrisa socarrona de Trotsky, Marx (y Fidel, por razones obvias), me imagino la de Edward Spengler. Hay que releer a Spengler, está visto. Y comprar dólares.

Nosotros, mientras tanto, esperamos ver qué nuevo amo nos toca. Y a juntar moneditas.

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(*) Es gracioso, porque lo acusaron de haber cobrado cerca de quinientos millones. Pero como él mismo jugó a la Bolsa, perdió algo más de 100 millones. Pobre flaco.