24 septiembre 2008

Demasiado Pedir

A raíz de una noticia que decía que en Brasil a partir de ahora no podrá reducirse la letra de un contrato para evitar confusiones, malas intenciones o directas estafas, se me ocurrió que no hacía falta ser un genio para notar tal precariedad. Hasta yo me doy cuenta de esas cosas, imaginate Doña Rosa, que se vive quejando por todo y forma parte de una inteligencia colectiva (popular para la izquierda -sobre todo si se queja por lo cara que está la papa- u opinión pública -la gente- para la derecha y sobre todo si se queja por la inseguridad o los travestis degenerados) que nunca descansa, no como yo. Es cuestión de preguntar un poco. Me imagino que los castos e impolutos senadores y diputados, permanentemente encerrados en su cenáculo, tienen cuñados, primos o un vecino con el que se cruzarán en el palier, al menos. Bueno, que les pregunten y verán. La sabiduría popular es infinita y a veces no hace falta ser un demagogo para satisfacerla. Algunos ya se avivaron, pero parece que sus colegas están demasiado traumados todavía por lo del Cleto.

Sin hacer un esfuerzo demasiado grande (ya empezó el calor y las cosas me salen con menos esfuerzo o no me salen) puedo apuntar algunas obviedades que se les están escapando a nuestros dictadores (de leyes) en la vorágine de aprobar cientos de temas candentes, a la carrera. Por lo menos que ellos dejen de dar vergüenza cada vez que nos comparan con Brasil (Cristina ya perdió doce campeonatos al hilo con Lula) y ver si al menos salvan la ropa haciendo un par de goles de media cancha.
Algunas cosas ya fueron materia de legislación en otros países (porque también es bueno ver qué hacen los otros -aunque sea para criticar, como hacen los K.-).
Así que veamos algunas güevadas de rápido trámite y alta efectividad (no queremos tampoco, señores legisladores, que se esfuercen demasiado y nos pidan otro aumento en las dietas):
  • Período de prueba de tres meses para la contratación de servicios, durante los cuales deben verificarse las condiciones de promoción del mismo, con posibilidad de baja ante el mínimo incumplimiento del prestador: esto es para la publicidad engañosa, porque siempre te empernan.
  • Baja del débito automático de un servicio con un máximo de treinta días desde la verificación de la voluntad de la baja, con devolución de lo indebido más el cobro a la entidad bancaria por cada débito posterior en la cuenta del usuario. O sea, que salga gratis.
  • Todos los errores del tipo pague que después le acreditamos de prestadoras de servicio se devolverán más punitorios duplicados. Si te cobran mal 100, deben devolver 200 en me-tá-li-co, nada de acreditar en cuenta. Si se equivocan, que les duela. Zoquetes.
  • Si un usuario de un servicio público privatizado debe hacer más de diez minutos de cola para una gestión, debe ser recompensado con el crédito instantáneo de la última factura, multiplicado por cada diez minutos excedentes. Si me hacen esperar una hora, durante seis meses no pago el gas, supóngase.
  • La publicidad será vinculante: las condiciones de cualquier contrato referido a un producto o un servicio publicitado deberán estar en consecuencia con lo que se publicita, y de no ser así, serán nulas, aun cuando estén firmadas con aceptación por parte del cliente. A ver si siguen con los avisos en los que sale una gordita que en 15 días queda hecha una diosa por tomar pastillas NoDiet.
  • Corolario de la anterior: las promesas electorales serán vinculantes y prueba eventual en otro tan eventual juicio político. La pena será la destitución e inhabilitación para volver a ocupar cargos públicos de por vida. No se podrá incluir nuevos temas no postulados en la campaña. Te quiero ver: Menem con Bunge&Born, CFK con el Tren Bala, o De la Rúa con el trece por cierto.
  • Las promociones publicitarias no pueden tener limitaciones por cantidad, sólo por tiempo o lugar geográfico. Basta de ofertas limitadas a 300 unidades en todas las sucursales. Si está el producto promocionado en góndola, la promoción es válida. Si el período está en curso, entonces se cumple el producto similar inmediatamente más caro.
  • Corolario de la anterior, pero para el INDEC: si, por ejemplo, no hay pan a $2.50, usted recibe la diferencia en la caja del supermercado, solamente manifestando no encontrar el producto de la lista que el mismo supermercado le envía al INDEC con los precios de la canasta familiar. Puede incluir un "Vale por una patada en las bolas a Guillermo Moreno", con cumplimiento efectivo cuando descubra que no le quedó un mango del sueldo.
  • La publicidad engañosa dejará de llamarse así y será tratada como estafa lisa y llana. Serán responsables legalmente tanto la agencia de publicidad como el anunciante. Y la gordita también, qué caracho.
  • Los programas de medicina que publiciten prácticas médicas específicas pagarán un aforo de cien mil pesos por cada mención que hagan de nombres de clínicas, profesionales o productos. Unicamente se podrán mencionar instituciones gratuitas (es más, habrá un subsidio para eso). La mención dentro del espacio artístico de la TV de cualquier producto o servicio será aforado con trescientos mil pesos por cada mención, a pagarse anticipadamente. Las tandas no podrán durar más de tres minutos, con multa de cien mil pesos por cada minuto excedido. Hacer una mención sin el aforo correspondiente implica la triplicación de los montos. Los fondos recaudados por aforos y multas serán destinados a un "Fondo de las Artes" destinado a producir obras originales de interés cultural y no necesariamente popular. Sobre todo, promocionar escritores ignotos con escaso o ningún valor literario como yo.
  • Todas las publicidades en medios digitales pagarán a quien la vea una suma igual a la que recibe quien las soporta en su sitio, a petición del usuario. Para los casos en que no se desee el dinero, deberán contener un botón de anulación permanente. A ver si me hago millonario con Adsense, de una vez por todas.

Bueno, eso. Me senté quince minutos y les mandé apenas una punta de ovillo. Ahora, con vuestras increíbles dotes de legisladores y con semejante contracción al trabajo, queridos senadores y diputados, la cosa está casi hecha. Vos primero, Cleto.
¡A por ellos!