22 julio 2008

Las matemáticas interpersonales

Hay pocas cosas que me molesten más que el descubrir que "me calcularon". Mi sentido del "ser único e irrepetible" se ofende, envanecido, cuando descubro que entro en alguna categoría paradigmática que, encima, se creó en mi propio desmedro.
Me ha pasado en el trabajo, por ejemplo, cuando el empleador nos aprieta exageradamente la soga que ata el cuello colectivo al yugo, sabiendo que no hay forma de que nuestros rebuznos signifiquen algo más que más rebencazos. También cuando una empresa diseña todo su sistema de atención al cliente para que el "modelo Fender" de usuario damnificado termine peregrinando con cincuenta intentos para quejarse de algo que también tenían previsto que se quejara.
Me molesta entrar en categorías prefiguradas por una oficina de vivillos que me ven como una incidencia tabulable en sus planes de llenarse de guita (generalmente), llámese gobierno, empresas privadas y demases colectivos modernos.

Pero si esto me fastidia, peor es que lo hagan seres individuales de carne y hueso con quienes interactúo a diario (pongamos en el grupo anterior a los estafadores, por favor, aunque sean familiares, amigos y/o compañeros de trabajo). Esas personas que, por alguna razón poco loable, analiza el caso específico de "Fender y sus circunstancias" y con los datos (más o menos numerosos) traza un perfil y pretende sacar ventaja de ello.
Acá también dejemos de lado las consecuencias posteriores de una traición o una agachada. Eso tiene peso propio y es, de por sí, doloroso sin el cálculo taimado del traidor. Concentrémonos, entonces, en la sopesada de nuestra personalidad, gustos, reacciones, placeres, y enojos como trabajo de inteligencia.
Algunos tipos de "calculada":
  • El del tipo que te mide "a ver qué te puede sacar": generalmente es un conocido reciente. Es sospechosamente simpático, notablemente interesado en ciertos aspectos puntuales de tu vida. Las versiones más benignas suelen desembocar, por ejemplo, en hacerte una consulta profesional complicada en pleno bautizo de un sobrino. La más maligna, usar tu nombre de llave para entrar en una empresa con la tenés contacto permanente y a la que robará, en medio de un escándalo que saldrá en todos los diarios y en el cual serás conocido como "el entregador".
  • La novia, amante, esposa o coyundas varias que, detrás de un objetivo oculto, y con acceso casi ilimitado a la información, revisa tu agenda, tus contactos y actividades. La versión benigna: te organiza un cumpleaños sorpresa junto a todos tus amigos en una cantina de La Boca, pero la maligna se fuga con tu mejor amigo con toda la guita y recién te enterás al volver de unas vacaciones que gentilmente te organizó en una playa de moda, a pesar de no poder ir ella misma por la imposibilidad de suspender las reuniones de "Traidores Anónimos".
  • Las personas desconocidas que, eventualmente, comparten un momento más o menos ingrato con uno. Hijas de la jungla de cemento, el pragmatismo menemista de los noventa o vaya a saber qué, están pendientes de los demás para ver qué ventaja sacan. La versión benigna es la típica vieja que se hace la distraída y se te cola en una fila, pensando que vas a dejarla pasar en honor a su edad provecta. La maligna: cuando en una situación peligrosa o muy complicada apela a nuestro sentido del honor, la responsabilidad y el sacrificio de manera premeditada para volvernos carne de cañón o escudo humano (los que hacen guerras, por ejemplo).
  • Personas que, haciendo uso del prejuicio o facultades metafísicas improbables nos endilgan actitudes, aptitudes, opiniones o pertenencias a grupos que sin demasiados datos ni cómo saber por medios verificables. En su faceta benigna, en Internet ocurre en foros, blogs y similares que se nos acusa de ser peronistas, amantes del dulce de leche o del signo de Capricornio sin ningún antecedente conclusivo. En su cara negativa, somos abducidos por el Comando ADL (Anti Dulce de Leche) y torturados con crema chantilly (o mayonesa casera) hasta que nos revienta el hígado.
Bueno tengo problemas con este tema. No me gusta que me calculen. Soy único, soy impredecible, soy genial.
Calculá.