13 julio 2008

La argentinidad en las venas

Tenemos un "ser nacional" bastante identificado (sobre todo por los taxistas de Capital Federal, que te definen todo en dos segundos) que dice que en este país tenemos "cierta pureza" racial y social (por lo menos, eso parece cuando escuchás a un argento típico hablando despectivamente de bolivianos, paraguayos, chinos, coreanos y un largo etcétera que incluye a los desharrapados del este europeo). El "ser argentino" que da el toque de distinción, como si los barcos llenos de ratas que nos trajeron alguna vez (a los que nos trajeron) fueran una especie de Mayflower.

No hace falta ser un acaudalado patricio de Palermo Bollywood, alcanza con ser un resentido común y corriente de Villa Caraza que mira con recelo cómo el boliviano que labura de sol a sol levanta una casita de material mientras él suspira por un pedazo de carne para echar a la parrilla. En fin, un asco por los pobres que tienen en sus venas más sangre americana que nosotros ou otros europeos -pobres- que amenazan con su hambre dócil lo peor de la pachorra que nos supimos conseguir.

Me juego mis polainas a que que hay explicación sociológica para muchos de nuestros males y estos puros "hombres argento" pueden tener parte en el asunto. Definamos al argentino (vale para las argentinas, eh) típico según el dominio público:
  • tiene aspiraciones a la clase social inmediatamente superior (o más arriba todavía);
  • es políticamente conservador y necesita un gobierno fuerte, autoritario y bonapartista; porque no desdeña voltear cualquier gobierno timorato;
  • es racista cuando tiene ocasión práctica de demostrarlo;
  • es bastante xenófobo, aunque sea tercera o cuarta generación criolla con al menos un inmigrante "jantmoha" (recuerdo que así le decía mi abuelo austríaco a sus consuegros italianos -caza ratones-) en la sangre;
  • de la educación lo único que le importa realmente es el título, (le encanta cómo suena la palabra "doctor" y la usa cada vez que puede con cuanto abogado -tiene pasión por votar abogados-, o médico conoce);
  • aspira a la familia tipo, pero vive en medio de un caos de disfuncionalidad al que su neurosis le encuentra sentido fácilmente;
  • es marquero, aunque compre en La Salada (verdadera razón de la existencia de esos lugares);
  • la doble moral no es un problema para él, ni la digresión entre dicho y hecho;
  • hace una religión del trabajo, pero tiene una liturgia benévola que incluye ser mal practicante;
  • es moderadamente machista, pero contiene un núcleo duro que es inexpugnable (aunque sea homosexual, seguirá ahí),
  • puede ser totalmente egoísta y vil, pero tiene incomprensibles raptos de generosidad;
  • vive en crisis, pero no lo sabe (en este país no se puede vivir de otra manera, pero él trata de encontrarle normalidad en todo);
  • tiene una opinión para todo (sobre todo si es porteño);
  • le encanta encasillar a los demás y es rápido para las etiquetas ;)
Con variantes regionales y de clase, este "hombre argento" existe en todos los ámbitos, en todos los medios sociales, en todas las organizaciones. Quizá no es mayoría, pero es el promedio de muchas personas, por lo que cuando tiene ocasión de expresarse, generalmente lo hace con cierta justeza sobre el ánimo general. Podría decirse que es la opinión pública.
¿A qué viene todo esto? A que ayer veía un informe sobre Moyano en TVR, y me preguntaba cómo puede llegar ese tipo dónde está.
Y me pasa lo mismo que con todo: están los que están donde están porque los que deberían estar no están. No sé si no hay, son desertores, cobardes o se pierden en el camino.

Como siempre, me caben las generales de la ley.