09 junio 2008

Fútbol de Colectivo

Desde que me hice de Tigre (fin del campeonato Apertura 2007), casi me quedé sin motivos para desparramar mis conocimientos futboleros porque mi inaugurada pasión futbolera aún no ha recibido su bautismo de fuego, toda vez que me resulta complicado costearme hasta la cancha en Victoria. Ante la falta de oportunidad más propicia, mi costado futbolero busca aplicar su sapiencia a veces en los lugares más improbables. Como esta mañana, en el colectivo 23.
A la hora que salgo a trabajar, siempre está rebosante de pasajeros (no quiero ser soez y decir que está hasta el culo), por lo que al subir puteo bajito como buen hijo de vecino aunque la adaptación al medio pronto me resigna a los apretones y caras de sentadera (por no decir -otra vez-, culo) y relajar un poco los maxilares. Como no tengo más actividad que proteger mis partes pudendas de los peligrosos paraguas o mis riñones de los codazos, mi cerebro busca algo estúpido en qué pensar, y no hay mejor momento para que mis manías me dominen, mezclándose: observar al mundo con ánimo de viajero naturalista y hacer perfiles psicológicos del pasaje como criminalista aficionado, analizando el resultado de ambos procesos cual Macaya afiebrado:
Si, querido lector de blog que has caído aquí por error o exceso de confianza. Se viene una lista.
Jugadores del Transporte Público de Pasajeros:
  • El Referí: el más obvio, el chofer, figura de autoridad y mediador de todos los conflictos de a bordo. Si te saca tarjeta roja te quedás a pata. La amarilla, en cambio, suele ser colectiva porque como nunca ve nada de lo que ocurre, amonesta por zonas: "a ver, los del fondo...". Si tiene un Juez de Línea (ver), mejora su puntería (pero no siempre).
  • El Delantero oportunista: suele estar adelante, cerca del conductor, molestando cualquier jugada que ocurra cerca del chofer: sacar boleto, preguntarle cuánto falta para Boyacá, etcétera. Su oportunismo a la hora de tratar de ganar un asiento es tan grande que cuando alguien lo primerea hace los mismos gestos que Palermo si un compañero no le da el pase-gol con el arco vacío.
  • El Stopper: jugador complicado que por alguna razón se pone en el lugar más difícil de todo el colectivo. Como a veces se juega con el Delantero oportunista la posesión de un asiento putativo, suele rondarle cerca. En algunos viejos colectivos que tienen sólo una puerta trasera, su lugar es en el fondo, jugando casi de líbero, atorando a todo el mundo a la hora de bajar.
  • El Marcador personal: sigue a su objetivo por todo el colectivo. No le interesa llegar a destino, lo que le importa es conseguir su fin durante el viaje por lo que suele abusar del contacto físico directo. Abusa de la "pelota parada". Se hace el festín con las Pecho frío (ver).
  • Los Tres en el fondo: suelen ser colegiales o algún grupo de noctámbulos retornando de los locales bailables de Constitución. Hablan a los gritos y sacan de quicio a las señoras mayores con sus groserías. Cuando hacen marca personal a una Pecho Frío (ver) son implacables.
  • el Juez de Línea: preocupado por cada cuestión que pueda ocurrir, sin importar su gravedad o intrascendencia, salen de garantes ante disputas varias. Manifiestan también algunas quejas en alta voz, dirigidas algo impersonalmente al chofer, como levantando una bandera ante un offside. Cuando se trenzan con los tres del fondo o los marcadores personales suelen protagonizar escándalos importantes.
  • La Pecho Frío: es la pasajera que luce sus abundantes atributos con total desaprensión por la época invernal y provoca la aparición de numerosos marcadores personales que, obligados a jugar de stopper para no perder el lugar, molestan al resto. Por lo general, son jugadoras habilidosas (ver).
  • El Volante con Retroceso: indeciso, anda por todo el bondi sin quedarse quieto. Después de hacer un tránsito complicado hasta el fondo se le ocurre preguntarle algo al chófer y vuelve al área de adelante. Es ahí donde choca con los oportunistas que lo ven como una nueva amenaza y con los stoppers, que le hacen complicada la jugada.
  • El Doble Cinco: suele ser un dúo complicado porque no hay poder que los separe y juegan en tándem. Cuando esquivaste a uno, el otro se te para adelante y te hace retroceder, dándole tiempo al otro para recuperarse. Suelen ser parejitas, amigas conversando de sus vidas, o compañeros de trabajo contándose lo que hizo López, ese hijunagransiete.
  • Los Utileros: traen de todo con ellos. Changuitos de bebé, Bolsos, mochilas, carteras, paraguas, bolsas del supermercado y hasta biblioratos y cajas. El chofer no los aprecia mucho en el campo de juego, por lo que suele dejarlos afuera cuando hacen mucho problema.
  • La barra brava: familión que sube todo junto y molesta por número y prepotencia a todos. Atemorizan a los delanteros oportunistas y a los stoppers, a los que les suelen gritar "¡movete, buuuuurrrrrro!".
  • El habilidoso: hace fácil la difícil. Sube cuando el colectivo está a punto de reventar y antes de un minuto consigue asiento. Es la envidia (y la pesadilla) de los delanteros oportunistas (quienes creyeron tener futuro de habilidosos alguna vez). Pasan a los stoppers como alambre caído, con driblings que quitan el aliento. Como todo el mundo sabe, las Pecho Frío son habilidosas.
  • El Pateador de córner: el que, como dice el chiste, queda solo en un rincón debido a alguna cuestión reglamentaria (de las buenas costumbres).
Bueno, esto debería tener un remate gracioso, pero no lo tiene.

Agua y ajo.