12 junio 2008

Fauna de Colectivo

Siguiendo con estas inútiles analogías entre alguna cosa medio colgada y la vida del ciudadano de a pie, usuario de transportes públicos autopropulsados con motores de combustión interna circulantes más o menos regularmente por las calles de cualquier ciudad de medio pelo para arriba y que suelen nominarse como colectivos, micros (como dice Fodor), ómnibus y/o bondis (tomar aire); aquí les dejo una nueva entrega más innecesaria que la anterior (estoy paja para pensar -o, más bien, no quiero colgarme con lo del campo-):
Animales en medios urbanos de transporte:
  • El Salmón: la típica persona que, cual salmón en épocas de desove, va río arriba en búsqueda de algo que carece en el lugar en que está ahora (lugar, asientos, aire, luz, mujeres bellas, hombres apuestos, y muchas otras cosas que no justifican sus pisotones, codazos, culazos y reempujamientos).
  • El macho alfa: por alguna razón (estatura, modales o simple engreimiento) ha tomado preeminencia sobre el resto del pasaje y los somete a sus deseos: escucha cumbia en el celular, lee el diario La Nación a las seis y media de la tarde, habla por el celular a los gritos, elige a los que deben ceder asiento con un golpe en el hombro y hasta puede darle instrucciones al chofer en cuestiones que no le incumben ("Seguí por Córdoba porque Tucumán está hecha un infierno").
  • Las hienas: fauna complicada, siempre haciendo escándalo por los asientos, el timbre o las ventanillas cual si fueran hienas disputando una suculenta carroña.
  • Los pingüinos: en pleno julio, con seis bajo cero de térmica, abren las ventanillas. Son fanáticos del "aire libre". Algunos pingüinos son machos alfa, por lo que no hay manera de hacerles cerrar la entrada de aire polar.
  • Los camellos: al contrario que los pingüinos, estos son los que con cuarenta grados de temperatura cierran las ventanillas, prefiriendo el baño turco a despeinarse un poco. También hay camellos machos alfa (o hembras, a la mañana no hay manera de conseguir que una oficinista abra la ventanilla: morirá antes que permitir que un sólo cabello cambie de lugar).
  • Los machos en celo: desprenden tantas feromonas que el resto del pasaje los identifica fácilmente, sobre todo las hembras. Suelen ser como los caballos (que duermen de pie), nunca se sientan. Sus extraños rituales de apareamiento suelen ser bastante solitarios, aunque necesiten de una hembra indolente para que les sirva de inspiración táctil. Cuando encima son machos alfa son realmente insoportables.
  • El mandril: hará siempre todo lo posible por ser desagradable, ventajero, vengativo y resentido. Suele conducir el ómnibus.
  • La Pantera Negra: sinuosa y seductora, su sensual flexibilidad combinada con un olfato y una rapidez de reflejos superdesarrollados le consiguen un asiento así esté en el colectivo de una colonia de ALPI.
  • El Gato de Colectivo: el animal más conocido de la fauna, junto con el Chancho. Pariente lejano de la Pantera Negra, es un félido acostumbrado a los tratos con mandriles, de los que recibe alguna compensación que explica un poco el vínculo. Está enemistado a muerte con el Chancho (ver).
  • El Chancho: animal despreciado por todos, incluso por los mandriles conductores y sus gatos. Aunque no lo parezca, es el depredador natural de cualquier otro animal de a bordo. Hay una leyenda que dice que ya el animal real fue designado por Noé en el Arca para picar boletos.
Bueno, me cansé. Ahora me voy a tomar unos buenos vinos y pila-pila, pila-pila...