31 mayo 2008

El perro seguidor

Como el post anterior se me hacía largo, ahora lo sigo acá: decía que hay gente a medio camino, contradictoria, que en realidad no es garca a tiempo completo, sino que por diversas cuestiones atendibles a su comodidad espiritual, pecuniaria o social, suele desertar cuando las papas (les) queman.
He aquí, entonces, la lista de ejemplos que querías leer en el post anterior:
  • Jefes:
    • El pendeviejo: es aquel que, por alguna razón extraña, intenta "estar en tu onda". Si es un tipo cincuentón te va a hablar de Led Zeppelin, de Creamfields, o de las veces que probó "falopa" (dos o tres, hace muchos años; una, hace poco, con una loca que tuvo de amante).
      Distintivo: Por alguna extraña razón, estos tipos -todos- ven Lost (y sienten una necesidad urgente de que VOS lo veas).
      Momento de conflicto: el lunes que llegás tardísimo después de un fin de semana de lima gruesa, escofina y piedra pómez, con la ropa apestando a frula, los pelos duros de líquidos diversos que se secaron en él y un par de magullones en la cara por una pelea callejera. El sermón que te va a dar sólo se compara con el que te daba tu viejo cuando le chocabas el auto.
    • El asumido: intenta conciliar su sed inocultable por el dinero con algún tipo de "humanismo" comprensivo de tu ratez. Están los dos en la misma, claro, pero él tiene bien claro que tu techo es lo que él te paga, y el suyo todo lo que no te paguen a vos y al resto de tus compañeros: reconocimiento de sus superiores si es empleado a su vez, o cash flow directo si es el dueño. Pero te quiere, eh.
      Distintivo: Está convencido de que todo funciona así: en el mundo hay tipos como vos o como él. Hay otros más, pero en el microuniverso en el que ustedes están sólo son tema de conversación.
      Momento de conflicto: Un viernes (a cuenta de la empresa) se gasta sesenta pesos en dos pizzas de la Continental porque "tengo una lija terrible". Te convida, encima, mientras vos lo putéas por dentro porque hace un par de horas te puso cara de culo por un gasto de taxi de menos de diez pesos que te tomaste para hacer dos trámites lo más rápido posible.

  • Pareja:
    • El León de dos (o más) mundos: por alguna razón personal está pisando en ambientes contrapuestos, uno de los cuales es más importante que el otro: es una persona que está en pleno florecimiento laboral y económico, está en los años finales de una carrera universitaria, o en una pareja "a la que no puede dejar".
      Distintivo: personas versátiles para manejarse con la ambigüedad, sin dar jamás una respuesta definitiva. Suelen andar escasos de tiempo. Tienen en la agenda proyectos sin concretar para tres vidas -como la suya- por lo menos.
      Momento de conflicto: cuando la actividad menos importante (ojo, antes eran incapaces de asumirla como tal) les toca el bolsillo, la carrera (anterior o posterior al diploma), o cuando se le pide compromiso pleno con una tarea o situación, se borran olímpicamente. A veces se sienten un poco víctimas.
    • Peter Pan: es gente que suma, quizá, muchas de las características anteriores, incluso de los jefes, pero que tienen una fijación con etapas etarias previas. Les sale el Fulgencio en los momentos más incómodos.
      Distintivo: Suelen ser, en un noventa y nueve por ciento, hombres. Juegan al fútbol a lo cuarenta y cinco -después de dejar el cigarrillo-, se compran una Wii -cuando se separan- a los treinta y cinco, o una moto el mismo mes del nacimiento de su primer hijo.
      Momento de Conflicto: roturas de ligamentos o bobazos para los futbolistas, peleas con el hijo menor por la Wii o puteadas de la primeriza cuando pretende llevarla al control prenatal en la FZR.
    • Los nobles frustrados: suelen ser mujeres -pero también hay hombres- que sufren por no vivir de rentas o en el glamour de los palacios. Están continuamente oscilando entre la consciencia de su escaso poder adquisitivo y la continua sensación que íntimamente sienten de ser Anastasia. Suelen esperar un golpe de suerte que los ponga de una vez en el lado del mundo correcto. Incluso se casan para conseguirlo.
      Distintivo: son difíciles de reconocer a primera vista, pero si uno es sutil se dará cuenta de que suelen ostentar con algo de exageración algunos atributos que hacen las veces de talismanes: el único par de zapatos Prada o Cavattini, la solitaria cartera Louis Vuitton del guardarropas, la notebook, el iPod. Son los mejores inspectores de calidad de las imitaciones, pues son capaces de reconocer una a cincuenta metros. Lo saben porque su ajuar está lleno de ellas. Suelen frecuentar ambientes exclusivos y mezclarse con verdaderos príncipes de esta sociedad capitalista. Puerto Madero, Palermo Soho y Recoleta son sus parques de diversiones. Son muy sobrios con los gastos: en cualquier restaurant de Puerto Madero están dos horas para elegir la ensalada más económica porque "están a dieta" aunque si uno conversa con ellos, siente que se está hablando con la reencarnación de Raúl Barón Biza.
      Momento de Conflicto: cuando deben revelar su oscuro y mediopelo empleo por el que ganan apenas un poco más de mil pesos. Algunos para evitar la contradicción ni siquiera trabajan y viven de la caridad ajena. Cualquier dispendio excesivo en los lugares de exposición lo pagan con semanas de dieta forzosa a sopa. Cuando están en pareja, son una cruz imposible de llevar para otro que no sea exactamente como ellos.
  • Todos los demás:
    • Wannabes por siempre: esos eternos medio cocidos medio crudos que nos hacen insoportable la existencia prendiéndose a medias de todo: quisieran ser marionetistas, actores vocacionales, músicos independientes, coreutas, y un larguísimo etcétera.
      Distintivo: pululan en grupos colectivos de arte o deportivos: talleres de escritura, coros, grupos musicales, blogs colectivos, y un larguísimo etcétera. En algunos casos son gente de talento, pero extremadamente desenfocada. Nunca dicen que no, pero "van a ver".
      Momento de conflicto: cuando llega el de cosechar el esfuerzo que pusieron todos los que sí tuvieron tiempo y ganas de seguir adelante con el emprendimiento (por ejemplo, en los coros, cuando llegan las actuaciones o los viajes), cuando hay algún dinero que no estaba previsto, cuando es reconocido el esfuerzo en algún medio masivo, cuando es cool participar en determinada actividad.