04 abril 2008

Siéntate en la vereda...

Hace unos años concursé para el puesto de Jefe de Sistemas y Comunicaciones de la Legislatura de la provincia en la que vivía, a instancias de un alto funcionario de ese Poder, quien se enteró que tenía ese cargo en la industria privada y me invitó.
Me felicitaron por el currículum y, llegado el momento, hasta se me aseguró que no tenía contendientes del mismo nivel. Algunas personas de mi entorno se ofrecieron a mediar con "padrinos artísticos" para favorecerme pero se enojaron bastante cuando me encogí de hombros y no fui a las entrevistas de rigor (que nada tenía que ver con la Legislatura, debo agregar), me negué al besamanos oficial y ni hablar de la negociación de toma y daca.
Entonces, no me extrañó que un muchacho recién recibido, con su foja de servicios en blanco, haya sido el elegido. Sé que las leyes obligan a concursos (de antecedentes, de precios, licitaciones) que necesitan relleno para justificarse: hay que cumplir con un mínimo de presentaciones o declararlo desierto. Por eso se me invitó. Por lo menos, no soy tan ingenuo y nunca me hice ilusiones, aunque me molestó ser parte (y, sobre todo, tomar conciencia) de un hecho corrupto sin tener nada que ver.
Bueno, hace un par de meses -recién me entero- el muchacho está entre rejas: "intervino" las cuentas de e-mail de la oposición en las Cámaras, lo pescaron in fraganti y, puesto en la obligación de renunciar (otros vientos políticos soplan en las Cámaras ahora, parece, y los padrinos desaparecieron) hizo la que hacen todos los imbéciles de Sistemas cuando se ven en problemas: amenazan con llevarse las claves, configuraciones y otras tantas cuestiones que NUNCA debieran estar en poder de una sola persona (más si es un Poder del Estado Provincial).
Bueno, los legisladores no se asustaron y decidieron aceptar el golpe: lo acaban de denunciar ante la Justicia Federal. Buscan generar el primer antecedente de jurisprudencia en la materia. Está claro que el muchacho obedeció órdenes, y que la intervención de las cuentas de mail es un hecho político que debe ser revisado en otros niveles. Pero protegerse con una extorsión que excede lo anterior -y que llevó al virtual (¡má qué virtual!) colapso del sistema informático de las cámaras- será juzgado junto con el espionaje digital. Se le imputan todos los costos de recuperar los sistemas, y la cuenta es grande (¡sobre todo si la administra el Estado!), más un cargo específico: "responsable por la vulnerabilidad de los sistemas".
¡No sabía que esto de hurgarme las uñas de los pies en la vereda iba a tener alguna recompensa! Dime con quien andas...