10 abril 2008

Es la vida que te alcanza (en la esquina)

Veníamos quejándonos de puro quejones. Que esto será gratis pero mirá lo que hay que esperar. Que es lejos. Que esto, que lo otro. Como esos colados en un casamiento que se quejan por la marca del vino o porque no había jamón de verdad sino paleta de cerdo.
De repente una bofetada de realidad, de esas que cuesta tanto ver, nos pasó por las narices y nos hizo callar la boca. Nos sentimos unos idiotas, seguro.
Pasaron unos minutos y seguimos criticando, con los ojos llenos de lágrimas.
La neurosis nunca se acaba, nunca se acaba.