08 abril 2008

Apagar la vela

¡Qué ganas tengo de ir a apagar personalmente esa maldita antorcha cuando venga a Buenos Aires, no sólo por el Dalai, sino por el Tibet, por la plaza de Tian'anmen y tantas otras cosas!
Pero no quiero cometer los mismos errores que le achaco a Greenpeace: antes de mover un dedo por los chinos, tendría que mover -aunque sea- las manos por las muchas cosas que ocurren acá mismo; así que ante tamaña cantidad de trabajo mejor me quedo donde estoy y protesto indignado como cualquier otro porteño bien pensante e intencionado.