22 abril 2008

Aire acondicionado para ricos, contaminación para pobres

En Un nuevo Edén, Ben Elton dice algo que no deja de tener sentido: las clases altas nunca dejarán de contaminar, porque siempre podrán comprar aire limpio. Vivirán encerradas en ecosferas que pronto serán hasta una muestra de buen vivir. Cápsulas aisladas con aire, agua y alimentos necesarios, acondicionadas para reciclarse sin depender demasiado del exterior serán los nuevos símbolos de status. Las zonas de barrios ricos pronto se cerrarán al aire exterior (y al sol) y sólo quedarán a merced de la contaminación los pobres y los irresponsables que creen que el mundo es recuperable. Quien no tenga su ecosfera será considerado fuera del sistema: cuando la vida se haga intolerable, la "carrera de ratas" llevará al mundo a un nuevo conflicto social. Será bien visto el proveer a la familia de un lugar donde sobrevivir (¿recuerdos de la guerra fría?), y quien no lo haga será apartado como potencial enemigo. Estando encerrados, será dueño del mundo el que mantenga a toda esa gente encerrada entretenida (¿algún futuro Murdoch, Turner o Magnetto?), pero esa es otra historia.
Cada día que pasa estamos más cerca de esa ficción. Con el país más rico del mundo (y el que más libera dióxido de carbono a la atmósfera) negándose a firmar el protocolo de Kioto, e intentando reemplazar sus futuras ausencias de crudo con el hambre del tercer mundo (y parte del segundo también), no estamos viendo sino el principio del fin. Los biocombustibles son el primer paso hacia la carrera de ratas, una negación al problema de los recursos naturales que se llevará millones de vidas.
No tengo ninguna esperanza, créanme. El tranquilizar conciencia aportando a Greenpeace no nos salvará. Países como Argentina, Chile, Uruguay y Brasil no comprenden todavía su importancia estratégica: sus gobiernos se comportan apenas como diligentes ofertantes de ocasión, creyendo que si instalan una megapastera, una mina gigantesca, o usan hasta el último metro cuadrado en soja están generando algo más que dioxinas, arsénico en el agua o yermos desiertos.
La Tierra tiene su día, hoy. Es apenas una evocación neurótica de su futura muerte.

Link: Bater, fotos de la reserva ecológica con chimeneas al tono (e información útil para la dama y el caballero).