12 marzo 2008

Viaje al mundo perfecto

Una de las mejores películas que ví en el 2002 fue "La sombra del vampiro". En ella, el vampiro Schreck hace una lectura bastante triste del "Drácula" de Stoker, resaltando la soledad del conde; debiendo oficiar de criado y cocinero para hacerle creer a Jonathan Harker que posee servicio de cocina y cuarto, trabajando a escondidas.
Vivo en una zona de topamiento habitual con gente cuasi conocida, sobras del mainstream famoso que -como el conde- no tienen más remedio que comprar los víveres en el mismo chino que yo o hacer la misma cola del rapipago, poniendo cara de ausencia consciente. Puedo decir que en el barrio estamos acostumbrados a su indecisión famosa. A lo sumo, cuando vamos en grupo, nos codeamos inquiriéndonos ¿ése no es el de...?, recorriendo toda la gama de posibles personajes.
Sin embargo, esta semana tuve una sobrecarga de semi desconocidos: el domingo, un viejo animador de programas musicales (el de "¡cambiame la música!") comía en Montevideo y Corrientes, exhibido en la mesa más cercana a la vereda. El lunes me crucé con una ex vedette (lo que me llamó la atención fue su demodé camisa alla Versace, digna de aquella famosa de Maradona en épocas más menemistas y con su notable (?) marido, autoconvencido imitador de Sandro. El martes me crucé con uno que hacía tiempo, parado, en la esquina de casa. Mi escaso conocimiento de actores televisivos me impidió determinar su filiación.
Después, participé en un evento periodístico (apenas de comparsa) contra periodista semi famosa que estrenaba bar frente a C5N. Pajuerano en Palermo Hollywood (tierra prometida si las hay para el avistamiento de gente -más- famosa) y confundido, pregunté a un kioskero dónde paraba el 39, el cual repreguntó a un flaco que salía de una casa vecina envuelto en un innegable sahumado de cannabis sativa y que me hizo un plano virtual -en el aire, con su mano haciendo de autito- con las instrucciones para subirme al bondi.
Me mandó a Chacarita (a pesar de que le dije que iba al centro). Era un actor de una tira famosa en los noventa*, ahora condenado a los patéticos clubs de fans.
Maldito inútil.

(* Jamás la vi, en esos años otros problemas más graves aquejaban mi vida)