15 febrero 2008

Todo concluye, al fin...

Hoy anunció Mónica Seles que se despide del tenis profesional. Es el fin de una era: Mónica, más que una jugadora profesional de tenis, era una gladiadora. Cuando con diecisiete años limpió a todos los monstruos de los circuitos y fue la número uno, la odiaron. Sobre todo, porque su principal rival, Steffi Graff, era esbelta, bonita y daba la impresión de seguir todos los consejos de sus entrenadores. Seles se convirtió en una pesadilla: eran más temibles sus devoluciones que sus saques, y llevó el top spin de revés al límite. Se volvió famoso su "¡Ahhhh... hí! al pegarle a la pelota, cuando más duro se ponía el punto, lo que molestaba a todas sus contrincantes.
Sus partidos fueron batallas. Jamás dio por perdido un punto. Gabriela Sabattini (la reina del top spin de drive) la sufrió muchas veces: todos recordamos aquella vez en el Madison Square Garden, en el Virginia Slims Championships de 1990, en el que jugaron uno de los matchs más emocionantes (y largos) de la historia del tenis femenino.
En 1993, un desquiciado le clavó un cuchillo en la espalda, harto de que no dejara surgir a su amada Steffi. Tenía 19 años y no había llegado al techo de su carrera. Volvió, pero nunca más fue la misma.
Para mí vas a ser siempre la número uno.




En este match, limpia a Capriatti, un engendro previo a las Williams y posterior a Navratilova, lleno de hormonas masculinas y made for win.