02 enero 2008

Es difícil ser agnóstico en la ciudad de los PRO.

¡Macri por fin empezó a cambiar cosas en la Ciudad!
No sé rezar y no creo en los ángeles de la guarda, pero no puedo hacer otra cosa que rezar para que todos ellos (los ángeles) hayan funcionado a full en estas fiestas y no haya habido niños desamparados o en peligro. A ellos los encomiendo.
Para algunas cosas hay que esperar: ser niño, pobre, en situación de riesgo no es importante para estos eficientes funcionarios, que en pos de la racionalización de recursos dejaron al 102 -teléfono para atención de denuncias y contención por abuso, violencia o peligro infantil- sin funcionar el 24-25 y el 31-1 para ahorrarse las horas extras.
Macri y su gabinete no tienen mi zozobra. Tienen suerte: creen a rajatabla que estas cosas la resuelve Dios.

(Asesinos)