07 noviembre 2007

Aviso a la población

No me he muerto. Sólo cambié de casa, de ciudad, de vida, de trabajo. Cuando todas esas cuestiones sedimenten un poco me preocuparé por remover tontamente otra vez el fondo de mi vida.
Igual estoy por acá. Les leo. Les comento.
Seguiré escribiendo ficción (o eso otro que escribo) y algunas cosas aparecerán, eventualmente, en mi otro blog.
Cuando vuelva (me suena a que ya lo dije antes) no me parará nadie.
Estoy demasiado bien, demasiado alineado, demasiado... feliz (cómo cuesta asumir eso, por Eru). No se pierden de nada: soy como la gorda de Palermo Soho o Las Cañitas que frunce el ceño cuando ve un menesteroso afeándole la visual. No quiero contar plata delante de los pobres, ni hacer la gran Fito Páez. Sigo creyendo que este mundo es una mierda, y que todos (incluso yo) estamos locos. Pero necesito un tiempo para asumir mi felicidad y no creer que es el resultado de algo, algo mismo de lo que hace un tiempo me achacaba como estupidez soberana.

Ya vuelvo. Mi Maharishi interior me espera.