29 septiembre 2007

Periodismo (?) monstruoso

Desde hace unos años, la versión online de los medios se convirtió en el escenario más patético de la pauperización periodística. La necesidad de contenidos hace que lo que en décadas anteriores era rechazado por basura vergonzante o digno de pasquines sensacionalistas como Semanario o Esto!, ahora se acepte con bastante alivio por parte de los directores de noticias y jefes de redacción. Las agencias periodísticas saben esto y mandan fruta sin filtro, dejando en manos de cada medio o del mismo redactor el proceso de fundamentar una noticia (¿para qué está Google?).
Así, Télam nos informaba (?) el sábado (y era levantado por Perfil) que existe preocupación en la población del norte de Escocia porque temen que Nessie (el supuesto monstruo/animal antediluviano que moraría en las aguas del Lago Ness) podría estar muerto. Esto se deduciría de que este año se lo haya visto tan poco (¿será que está medio muerto?).
El nivel de chequeo de ciertas noticias es casi inexistente.
¡Diantres! Se me ocurren tantas noticias similares:
  • Jesús/Dios/Alah/Mahoma/(ponga aquí lo que corresponda) está harto de la humanidad y sus pelotudeces y ha decidido (inteligentemente, diría yo) abandonarnos. Pero antes de dejarnos en su notable ausencia, se tomó el trabajo de legarnos a Ratz, fundamentalistas peligrosos como los presidentes de Argentina, Venezuela, Estados Unidos e Irán y, por qué no, quienes lo sigan invocando por las razones equivocadas y prefieren olvidar otras cuestiones. Así se explica que no acabe con todos, incluso conmigo, tan agnóstico.
  • Los duendes. Es un hecho que la gente casi no ve duendes en la actualidad, y eso prueba que han desaparecido, como algunos animales, víctimas del desbalance ecológico ¿Greenpeace no dice nada?
  • Si algún vidente profesional (Schiariti, Aschira, etc.) falla el pronóstico sobre una persona en particular, puede argüir el conocimiento del futuro que provoca el propio vaticinio. Si le vaticinamos un accidente de tránsito, el muy taimado sujeto del augurio puede negarse rotundamente a subirse a un automóvil y adiós cumplimiento. En este caso, la ausencia de prueba se justifica por la prevención que hace el pronóstico. Algo así se sostuvo para justificar la inexistencia del crack del año 2000, tan cacareado -y aprovechado por quienes ganaron dinero previniéndolo-. Funciona a la inversa de las predicciones de autocumplimiento.
  • Los OVNIS existen, pero hartos de la violencia del ser humano (los E.T. son muy sensibles), se fueron a otros lares más pacíficos, y son muy esporádicas sus visitas (para ver si salvamos a las ballenas, a los delfines, o lo que sea). Otra opción es, a la inversa, más digna de la noticia escocesa: 2se teme que las civilizaciones que nos visitaban hayan entrado en una guerra de tamaño galáctico y hayan sido borradas de la faz del universo". Está también disponible la variante H. G. Wells/Orson Welles.
  • "El gobierno se congratula por haber bloqueado eficazmente la epidemia mundial de la vaca loca y la fiebre aviar. El férreo control sanitario ha impedido a estas nuevas pestes hollar el sagrado suelo de la patria, tarea gracias a la cual la población ha permanecido sana y ajena a este flagelo". De cólera, brucelosis, aftosa, SIDA, FHA no hablemos, plis.
  • De la falta de avistajes de hadas -tan evidente- tengo que inferir que están extintas. Por lo tanto, tenemos que asumir que Hoggle existe y es el responsable.
Si, la prueba de ausencia o la ausencia de prueba y su dicotomía. Que nadie haya visto un Tyranosaurus Rex en su jardín no quiere decir que no haya existido tal monstruo. Lo mismo Nessie, oligofrénicos, qué se creen (dicen los escoceses, Télam y Perfil).
Infobae y MinutoUno son famosos por el desmadre de notas sin fuentes (léase bien, noticias que NO EXISTEN). Antes, los periódicos generaban sus noticias (salían a buscarlas a la calle) desde la crónica o por el seguimiento de más o menos conocidas líneas editoriales (las que silenciaron cualquier intento de reflejar lo que pasó en la dictadura militar, por ejemplo).
Así, los medios que fueron funcionales al cuento de país de jardín de infantes son hoy apenas un espacio en donde las campañas de prensa y los intereses económicos y políticos de propios y afines se estorban con estupideces como las antedichas (y se suman también a ellas).
Y lo demás, es pasto de la tilinguería, la desfachatez o la desidia.