09 mayo 2007

Depende

Esta mañana, en la cama, parecía que el día empezaba bien. Hacía frio -pero estaba calentito-, las voces, mientras circulaban por mi cabeza, me arrullaban e invitaban a seguir durmiendo, despreocupado.
Como soy una persona que se pretende seria y cumplida, saqué con dificultad los pies de la tibia cama al frío otoñal. Después de todo: para qué pedí tanto que viniera el otoño.
Mal, muy mal. Mal día.

Les advierto, si aún no lo saben:

Hay días en otoño que mejor no levantarse de la cama.