09 marzo 2007

Mazel Tov, es Asimov!

Según esta noticia, el gobierno de Corea del Sur está estudiando el primer código ético entre humanos y robots.
Me parece bien. Imagino que la alusión a Isaac Asimov en el artículo es casi obligada para redactores berretas, aunque se pueda salvar la inclusión:
El escritor ruso norteamericano formuló, allá por 1942 (en el relato "Runaround") por primera vez las tres leyes de la robótica.
Aunque el Buen Doctor se las atribuye a John W. Campbell (el editor que creó realmente el género de la ciencia ficción, descubriendo al propio Asimov, a Phillip K. Dick, Phillip José Farmer, Brian Aldiss, Harlan Ellison, Theodore Sturgeon, Robert Heinlein, Robert Silveberg, Alfred Bester, y al que -creo- sólo se le escaparon un tardío Cordwainer Smith y Ray Bradbury, por menos técnicos y más "poéticos", tal vez), éste devuelve el cumplido diciendo que sólo ayudo a formalizar las ideas que Asimov ya tenía.
Sin embargo, lo realmente revolucionario no son las leyes en sí. Lo increíble (y totalmente mérito de Asimov) fue hacer sociología y psicología a futuro, definiendo el "complejo de Frankenstein" como el principal problema para la aplicación de la robótica. El ser humano desplazado por la máquina, o dependiente de ella, desarrollaría este complejo, y para contrarrestarlo, creó las tres leyes. A saber:

    1.- Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que éste sea dañado.
    2.- Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
    3.- Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Leyes.

Si le sumamos la inteligencia artificial necesaria, el conflicto está en la mesa, listo para ser tema de miles de cuentos, novelas y películas.
Sin embargo, Isaac Asimov fue un humanista acérrimo. Si alguien tiene la fortuna de leer sus tres autobiografías (sí, Asimov era el ego más grande del planeta), sabrá de qué hablo. Para quien no, vale decirles que fue pacifista militante y famoso por su aversión a la tecnología en su vida privada.
Grafópata indomable, escribió más de 500 libros, y un diario durante más de sesenta años (en los que basó sus autobiografías).
Lo poco que sé del proceso de escribir, de la fábrica misma de escribir, lo sé por él. Y eso es sólo un poco de lo que Asimov me enseñó.
Para los prejuiciosos de la ciencia ficción les aconsejo, para que entiendan que no sólo se trata de naves espaciales o conquistar imperios, lean "El niño feo", y los desafío a no llorar.
Al Buen Doctor, GRACIAS.