19 febrero 2007

Antonomias I

Esto que diré a continuación corre por mi cuenta, mozo:

Voy a decirlo rápido y sin vueltas: detesto a Arjona y a Sabina (y éste último me produce el mismo afán jubilatorio que Charly García, aunque más).
(Voz de "La aventura del hombre")
Determinados grupos etarios se pueblan cada vez más copiosamente de personas que gustan considerarse diabéticos amorosos, siempre detrás de la poesía azucarada y las metáforas insulínicas de estos ensalzadores del altibajo emocional. Por ello, las radios aman sus edulcorados ritmos sincopados y cualquier evento que congregue al colectivo que está entre los 20 y los 50 años será musicalizado por Arjona y/o Sabina, casi sin excepción.

Las tres generaciones de las que la mía vendría a ser el jamón del medio teníamos a Joan Manuel Serrat y a Silvio Rodriguez como a los únicos capaces de decir por nosotros de manera más o menos ñoña lo que no nos salía cuando queríamos hablar de amor.

Hoy mi deber

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Hoy era un momento
más bien optimista
un renacimiento
un sol de conquista

Pero tú me faltas,
hace tantos días
que quiero y no puedo
tener alegrías

Pienso en tu cabello
que estalla en mi almohada
y estoy que no puedo
dar otra batalla

Hoy yo que tenía
que cantar a coro
me escondo del día
susurro estoy solo

Qué hago tan lejos
dándole motivos
a esta jugarreta
cruel de los sentidos

Tu boca pequeña
dentro de mi beso
conquista se adueña
no toca receso

Tu cuerpo y mi cuerpo
cantando sudores
sonidos posesos
febriles temblores

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Y creo que acaso
al fin lo he logrado
soñando tu abrazo
volando a tu lado.

Yo soy un palurdo, con nulo sentido poético, pero Silvio habla por mí.