16 diciembre 2006

Gente de mierda y gente que no...

Hace años aprendí a no ser mi trabajo. Desde que hago lo que puedo para sobrevivir (con resultado diverso), y no lo que quiero, divido mi vida entre el perico corporativo y el pingüino empetrolado que imagina ser un barrilete cósmico (están de moda los pingüinos, salvo los empetrolados).

Sin embargo, hay gente que es su trabajo. Te dan la mano y dicen: "Martín, Abogado", "Juan, Pintor", "Pedro, actor".
Bueno, no suele ser tan exagerada la cosa, pero casi siempre ocurre que en un tris de conocer a la persona ya nos habla de expedientes, brochas o métodos teatrales, según el caso.
Como buen don nadie, aprendiz de todo y oficial de nada, suelo seguirlos para el lado en que disparan y ver si algo aprendo. Eso hace que después de un tiempo, junte alrededor una verdadera caterva de especímenes, tan diversos entre sí, que no pueden entenderse entre ellos. Soy su único nexo. Mis cumpleaños -cuando los festejaba- terminaban siendo una especie de reuniones simultáneas, o consecutivas.

Ahora bien, esto me lleva a la gente de mierda: el grupo siempre es primeramente integrado por quienes agarran la onda rápido de que actúo como perico y que, en realidad, todo me chupa un huevo.
Soy muy fácil: no leo los contratos, no hago trámites, soy indolente para con mis cosas, tengo pereza, etc..
En cuanto me agarran la onda, la sintonizan bien y me garcan como de arriba de un puente.
Los peores son los que se dan cuenta, aparte de esto primero, de que soy un calentón. Esos me ganan siempre. Tengo la razón -qué duda cabe-, pero me desautorizo un poco en cuanto agarro al interlocutor por el cogote, después de un par de ninguneadas o prepos.
Alguna mujer aprovecho este pequeño defecto de carácter para ganarme discusiones sin usar una sola neurona.
Y bueno, ultimamente me ando dando cuenta, y hago lo contrario de lo que se espera de mí. No peleo. Sonrío, doy las gracias por la paciencia, los consejos, pido perdón y me voy humildemente a mi rincón.
En realidad, todo eso me sigue chupando un huevo.