15 noviembre 2006

No habrá final

El domingo volvimos, mi hermano y yo, a hacer las delicias de los vecinos. Entre los hermosos cantos, apareció una canción olvidada, de esas que uno le cantaba a alguna rubia inconstante.

SIEMPRE ESTAS ALLÍ

Llegó el final, cesó el clamor
la magia se desvaneció
tus ojos siguen fijos sobre mí.
La fría luz de un pabellón
sobre un mar de cristales rotos
y un náufrago se ahoga en un rincón.
Y mi hogar, vuelve a ser en cualquier lugar, cualquier hotel.
Dejo atrás la ciudad dime tú esta noche a dónde irás.
La actuación me hace vibrar
y el escenario es un volcán
que brama con sonido atronador.
Bañado por sudor y luz
te busco entre la multitud
porque yo sé que siempre estás allí.
Y mi hogar, vuelve a ser en cualquier lugar, cualquier hotel.
Dejo atrás la ciudad dime tú esta noche a dónde irás.
Descenderás, al reino de la oscuridad.
Sigues buscando una escalera al cielo.
Dime si habrá alguien que te espere
o solamente mientras te duermes
los ojos de tus héroes te miran desde la pared.

Volvió el clamor, no habrá final,
la magia no se romperá.
Todo está bien, si tú estas aquí.
Si tu estás aquí......
No habrá final, no habrá final
porque yo sé que siempre estás allí.

Como la anterior, pronto, la música.