25 septiembre 2006

La búsqueda de la estrella

Y un día me encontré, por fin, en la verdadera antesala de mi vida.
Había podido adivinar por las pequeñas ventanas de mi adolescencia algo de su compleja belleza.
Me preparé con ansias para entrar de una vez en ella. La impaciencia me atormentaba.
Sin embargo, pronto me di cuenta del penoso precio de la tarea:
Es como viajar a una estrella. Ir es tan complicado y está tan distante que, cuando decidiste por alguna, el resto -salvo para admirar- desaparece.

Nota: O empiezo a creer en la reencarnación, o asumo de una vez por todas que no puedo vivir más de una única vida.