22 agosto 2006

No se lo que quiero, pero lo quiero YA!

En mis desvaríos amigoteriles ando bastante complicado para definirles mi estado actual de espíritu. Ante esa confusión (fruto de mi incapacidad por definir el rumbo -por un lado- pero también por el despelote en el que todavía vivo) mis amigos responden de manera aún más confusa:

Dialogo 1:
Amigo 1: - ¿Querés que te presente una mina?
Confuso: - No. Si. No sé. Bueno, pero no quiero historias, eh! OK, Sin compromiso. Entonces... No. Bueno, dale.
Amigo 2: Si bien nadie dice que te cases, tampoco la tomés para la joda... Conocela, nomás. Si no hay onda, no hay onda.
Confuso: Si es así, te digo que no va a haber onda...
Amigo 1: ¡Andá a la mierda!

Dialogo 2:
Amigo 2: -Bueno, pero ¿no pensarás seguir el resto de tu vida solo? ¿o si?
Confuso: -Si. No. No sé. Bueno, lo que pasa es que no quiero problemas, viteh.
Amigo 2: -Claro, pero ¿si aparece alquien especial, especial, de esas que te gustan a vos?
Confuso: -Mirá, depende. Por ahora, no. Pero, bueno, si aparece justo ahora... ¡Sería muy mala suerte! No puedo proyectar un carajo...
Amigo 2: -Yo sé lo que va a pasar: te la va a soplar otro. Y seguro va a ser un rico millonario que la hará feliz para siempre...
Confuso: -A vos, ¿quién te manda? ¿El enemigo? Porqué no te vas un poco a c...
¡Un amigo menos para la lista del día del amigo!

Lo que me falta es una guía de las cosas que NO QUIERO.

Todavía no la hice, que lo parió.