07 agosto 2006

¿Ahora soy metrosexual, me cache en die?


Esta mañana perdí más de 20 minutos en ponerme en funcionamiento, cuando normalmente suelen ser menos de 5 (lavado de cara, inspección de ojeras, lavado de dientes, peinado somero -cuando me peino-). Ahora:
  • Primero me lavo la cara con jabón de glicerina, porque tengo una dermatitis que nunca aparece hasta que me olvido, y por consejo femenino general tengo que "balancear la dermis de mi cutis". A mi me rompe los huevos cuando aparece, y hago caso.
  • Como complemento del anterior, me tengo que poner una crema equilibradora, o algo así, que me deja la piel como la del culo de un bebe (paspada no, lisita) ¿Como llegó a mi vida? Mi vieja vende productos cosméticos. Si, le compré. O me deshereda.
  • Como estoy tomando mucho café en la oficina (y mate en general), se me estaba empezando a oscurecer la sonrisa. Mi hija me aconsejo que cambiemos la Colgate común por una "whitening", más cara que una dosis generosa de cocaína.
  • Mis mujeres -mis hijas, mis hermanas y mi madre (las otras no son mías)-, se han confabulado para criticar mi estado capilar: o tengo poco pelo, o se me cae, o lo tengo largo, o te crece desparejo, te estas quedando pelado acá, peinate alguna vez por favor. Como me hartaron, encontré la solución magica: gel. Así que también ahora no solo me peino regularmente, sino que a veces me pongo gel. No me pueden convencer de usar crema de enjuague. Me niego.
    Pero me regalaron una locion capilar para fortalecer los folículos. Ahí está, muerta de risa. O de pena, no sé.
  • Antes me afeitaba cuando me acordaba de comprar una maquinita, o habia una disponible que no me hiciera sangrar por desafilada (o chueca). Ahora me afeito día por medio porque mis hijas se quejan de que "pincho". Ufa.
  • Uso bigote y perilla desde hace años (nunca barba candado, eh!). Antes crecían y crecían hasta que un día de aburrido iba y me las recortaba. A veces parecía un asesino bereber (sumado a mi falta de apego por el peinado, el efecto era bastante notable). Ahora descubrí que en realidad me queda mejor si me las recorto de una manera determinada (bah, no descubrí nada, unas admiradoras solícitas me dijeron). Entonces, para mantener el efecto, una vez por semana tengo que podarme el felpudo.
  • Antes salía sin desayunar. Ahora, me clavo un Actimel porque es bueno para el... para el... para algo, bueno. ¿Sistema inmunológico? Teóricamente, me hace bien.
  • Antes, cualquier perfume tradicional (Aqua Velva, Old Spice, International, MacGregor, Pino Silvestre, Colbert, y asi en sucesión cronológica) cuando no un sándalo o un patchouli de feria hippie eran más que suficientes. Ahora, si no me pongo el Eau de nosequemierda By Zenko, Kenzo, o Menso soy un australopitecus. Así que a comprarse perfumes, watteaus, eaus, deocolognes, colognes, y la mar en coche.
  • Ni hablar de que ahora ando calculando si la milanga que me estoy por clavar está frita, al horno, pasada por agua caliente, o si el aceite es con Omega 3 y alto oleico. Tomo gaseosa diet (o light, no se cuál es que no se usa más), etc. Es decir, estoy en el agradable mundo de la dieta culposa, esa que hacés por las dudas, aunque ya no te salven ni diez Cormillots trabajando las 24 horas.
  • Me visto igual desde los trece años. No hay demasiados cambios, y si los hubo, fueron para peor. Si me pongo un jean rotoso, con una campera de jean desteñidisima -y rotosa-, soy peor que un peronista que se quedó en el '45. Yo explico que me hago amigo de mi ropa, que una vez que me acostumbré a ella -y ella a mi-, ¿para que cambiarla? Así que ahora, si no tengo el ropero lleno de ropa toda idéntica -jeans mas o menos nuevos y camperas de jean ídem-, soy un rata o un hipón mugriento. Tuve que admitir ir una vez por més a mi exclusiva tienda de ropa (un turco chantún al que le compro cualquier huevada en menos de dos minutos y después nos reímos dos horas).
  • Durante más de veinte años, como buen neurótico que se precia de serlo, me comí las uñas. Como guitarrista, eso era un problema. Un día mi solícita (y mercantilista) madre me dijo: "tengo la solución para vos, este esmalte es para dejarse de comer las uñas". Yo no quería ni hablar de pintarme las uñas ni nada similar. Pero se me ocurrió preguntar cómo funcionaba. "Es que tiene un gusto horrible. Si osas ponerte un uña en la boca, vas a dar arcadas dos horas seguidas". "Ajam", dije yo, "Probemos". Y fue asi, en menos de dos semanas ya no hacía el menor intento por comermelas. Ya despues de un largo determinado y viendo como mejoraba la ejecución de mi instrumento (la guitarra, che) no hizo falta más esa porquería y andá a saber donde quedó.
  • Una vez que te dejás de comer las uñas, las muy estúpidas crecen indefinidamente. Así que hay que contarlas. Sí, yo, el macho de las pampas, el hugo del carril del NOA, tengo que andar con alicates y limas de uñas. ¿Porqué? Porque no solo basta con cortárselas, sino que tengo que darles una forma específica para tocar mejor. Y ni te digo que como no estoy acostumbrado a tenerlas, las hago añicos todo el tiempo y mi pasado lastrador de uñas me impide dejar la más minima rebabita porque me las empiezo a comer de nuevo.
    Habrá que ver, ahora que dejé de fumar, de comerme las uñas y que hago dieta por dónde me sale la neurosis a flote.

Todo esto ¿porqué?, se preguntarán estupefactos.
Primero, como dice Dolina, los hombres hacemos todo lo que hacemos para conseguir mujeres. Y el mercado está dificil, por culpa de los metrosexuales. Hasta el gaucho más zaino está entrando en la variante.
Segundo, porque las mujeres a mi alrededor se han confabulado para que parezca lindo, limpio, sano y fuerte. Para mí que quieren sacarse de encima a este servidor lo más pronto posible.