06 julio 2006

Confieso que he leído...

A pesar de mi aptitud para caer facilmente en lo chabacano, en lo fútil y tilingo, tengo por mala costumbre leer compulsivamente. Desde el Quijote hasta el prospecto adjunto al antiácido, pasando tanto por cualquier literatura menor como por los carteles informativos de la sala de espera del hospital (dan lo mismo consejos para detectar cáncer de mama, evitar la diarrea infantil o el dengue) .
Si algo tiene letras, y yo no tengo otra cosa que hacer, lo leo. Y si no es acto reflejo, sino premeditado, prefiero leer algo a ver televisión.
Me suelen preguntar cómo hago para leer tanto, y quizá sea ese el secreto: ver poca televisión.
Y sí, como te imaginarás caro lector, se viene una lista. La lista de libros que más me han gustado, sin orden, porque sería difícil establecerlo:
  1. Viaje al fin de la noche, Louis Ferdinand Celine.
  2. Por quien doblan las campanas, Ernest Hemingway
  3. Los Hermanos Karamazov, Fiodor Dostoievsky
  4. Yo, Robot, Isaac Asimov
  5. Sexus. Henry Miller
  6. Madame Bovary, Gustave Flaubert
  7. Bomarzo, Manuel Mujica Lainez
  8. Drácula, Bram Stocker
  9. La Meta, Eliyahu Goldratt
  10. 2001 Odisea Espacial, Arthur C. Clarke
  11. A sangre fría, Truman Capote
  12. Cuentos de Soldados, Ambrose Bierce
  13. El Castillo, Franz Kafka
  14. Cuentos de lo grotesco y arabesco, Edgar Allan Poe
  15. Rayuela, Julio Cortázar
  16. Bárbara Olessova, Máximo Gorki
  17. Memorias de Adriano, Margarite Yourcenar
  18. El planeta que no estaba, Isaac Asimov
  19. La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
  20. Luz de Agosto, Willian Faulkner
Cualquiera verá que la lista es bastante extraña: pocos autores nuevos, pocos argentinos (¿ni Borges?), todo prosa, cero poesía. Si, hay muchos de principios del siglo XX y algunos de fines del IXX. El único repetido es Asimov, lo cual es coherente con el hecho de que puso su nombre en mas de 500 libros, de los que debo haber leído una treintena larga. Uno es un ensayo y el otro la primera antología de sus cuentos de robots, que me enloquecían de adolescente.
Muchos "malditos": Bierce, Celine, Hemingway, Miller, Poe. Tengo predilección por aquellos que vieron a su época con otros ojos, sobre todo Bierce y Celine. Miller me trajo a Dostoievsky, del cual era admirador.
Algunos, sin caer en los malditos, casi lo eran: Faulkner, Gorki, Flaubert, Capote, Kafka.
O sea, alegres como yo...