miércoles, mayo 14, 2008

0800-555-4628

Ahora que Sandro está en emergencia y el Incucai lo puso segundo en la lista de posibles receptores, esperemos que sus fans recapaciten y concluyan que si la base de donantes posibles (las personas que manifiestan activamente ser dadoras de órganos en caso de muerte) fuera más grande el astro no estaría al borde de la muerte y quizá, apenas quizá, a esta altura ya estaría posibilitado para soportarlos de nuevo en sus futuros cumpleaños.
Por eso, si Ud. es fan de Sandro (asumiré que es mujer) y anda preocupada por la salud del Gitano y no tiene todavía su DNI con la autorización para la ablación post mortem, deje de caretearla y vaya a tirarle ropa interior al Soldado Chamamé. Sandro está como está porque fue un pelotudo fumador suicida. Pero se va a morir, también, por culpa de gente como usted.
Mátese y done su cadaver a la ciencia, maldito egoísta sin talento.

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La trampa de los años.

En algún post anterior dije que tuve alguna precocidad en ciertos temas. La verdad es que siempre viví a contramano de la edad. Todo se debe -que duda cabe- a que una vez que se desacomoda el trencito de acontecimientos cuesta mucho trabajo ponerse en sincronía con la generación a la que se pertenece. Y encima, si se cambia el paso cada muy poco, las posibilidades de encajar con los coetáneos se vuelve demasiado difícil.
El sacudón inicial lo dio, sin duda, la aparición del primer vacío existencialista de mi vida a los 14 años, cuando miré hacia arriba y ya no sentí los ojos de nadie. Le daría la razón a los fundamentalistas, pero el Dios de mi crianza se ahogó en el vacío de los ojos de un niño muriéndose de hambre, dando la excusa estúpida de que lo hacía para darnos una oportunidad de ayudarlo.
Para desgracia ajena -preocupación de mi familia, entonces y ahora- esos vacíos (y también otros) fueron llenados con conductas autodestructivas varias: alcohol, amores perros, comida, drogas, amigos "barcos incendiados", tabaco, rebeldía sin causa, causas perdidas, odios, rencores, y un largo etcétera. Salí de cada uno de esos estados, como en Trainspotting, yéndome al otro extremo por un rato. Casándome, aprendiendo a ser formal y cortés, dejando los vicios, buscando trabajo y comiendo sano. Como dice Litto Nebbia, "hasta la próxima vez". Quemando las naves por regla.
Así como fui el primero de mis amigos en debutar sexualmente, ir a las discotecas; tomar poco, mucho o como sea; también fui el primero en casarme. Y, más o menos obvio, el primero en divorciarme. Fui el bala perdida, el putañero, el indeseable de las paulatinas esposas de mis amigos.
Como, aparte de todo esto, siempre fui un extranjero nunca extrañé especialmente estar fuera de mi generación, muchas veces estaba afuera de cualquier otro grupo sin saberlo. No me podía dar cuenta.
Mucho han intentado, víctimas y victimarios, hacerme recapacitar sobre la memoria que guardo sobre aquellos años. No puedo pensar en las cosas que hice y que pasaron sin pensar en los antecedentes que me llevaron hasta ahí, siendo el principal mi propia sed de vivir.
Los que viven arrepentidos por el pasado o por el presente, están muertos en vida. Y yo aprendí a querer morirme por voluntad ajena.


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martes, mayo 13, 2008

Socializar la pobreza

La mentira más grande que nos propinan a los asalariados es la supuesta contrapartida al esfuerzo que nos piden nuestros empleadores en épocas difíciles. Es de uso casi general por todas las empresas, sean del tamaño que sean: holdings transnacionales o pequeñas pymes familiares. En cuanto pintan calva a la ocasión, salen a pedirnos:
  • Más horas de trabajo (sin el pago de extras, muchas veces sin pago alguno).
  • Resignación de aumentos salariales colectivos (como acá anda el gremio, el jefe suele hacer el pedido de "paciencia" con cara de perro enfermo de moquillo, lagrimeando y haciendo pucheros).
  • Realización de tareas de ex compañeros por achiques, renuncias o falta de "políticas de captación y retención de personal" (eufemismo para "salarios razonables").
  • Cambios radicales en los puestos laborales, sobre todo en áreas que están en llamas por falta de personal ("Martínez, ármeme la cotización del reactor nuclear para la tarde, hágase unos cafés y págueme la luz en el Banco, que hoy sino me la cortan").
  • Hacerse cargo de un ascenso en las responsabilidades y en el escalafón de la compañía con gente a cargo y, obvio, sin las prerrogativas de la posición (acceso al baño de gerentes, obra social para ejecutivos, café, secretaria, celular de la compañía e invitaciones al after hour del jet set corporativo).
Cuando las cosas mejoran, nunca mejoran. Primero, porque ninguna empresa "anda bien" nunca. Eso es para la bolsa, para que los bancos presten más guita o para que los contadores le hagan "contabilidad creativa" al dueño. Sólo "se están expandiendo" o se "está en crecimiento". Nunca ocurrirá que digan "gracias al esfuerzo de todos ganamos tropecientos pesos más y deseamos compartirlo con el personal".
Y no hay demasiada diferencia entre hundirse y crecer. Se está escaso siempre de metálico (demasiadas inversiones), no hay personal calificado disponible para la mayoría de los proyectos en que está metida la compañía, y las tareas tediosas siguen ahí, acumulándose porque serán importantes, pero no urgentes.
La imbecilidad que manejan los departamentos de recursos humanos o el jefe de turno les hace creer que una persona por menos dinero puede apagar incendios, redactar proyecciones económicas trilingües, conocer al dedillo los tejemanejes de varias profesiones y hacer acrobacias con la agenda; pero siempre resuelven que cuando llega el momento de la retribución el salame que aceptó ser un burro de carga al final "está excedio de tareas" y no consigue apagar todos los incendios, descubren que las proyecciones económicas fueron poco realistas, que su conocimiento de física cuántica era relativo (cuac!) y que su agenda es menos fiable que la Palermo Rosa. Conclusión: si no lo despiden (porque deber favores incomoda y agota la posibilidad de mentir de nuevo), con suerte lo trasladan a un escritorio con menos responsabilidades, con "genios" recién ingresados que ganan más que él y que se la pasan chateando con los amigos del anterior trabajo.
Se mudarán a oficinas más céntricas, pondrán mejores dispensers de agua, máquinas de café, escritorios de diseño, silla ergonómicas, pero tu sueldo será -con suerte- el mismo que le pagan a cualquier otro tarado en cualquier otra empresa. Valor de mercado.
¿Y los gobiernos? Exactamente igual, o peor. Harán obras públicas fastuosas, gastarán millones en giras internacionales o dilapidarán la estabilidad en pulseadas de poder contra sus enemigos, reales o imaginarios. Nunca les va a sobrar la guita, y si largan un mango en alguna ocasión es con interés electoral.
Si ganás mucho dinero se encargarán de sacártelo, por las buenas para que pidas de rodillas, por las malas para que "distribuyas" la ganancia con ellos. O las dos.
Por eso, amigo, amiga: cuando alguien te dice que "tengas paciencia", lo único que te está pidiendo es que te envaselines bien el orto, porque va a doler no importa cómo te la pongan.

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lunes, mayo 12, 2008

Ojito conmigo que te sueño

Anoche fuimos a comer con amigos a "Los Sabios", restaurante vegetariano diente libre. Otra vez comimos como refugiados laosianos. No, el señor de los platos dobles no estaba.
Bueno, la cosa es que intentar dormir después de comilonas semejantes hace que los sueños se tornen interesantes: soñé que escribía un cuento sobre mi madre, a quien descubría como asesina serial. Lo más subrayable -una obviedad- era mi asombro ante la falta total de antecedentes: mi madre será verdaderamente hija de un vienés, pero no es el monstruo del sótano. Me quedé pensando en las personas que pasaron por estas situaciones a lo largo de la historia, conviviendo en paz y armonía con truculentos criminales para despertar un día en la dimensión del terror.
Si bien hay familias que viven tiempos interesantes por algunos de sus miembros y asimilan los golpes y se abroquelan en defensa del eventual perjuro (habrá familias que reaccionen con reluctancia, también lo sé, pero son las menos), una infracción de tránsito, una estafita con créditos a pensionados o una consuetudinaria evasión de impuestos tiene cualquiera. Una agachada podemos perdonarla con algo de buena voluntad. El tío negrero que encerraba bolivianos en una casa de Flores, al final, hace lindos regalos en navidad.
La familia de Chikatilo no supo la verdad acerca de su diabólico padre hasta que no fue capturado por la policía. Es notable, porque existían varios antecedentes que no podrían haber pasado desapercibidos para la familia, especialmente para la esposa del "Vampiro" o "Carnicero de Rostov". Sin embargo, la neurosis familiar fue tan fuerte que siempre prefirieron ignorar todos las señales. Se cuenta que cuando le informaron de las características sexuales de sus asesinatos, la mujer se mofó de los policías, diciendo que su esposo era impotente.
Por otro lado, cuando la sociedad se encuentra con estos especímenes intenta diagnosticar fehacientemente si estaban cuerdos o totalmente locos a la hora de cometer sus horrendos crímenes. La opinión pública siempre tiene prejuicios a la hora de definir estos personajes: en Argentina todavía están impunes los crímenes del "loco de la ruta". Sin embargo, un diagnóstico de locura suele ser la salvación de penas drásticas como la horca, el fusilamiento o la cámara de gas y es el cliché de los abogados defensores de asesinos seriales en los países en los que hay pena de muerte.
Para terminar, una entrada de los "Cuadernos norteamericanos" de Nathaniel Hawthorne me dejó la cabeza hirviendo y el corazón palpitante el sábado:
"Sentarse a las puertas del Paraíso a observar
a quienes allí se presentan y son admitidos o no".
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viernes, mayo 09, 2008

Ladrarle a la luna

Les digo a todos esos snobs que se dejen de joder y que desistan de comprar sus víveres en los supermercados, que pongan molotovs en cada maxiquiosco, gas sarín en los patios de comida de los shoppings, llenen de paquetes cazabobos hechos con C4 esos mismos shoppings, y que dinamiten todos los locales de comida rápida antes de osar quejarse de la Feria del Libro.
Es mentira eso que dicen. De la Feria no les molesta el "exceso de público, olores, murmullos, músicas, colores". Eso nos molesta a todos en cualquier lado. En la Feria del Libro, en el Bafici, en un festival de Cine Porno Amateur o en La Salada. No mientan, si hasta el mas montaraz y antisocial de este país tiene que hacer interminables cola para pagar(!) cuentas, realizar trámites bancarios, y ni hablar de tomar el colectivo, el tren o el subte. Yo, que soy un verdadero odiador del contacto físico con extraños lo sé mejor que nadie. ¿Ahora son todos misántropos que viven de la caza y de la pesca y que jamás se frotaron las manos ante la perspectiva de ganar dinero, aunque más no sea decentemente, tener una casa en Olivos o fumarse la mejor?
¿El mercantilismo, eso les jode? Díganme, si las cosas más elementales de la vida (excepto respirar) forman parte del circuito de consumo ¿qué pretenden? Primero, háganse comunistas, anarquistas o por lo menos sean lo suficientemente coherentes entre lo que graznan y hacen públicamente (no ya sus agachadas en privado).
¿La calidad es el problema? ¿Quieren llamar a Puán para que instale un patíbulo para artistas donde ajusticien de una vez a Poldy Bird, se santifique a Aira en vida, condenen para siempre a las mesas de saldos a Fogwill, Saccomano y Soriano, y se consagre (otra vez) a los dignos del canon (con Sarlo de maestra de ceremonias con sus "niños mimados" vistiendo severas togas y portando báculos)? ¿Quieren fusilar a Bucay y reivindicar a Di Nucci? ¿Quemar "El Código Da Vinci", "El Alquimista", y azotar en doble programa a sus autores por cadena nacional? ¿Se pondrán de acuerdo, alguna vez?
¿Qué carajo quieren, manga de neuróticos?
La Feria es lo que es, hagan con ella lo que quieran, incluso aprovecharla. Dejen de hacer los mohínes ridículos de Feinmann y de poner esas excusas ridículas que cada snob esgrime las tres semanas que dura la Feria cada vez que tiene que ir. Basta de ser tan asquerosa y masivamente "políticamente incorrectos". Se podrían hacer diez ferias con los detractores de la Feria del Libro. Pero, oh extrañeza, no hay ninguna otra.
Menos mal que es una sola vez al año, manga de mostrencos; apóstatas fáciles, renuentes de lo que no les toca.
Me enojé.
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jueves, mayo 08, 2008

La ideología del pan

Según este blog, en Cuba el sistema comunista está lleno de vivos que achicaron el pan de racionamiento, "cobrándose" peaje. Viendo las fotos, calculo que un buen treinta por ciento fue al bolsillo de algunos vivos, a ojo de buen cubero (sin contar que no percibo la diferencia de calidad, que parece haberla).
Aquí, por suerte no pasan esas cosas. Estamos en una democracia capitalista, y si hay algo que nunca, pero nunca pasaría es una cosa así. El pan es como el símbolo de la abundancia de dones del sistema. Puede faltar de todo, pero pan (y circo), nunca.
Lo que pasa en los supermercados argentinos es fruto de algún problema con la levadura, seguro. Que Coto y Disco hayan achicado la "baguette" a la mitad debe ser casualidad. No creo que tenga que ver con que le saquen el pan de la boca a la gente. Y que nunca haya pan francés al precio acordado con el gobierno debe ser porque la gente se lo lleva antes que uno. Me pregunto cómo hacen, si el otro día fui a las ocho y cuarto de la mañana, el local estaba vacío y tampoco había.
No comparemos. Vivir en Cuba es una tragedia. Una isla pequeña, bloqueada por la potencia más grande del mundo (encima, next door). Los recursos naturales son escasos. ¡Si hasta le deben plata a la Argentina!
Nosotros estamos en el paraíso de la soja, el trigo, el maiz... Tirás una semilla y después tenés que tirar matayuyo a lo loco para sacarte la planta de encima. Tenemos todos los climas. Y a falta de un presidente... ¡tenemos dos!.
Seguro que la semana que viene advierten el error y las cadenas de supermercados duplican el tamaño de la baguette, y la ponen a mitad de precio... seguro. Sí.


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martes, mayo 06, 2008

Tapar el sol con la mano

Desde hace unos meses, diferentes medios hablan de los blogs y dan sus impresiones, generalmente malas. Por ejemplo, en la Feria del Libro Claudio Zeiger, de Radar, opinó que el ambiente era un infierno, una porquería. Tom Wolfe también hizo su diatriba. Al final, todo se reduce a lo mismo: cualquiera tiene un blog, cualquiera opina, cualquiera dice lo que quiere sin poner la cara, desde un anonimato en el que todos somos gauchos maulas.
Lo real es que el blog es un ámbito en el que se puede practicar -si se quiere- la crítica constante, no siempre útil, pero crítica al fin. Supongamos que a usted le editan un libro. Cinco mil copias, de las que con suerte vende tres mil. El universo de lectores putativos que han optado por otras cosas es inmenso. Más reducido (pero aún más temible) el de los que lo han leído y han sido defraudados. Mantener en silencio esos dos grupos es importante para la autoestima del escritor, lo entiendo. Para mí es hasta peligroso que los que gustaron de la obra vayan en masa a palmearle la espalda, vía blog, también. No es más que el eterno problema del ego, algo que los escritores necesitan tanto como los bloggers.
Ahora: poner la cara no siempre asegura nada. Así uno tenga un nombre tan neto como Ladislao Segovia, no es más que un anónimo lector. Descalificarlo es fácil. Un encogimiento de hombros y algún ninguneo aprendido a los mayores cuando se habitaba el llano (la constante porteña "¿Y éste a quién le ganó?") basta para acabar con el quisquilloso comentarista. Los argumentos contra el hombre y las apelaciones a la autoridad son el recurso.
Tengo pruebas, y pongo aquí una de ejemplo: días atrás José Pablo Feinmann se encabronó por las respuestas que había provocado su nota sobre la muerte de Bergman y Antonioni en un foro en el que participo -aunque no lo había hecho en aquel post específico-. De hecho hasta el domingo estuve en ayunas pero justo me encontré con quien se encargó de copiarle al filósofo el hilo por mail -en un arrebato de decencia- comentándome de la existencia de un video en Youtube con el escritor despotricando contra el foro y los "blocs".
Esto era lo que decía Feinmann, hace unos días, en la Feria del Libro:



La verdad es que Feinmann no es veraz: el muchacho nunca dijo "qué grande... me contestó", y el debate, acostumbrado como está uno a tanto boludeo es bastante pasable. Notablemente, Feinmann confunde con "bloc" lo que en realidad es un foro, entidad virtual que existe mucho antes de Internet. Alegar ignorancia no es algo de lo que uno debiera sentirse orgulloso siendo filósofo (o jetón, que en este caso es lo mismo).
Lo que Feinmann no se banca es la crítica. Pero no es eso lo que dice en la Feria. Le molesta que se lo ponga en duda, se opine, se discuta, se lo dé vuelta como un guante. Pretende estar por encima de las generales de la ley. Su respuesta es una constante apelación a la autoridad:
XXXX:

Lamentablemente casi todo es descartable. Internet es el último refugio de los mediocres y los rencorosos. Se nota en los insultos. En el desconocimiento casi total de mi obra. (Tengo más de 25 libros editados.) Conozco el cine desde adentro y desde hace décadas. Si no dirigí es porque no quise. Escribí cuarenta guiones y se filmaron quince. Mi mujer es una gran escenógrafa y diseñadora de vestuario y a su lado aprendí un montón, la "cocina del cine".
El cine es un arte interdisciplinario: hay que tener una gran cultura para meterse con él. La nota de Bergman -como bien dice alguno de los opinantes- es una exageración, o juega a ella para lograr sus efectos, que a la vista están: todos hablan de la nota. Me resulta hilarante que un fulano diga que no domino el español. Aunque no leyó mis novelas. Y bueno, total: en Internet se puede decir cualquier cosa.
Te agradezco la intención de "ilustrame", si ésa fue. Yo jamás habría buscado ese foro. Es patético: al final se pelean entre ellos. Y uno dice una verdad -al menos- ingeniosa: "La culpa de todo la tiene Bergman".
Saludos.

JPF
Bueno, no habría que decir todo esto si JPF no hubiera dicho, en la nota de Página/12 que provocó el intercambio:
"Un crítico de cine, una vez, me dijo: “Vos te atrevés a detestar a Bergman porque sos licenciado en filosofía, pero yo soy una rata, viejo, ¿qué querés que haga?”. No hay que tener ningún título para decir lo que a uno realmente le parece un icono cultural. A mí me aburrió Bergman antes de tener ningún título, pero el mandato, el imperativo del Das Man es tan poderoso que uno tiene miedo de confesarlo."


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APDEIT (Diría Bater): ahora se suma Osvaldo Bazán a la diatriba. Patea el hormiguero con un excelente artículo pero después se queja de las hormigas: "el comment de internet es anónimo, instantáneo y, como tal, tiene más que ver con la descarga inmediata de la emoción –sin intermediarios– que con una razonada intervención con argumentos de peso". A veces me pregunto cómo hacen para trabajar en los medios. Después recuerdo que ellos SON los medios, así como nosotros SOMOS los blogs. En fin...



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